ISRAEL GRÁFICO
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Tu biShevat, el año nuevo de los árboles

Las comunidades judías de Israel y la Diáspora festejaremos en este mes de enero, el Año nuevo de los Árboles o Tubishvat. Cada 15 de Shevat  tiene lugar esta celebración. De la misma manera que el hombre festeja Rosh Hashaná los dos primeros días de Tishrei, también al árbol se le festeja su año nuevo, según la opinión del rabino Abraham Palti. Afirma que “en muchas ocasiones se ha comparado al ser humano con el árbol, así en el libro de Tehilim, se compara al hombre fructífero como el árbol plantado en las orillas del agua y, en consecuencia, se considera al hombre no fructífero como el árbol plantado en tierra árida y desértica. El hombre fructífero, aquel que ilumina a los demás con su ejemplo y se preocupa por sus semejantes, es comparado en Pirké Avot con un árbol cuyas raíces son muy fuertes y no podrá ser derrumbado por un viento cualquiera; por el contrario, aquel hombre que no se preocupa por lo que ocurre a su alrededor es parangonado como el árbol cuyas raíces no conocen la profundidad de la tierra, de tal manera que cualquier viento lo abatirá”.
De la misma forma, el fortalecimiento de las raíces, según agrega el rabino Palti, la cimentación de los valores y los buenos actos solidifican y robustecen el tronco de un pueblo. Explica que “no es suficiente solo predicar, los actos son los que cuentan. Hay una leyenda que refiere: -Le preguntaron a los árboles frutales ¿por qué no hacen ruido nuestras frutas? -. Ellos contestaron: -no necesitamos hacer ruido, nuestras frutas hablan por nosotros-“.
Tu Bishvat, por definición, es una festividad menor del calendario judío que tiene lugar el 15 de Shevat y que marca el inicio de la primavera en Eretz Israel. Este año coincide con el próximo lunes 17 de enero. Su referencia en la Mishná en la que se fija la fecha de acuerdo al criterio de la Casa de Hilel, es Rosh Hashaná la Ilanot o Año Nuevo de los Árboles pese que en el texto ilán (árbol) viene en forma singular.  Tu Bishvat o Jamisha Asar Bishvat, coincide con el período del florecimiento de los árboles frutales, cuando una nueva corriente de savia los reanima pasado el invierno. La única variación significativa en la liturgia de este día es la omisión de las súplicas de tajanún como acurre en Lag Baomer, Tu Beav y otras festividades. Desde la antigüedad, esta fiesta ha sido observada por los ashquenazitas con la preparación de una seudá o comida en la que se consumen 15 clases de frutos, preferentemente, los cultivados en Eretz Israel, verbigracia, dátiles, higos y el fruto del algarrobo, entre otros. Algunos de esos frutos deben ser de la nueva estación en lo posible. También se sirven tortas y pasteles que contienen frutas y se entonan cantos especiales de Tu Bishvat que acompañan la comida.
La observancia de esta fiesta por los sefaradim incluye el recitado de oraciones de calado místico basada en el simbolismo del Árbol de la Vida en la Cábala. El significado primigenio del Año Nuevo de los Árboles reside en el cumplimiento de las leyes agrícolas en lo referido a la terumá y a las ofrendas del diezmo.

 

Foto: Los árboles están presentes en el tejido urbano y rural de Israel. /BARRETO

El ayuno del 10 de Tevet

El ayuno de Asara Betevet o el 10 de Tevet (3336 desde la creación del Mundo) rememora el sitio de Jerusalem en el año 425 antes de la Era Común decretado por Nabucodonosor, Rey de Babilonia, que terminó 30 meses después de la destrucción del Primer Templo, el 9 de Av de ese mismo año. Esta circunstancia devino en el exilio por más de 70 años del pueblo judío. Este ayuno forma parte de la categoría de los que discurren desde antes del amanecer y concluye entrada la noche, con la salida de las estrellas.

La respuesta al interrogante de por qué se ayuna en este día se encuentra en la expresión del profeta Ezequiel (24:1-2) con respecto al sitio: "Y D-s me habló en el noveno año, en el décimo mes en el décimo día, siendo: -hijo de hombre, escríbete el nombre del día, en medio de este día el rey de Babilonia sitió a Jerusalem, en pleno día-".
Según escribe el rabino Eliezer Shemtov, la palabra hebrea por sitió que emplea el versículo es Samaj que también tiene la connotación de apoyar. O sea, se puede entender el significado del versículo también como "el rey de Babilonia apoyó a Jerusalem".
Eleazar se pregunta acerca del significado que la misma palabra implique dos términos tan opuestos. "La función de este sitio-agrega-es impedir la entrada hacia y la salida de una ciudad. ¿Es esto positivo o negativo? Depende".
Explica que se impide a lo positivo para que no entre y a los negativos para que no salga, es negativo. Si impide a lo positivo para que no salga y a lo negativo para que no entre, entonces sería positivo, puntualiza.
"El sitio de Jerusalem obligó a los habitantes a estar unidos entre si. Si hubiesen aprovechado la unión impuesta para cultivas una unión genuina, no habría fuerza en el mundo que los hubiese podido dominar".
Este año 5782 el ayuno de Tevet coincide con el 14 de diciembre de 2021. Para más exactitud, consultar los horarios halágicos incluidos en el calendario judío. En Eretz Israel, el ayuno comienza a las 4:55 horas y concluye a las 16:57 horas.


Fuentes: Bet Jabad, documentación propia.

Fotos: Muro Occidental de Jerusalem, Rafael Ben-Abraham B.

 

Halajá sobre el encendido de las velas de Hanuká

Este año 5782 el encendido de las velas de Hanuka se inicia el domingo 28 de noviembre por la noche; es decir en la víspera del lunes, ya 25 de Kislev.
Los sefaradim acostumbran a encender un candelabro por familia, mientras que los ashkenasim suelen prender de forma individual.


El aceite


Al encender las luces de Hanuka es preciso prever que contengan suficiente aceite como para encender media hora a partir del momento del encendido, lo mismo aplica si enciende con velas de cera, en este caso debe preocuparse porque las mismas puedan permanecer encendidas por lo menos media hora desde su encendido tras la salida de las estrellas (existe un tipo de velas pequeñas coloreadas destinadas especialmente para la festividad, y es preciso evitar encender con estas velas ya que no duran el tiempo mínimo necesario para cumplir con el precepto). En la víspera de Shabat, que se encienden las velas más temprano es preciso agregar una mayor cantidad de aceite.
Procedimiento
Cuando enciende las luminarias de Hanuka la primera noche, debe comenzar el encendido con la vela del extremo derecho y la segunda noche comenzará encendiendo la vela agregada, posteriormente encenderá la vela con la que comenzó ayer. De acuerdo con esto resulta que el orden del encendido comienza desde la izquierda hacia la derecha, para comenzar el encendido con la vela nueva, la que se agrega para recordar el milagro de la duración del aceite.


Lo primordial

 

En el Talmud (Shabbat 23ª) se indica que con el encendido se cumple el precepto –hadlakat osá Mitzva- por lo tanto, si se apaga la vela ya no necesita volver a encenderla, pues el precepto básicamente se cumple por medio del encendido con la cantidad suficiente de aceite para que duren el tiempo de necesario, por lo tanto, si las velas se apagan por algún motivo eventual que no era previsible al momento del encendido, ya no necesita volver a encenderlas. De todas formas, en afán de dar mejor cumplimiento al precepto se debe volver a encender las velas que se apagaron (sin bendecir) si se hubiesen apagado dentro de la media hora posterior al encendido.
Sin embargo, si al momento del encendido las velas no podían permanecer encendidas durante un mínimo de media hora, por ejemplo, si enciende en un lugar en el que sopla viento, o no colocó suficiente aceite, etc. debe volver a encender las velas, aunque tampoco en este caso debe bendecir por el encendido.
Acostumbran a las mujeres abstenerse de realizar trabajos o actividades en los días de Hanuka, durante el tiempo en que las velas permanecen encendidas, o sea media hora después del encendido. Uno de los motivos de esta costumbre es que el milagro de Janucá se produjo por medio de una mujer. Y no se debe aligerar en esta costumbre.

 

Usufructo de la luz


Está prohibido tener provecho de la luz de Janucá, por ende, no es permitido contar dinero o leer de su luz. Mas luego de media hora de su encendido, es posible utilizar la luz para cualquier utilidad.


Fuente: Halaja Yomit, Israel.

El triunfo de la luz sobre la oscuridad

El pueblo de Israel celebra desde la puesta del sol del próximo 28 de noviembre, y por ocho días consecutivos, hasta el 6 de diciembre, la fiesta de Hanuká o de las luminarias, un acontecimiento que recuerda la reinauguración del Templo de Jerusalem, tras la victoria de los hasmoneos sobre los seléucidas en el siglo II antes de la Era Común. En este reportaje se explica el origen de esta conmemoración, que se mantiene por más de 2.000 años.
El término hebreo Hanuká חנוכה significa consagración o dedicación. Una fiesta que dura ocho días, que comienza el 25 de Kislev y que conmemora el éxito de la rebelión de los macabeos contra la persecución religiosa instigada por los sirios helénicos o seléucidas, bajo la autoridad de Antíoco IV Epifanes (Siglo II antes de la Era Común). El próximo domingo, día 28 de noviembre, por la noche, ya 25 de Kislev, según nuestro calendario, tiene lugar el prendido de la primera vela de Hanuká, y que se sucede sucesivamente noche tras noche hasta completar la octava candela colocada en un candelabro de ocho brazos o janukía.
Retomando el comentario histórico, la revuelta fue encabezada por Matitiahu (Matatías), de la estirpe de los hasmoneos, familia sacerdotal, primeramente, y luego continuada por sus hijos (especialmente, por Yehudá Hamacabi, Judas “el Martillo), que liberaron eventualmente Jerusalem y el Templo profanado, que posteriormente, fue consagrado al culto de D-s,- de aquí el nombre de Hanuká, fiesta de la dedicación. Tal como se especifica en el Talmud (Shabat 21b), los judíos victoriosos encontraron sólo un recipiente de aceite no contaminado, puro (kasher), requerido para mantener prendido el ner tamid o lámpara perpetua que ardía en el Templo. Sin embargo, era suficiente para un día únicamente en condiciones normales, este aceite duró milagrosamente ocho días, tiempo preciso para asegurar el aprovisionamiento fresco de aceite de oliva puro para la lámpara, de suyo que el nombre adicional de la festividad es Jag Haurim (fiesta de las luces).

 

El precepto de prender la janukía

 

El precepto más importante de Hanuká consiste en el prendido de las luces, una en la primera noche, dos en la segunda, tres en la tercera…y ocho en la víspera de la octava noche. Para ello se utiliza un candelabro especial denominado hanukía que adopta la forma de menorá con ocho recipientes para velas o mechas para de aceite junto con el noveno que se le llama shamash o bedel que se usa para prender el resto. 
Estas luminarias no se pueden emplear para otro uso que para conmemorar la fiesta en sí. Es costumbre que los niños jueguen con perinola o sevivón, una especie de trompo. Los jóvenes reciben dinero o regalos.
En la sinagoga se recita el Halel completo y la keriat Hatorá (lectura de la Torá) se efectúa diariamente.
En el rezo de la Amidá y en Bircat Hamatzon se intercala Al Hanisim (Por los Milagros), en relación a los acontecimientos y milagros asociados a Hanuká.
Tanto en la sinagoga como en el hogar se recita el himno Maoz Tzur, una vez que se han encendido las luces de Hanuká y recitadas las bendiciones apropiadas.
Las comidas tradicionales de la festividad consisten en buñuelos (sufganiot) y panqueques de papas (levivot; latkes en yidish) que se fríen en aceite.

 

La clave

 

El aceite es un líquido que tiene la cualidad no mezclarse con los demás, siempre queda arriba. Esta fue la intención de los Maccabim, devolver a Israel su estado natural, que no es susceptible de mezclar con otros pueblos, a tratarse de un género único y distinguido como lo supo decir el mayor de los profetas gentiles Bil’am: “He aquí un pueblo que habitará confiado y no será contado entre las gentes” (Bamidbar 23).
Según escribe Elgazy, “dice el Midrásh -“y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” -(Bereshit,1) es Grecia que oscureció los ojos de Israel con sus decretos. Prohibieron la circuncisión (Brit Milá), el Shabat y el Rosh Jodesh. El común denominador de estas tres mitzvot o preceptos positivos de la Torá es la santidad קדושה; el judío santifica su cuerpo cuando es circuncidado y santificamos el tiempo cuando observamos el Shabat y renovamos los meses. El aceite simboliza santidad como vemos del hecho que para coronar un rey o para nombrar al Gran Sacerdote se le ungía con aceite y de esta manera eran santificados”.
Los griegos no arrojaron el aceite sino que lo impurificaron, no se opusieron a que Israel estudiara Torá sino que pretendieron que la consideraran como sabiduría desconectada de la vida cotidiana, como teoría laica que puede ser interesante pero sin conexión con la práctica.
“La Torá-agrega Elgazy-nos enseña cómo santificar el cuerpo, cómo elevar la materia a un nivel espiritual, mientras que el helenismo profesa todo lo contrario. Ellos vieron el cuerpo y el alma como dos entidades paralelas, el cuerpo no interviene en las aspiraciones del alma, ni el alma en las pasiones del cuerpo. Este antagonismo entre las corrientes judía y griega no impidió a muchos de nuestros sabios como el Rambam y otros, de hacer mención y referencia a los textos de los sabios griegos, quienes desarrollaron ciencias y sabiduría. Los filósofos Platón y Aristóteles creyeron, como nosotros, en la existencia del alma y su inmortalidad. La estética que los griegos tanto estimularon no nos es ajena como lo muestran el esplendoroso Tabernáculo y los lujosos vestidos del Cohen”.
Añade que “por esta aparente semejanza, Grecia recibió el atributo de חושך oscuro. Sólo a través de una visión profunda, podremos catalogar si el aceite es puro o no, y sólo con un espíritu crítico, podremos ver lo repugnante de la civilización griega”.
El Rey Salomón dijo: “Pues el mandamiento es una vela y la Torá es luz” כ' נר מצוה ותורה אור  (Mishné 6).
Las velas de Hanuka que asoman en las ventanas de las casas judías alumbran la oscuridad de la noche, las tinieblas de helenismo. Por eso Hanuká se llama fiesta de las luces חג האור'ם.
Festejamos Hanuká el 25 de Kislev. Resulta llamativo que la palabra número 25 de la Torá es luz o  אור (יהי אור=25), “Hágase la luz”. Desde la creación del mundo, ya está incorporado el milagro de Hanuká. La festividad se prolonga por ocho días y acaba con el prendido de la octava vela. Hanuká nos recuerda la diferencia entre lo sagrado y lo profano, entre la luz y la oscuridad, entre Israel y los demás pueblos.


Halajá


Es preciso ser sumamente meticuloso en el cuidado de este encendido, pues son días de trascendental importancia en los que por medio del mismo se difunde el milagro con que el Eterno favoreció al pueblo de Israel y el agradecimiento que sentimos. Afirmaron nuestros sabios, que la persona que observa este precepto meticulosamente ameritará hijos sabios en Torá (Shabbat 23b), pues dice el versículo: Pues luminaria es el precepto y la Torá, luz (Mishle cap. 6), y explica Rashi al respecto, que por medio del precepto de la luminaria se genera la luz de la Torá. Y agrega el Meiri, que se logra esto observando el precepto en forma meticulosa y entusiasta.
¿Cuántas velas es preciso encender en Hanucá? En principio según la halajá, con una sola vela por noche en cada casa es suficiente aún si los integrantes de la familia fuesen numerosos. Sin embargo, es una tradición en Israel realzar el precepto encendiendo una vela adicional cada noche, hasta completar ocho velas la última noche de Janucá.

 

Fuentes: Beletín digital de la Comunidad Judía de Tenerife, Vidal Elgazy, Halajá Yomit

El precepto de vivir en la Suka 

En Sukot se da la alegría del agricultor o del propietario de fincas o campos al ser época de la cosecha. Se ven los frutos del trabajo y de la inversión de todo un año.
Por otro lado, en Sukot abandonamos nuestros hogares y sus comodidades para pasar a una tienda sencilla, en donde nuestra permanencia  se transforma en una cadena de mitzvot. Actos tan usuales como comer, beber, dormir, se transforman en mitzvot en la sucá. Sin duda se trata del mejor regocijo para el buen judío. La recolección y la riqueza también nos alegran, pero  son de importancia secundaria, las dejamos en la casa, según añade Vidal Elgazy.
La alegría de Sukot cierra el ciclo que comienza con la tristeza del 9 de Av. El luto  y la destrucción siembran en nuestro corazón cierto desespero de este mundo. Del duelo surge la consolación, con el profundo conocimiento de una realidad espiritual. Ésta genera Teshuvá y este acercamiento nos conduce a la alegría de Sukot. Elgazy señala tres eslabones que están ligados entre sí: luto-consolación-teshuvá-alegía.
El  carácter agrícola de esta festividad recibió una expresión simbólica en los oficios mediante el empleo de las cuatro especies vegetales o arbaá minim que consisten en el etrog o la cidra, el lulav o rama de palma, tres hadasim, ramas de mirto y avarot o ramas de sauce. Esta costumbre se sustenta en el precepto bíblico: “Y tomaréis para vosotros en el día primero el fruto del árbol hermoso (el etrog), ramos de palma (lulav) y ramilletes de árboles frondosos (hadasim) y sauces de los arroyos (aravot) y los regocijaréis delante del señor vuestro D-s durante siete días”.

 

Las cuatro especies

 

Estas cuatro plantas, tres de las cuales, el lulav, los tres mirtos y los dos sauces son atadas mediante hojas de palma, conforman con toda seguridad una extraña combinación que nos comunica algo. El Midrash subraya esto de la siguiente manera: “Tal como el etrog tiene un sabor bueno y una fragancia agradable, así también entre los israelitas existen hombres estudiosos de Torá y que practican buenas acciones; un ramo de palma, tal como su fruto el dátil, tiene buen sabor, pero carece de aroma, así hay hombres que han estudiado Torá, pero que no aplican lo aprendido con perfección; tal como el mirto posee un agradable olor, resulta insulso, así hay hombres de buenas acciones, pero que no poseen instrucción; y tal como el sauce ni tiene olor ni es comestible, así son aquellos hombres que ni tienen instrucción ni practican buenas acciones. Así las cosas, estas cuatro especies simbolizan los cuatro tipo de personas que conforman una nación. De forma separada, tienen distintos temperamentos, pero todos son necesarios para componer la sociedad humana. Al unir las plantas, las virtudes de la confraternidad, unidad y cooperación en la comunidad son ampliamente demostradas y mancomunadas.
La bendición especial al pronunciarse sobre las cuatro especies es: "Al netilat lulav”, debido a que esta planta es la más grande de las cuatro. En el primer día se recita seguida de Shehejeianu. Cuando se pronuncia Hodú y Ana HaShem en Halel, agitamos la los arbaá minim en todas las direcciones proclamando, de esta manera,  que el mundo pertenece a D-s y que Su dominio impera en todo el Universo. Esto guarda semejanza con la ceremonia en la que se tremolaban las especies en el Templo. En el Talmud se alude a que en los tiempos antiguos los hombres de Jerusalem ponían tanto celo en el cumplimiento de esta mitzvá que acostumbraban llevar consigo el lulav a donde quiera se dirigieran durante el tiempo que durara la celebración.
En Shabat no se toma el lulav, dado que nuestros Sabios temían que el pueblo  lo transportara por las calles, de camino a la Sinagoga, siendo que en este día no está permitido el transporte de objetos en el dominio público. En las épocas del Templo, el lulav se empleaba todos los días, sólo en el mismo Templo. Fuera del mismo se usaba el primer día, dado que así fue estipulado directamente por mandato bíblico (“Lo tomaréis para vosotros en el día primero”.); el lulav era tomado el primer día dentro y fuera del templo aún si acontecía en Shabat. Pero tras la destrucción del Templo, se dispuso que todos los judíos e todo el mundo tomaran el lulav todos los días de la festividad en conmemoración de la práctica del Templo, salvo en Shabat, por la razón antes expuesta.

El 10 de Tishri el pueblo judío (en Israel y la diáspora o galut) celebra el día más sagrado del año: Yom Kipur  יום כיפור  (Día del Perdón), llamado tambien Shabat Shabatón. Este año acontece desde la puesta del sol del miércoles, 15 de septiembre, y se prolongará hasta una hora después de la puesta del sol del jueves, 16 de septiembre.
Yom Kipur es el día más solemne del calendario judío, y con él culminan los 10 días de penitencia o Yom Noraim que se iniciaron en año nuevo o Rosh Hashana. Esta jornada está dedicada a la plegaria, en la que cada judío se arrepiente de sus faltas cometidas contra D-s y los hombres, esperando su perdón.
Su origen se remonta a los tiempos bíblicos, cuando existía el templo en Jerusalem. Era un día de carácter festivo y solemne, para el que el sumo sacerdote se preparaba con anticipación.
Su origen figura en la Torá Vaikrá 26-27-28): “Ciertamente el día décimo de este séptimo mes (tishre) será el día de las expiaciones, convocación santa os será y afligiréis vuestras almas y presentareis ofrenda a D-s. Y no habréis de hacer ninguna clase de obra en este mismo día especial, porque es día de expiaciones para hacer expiaciones por vosotros delante del Señor, vuestro D-s”.
Como toda festividad judía, comienza al atardecer de la víspera. Hasta la puesta del sol del día siguiente se debe guardar ayuno completo. No se come ni se bebe y esta prohibido bañarse, utilizar perfumes, tener contacto sexual y por supuesto realizar cualquier trabajo. Es un día de plegarias, arrepentimiento y penitencia. 
Según la tradición se logra el perdón a través יוםde la plegaria verdadera y autentica, el arrepentimiento y la tzedaká (caridad).
Muchas de las leyes y preceptos están minuciosamente explicadas en el tratado Ioma del Talmud. 
De la penitencia y el arrepentimiento tratan las plegarias que se rezan y que se encuentran en el Majzor, libro de oraciones especial para Iamin Noraim, Rosh Hashaná y Iom Kipur. Antes de comenzar la liturgia en la sinagoga, se come la última comida de la víspera de Iom Kipur, llamada seudat mafseket, que marcara el inicio del ayuno hasta el día siguiente. En el hogar se encienden las velas festivas y también una vela de recordación de los difuntos, llamada ner neshamá.
El padre bendice a los hijos y se parte rumbo al templo. 

 

Kol Nidré

 

La primera plegaria con la que se inician las solemnidades y rituales de Iom Kipur es Kol Nidré. Se abre el arca, se sacan todos los rollos de la Torá, que serán portados por notables de la congregación, y se reza de pie esta oración con una antigua melodía cuyo origen se remonta a los primeros siglos de la Edad Media. Kol Nidré se recita tres veces. Esta escrita en arameo y su significado es que el judío solicita a D-s que todos los votos y promesas que ha hecho durante el año y que no ha podido cumplir le sean perdonados.
Estas plegarias, así como la lectura del Libro de Jonás, tienen como eje el reconocimiento de los errores cometidos, los pecados y las transgresiones, y el pedido a Dios de que las perdone. También las distintas lecturas de la Torá y de los profetas tienen este mismo sentido.

 

Neilá 


En Iom Kipur se agrega una plegaria que no existe en ninguna otra festividad: Neilá, que significa “cierre” y alude al cierre simbólico de los portones del cielo. 
Si alguien no ha logrado un autentico arrepentimiento, tiene este momento, la Neilá, para hacerlo. 
En la dimensión divina, alcanzara con el pedido sincero del perdón a D-s, pero en la dimensión humana no es suficiente. Hay que pedir perdón a las personas que hemos ofendido o despreciado. Sin este paso, no seremos absueltos de estos pecados. Nuestro semejante debe escucharlo de nosotros, sincera y verdaderamente. Hay que lograr el perdón de aquel al que hemos ofendido, porque solo entonces estos pecados serán perdonados por D-s. 
En Iom Kipur hay un servicio especial de recordación (Izkor) por los familiares fallecidos, por los mártires de la historia judía que dieron su vida por el pueblo judío y por su fe, y por los seis millones de judíos exterminados en la Shoá a manos de los nazis.
Este día solemne culmina en la sinagoga con el toque del shofar (un solo y largo sonido llamado tekiá guedolá). 
De acuerdo al calendario hebreo, Iom Kipur puede caer en Shabat; cuando esto sucede, hay cambios en la liturgia.
Al finalizar Yom Kipur, tiene lugar bircat ha levana, siempre que la luna sea visible. También se inicia la construcción de la sucá para la fiesta de Sucot.

Esencia y Fundamento de Rosh Hashaná

El mes de Elul cierra el año hebreo y seguidamente lo asociamos con la Teshuvá (arrepentimiento o retorno). En esta recta final nos esforzamos por inclinar la balanza con la vista puesta en Rosh Hashaná, literalmente, cabeza de año, día en el que todos nuestros actos son examinados. Una balanza que se representa por el signo Libra del Zodiaco de Thisrei. Contamos 12 meses, como lo son las 12 tribus de Israel. Así, pues, la tribu de Dan, raíz hebrea del verbo juzgar, corresponde al mes de Tishrei.
Tres libros se abren en Rosh Hashaná, según detallan nuestros sabios. Los piadosos son inscritos en el Libro de la Vida, los malvados en libros de muerte y los medianos quedan pendientes en la lista de espera hasta Yom Kipur.
Según señala Elgazy, “para no aterrizar de repente en Rosh Hashaná, sin previo examen de conciencia, tenemos el mes de Elul, durante el cual nos preparamos para el encuentro con el Creador. En este día debemos renovar el contrato de la vida. Los preparativos para algo de tan primordial importancia han de ser minuciosos, pues una pequeña contrariedad puede acarrear graves consecuencias”.
Con la creación del hombre, el mundo alcanzó su cenit el viernes 1 de Tishrei. Este mismo día Adam pecó, fue juzgado e hizo Teshuvá y fue perdonado.
Rosh Hashaná es el día en el que el Creador fija quién vivirá y quién no; quiénes gozarán de tranquilidad y bienestar y quiénes sufrirán; qué países disfrutarán de holgura y quienes estarán escasos o deprimidos o sufrirán hambre o guerras. Todos los acontecimientos que han de ocurrir durante el año se determinan en Rosh Hashaná, lo cual le confiere a este día el carácter de solemnidad, temor y respeto.
En Rosh Hashaná, por otro lado, proclamamos el reinado de D-s en todo el mundo. Se toca el shofar y se lee la parashat del Sacrificio de Isaac (La Akedá) y así se recuerdan los méritos de Abraham Avinu (nuestro patriarca Abraham) y su total sumisión a la voluntad del Rey del Universo.

 

La voz del Shofar


Así pues, el Pueblo Judío es sensible a la voz del Shofar, sólo él sabe reconciliarse con su Creador al tocarlo. 
El Shofar de Rosh Hashaná nos recuerda el sonido que tal instrumento emitió en el monte Sinai y nos refuerza el anhelo de merecer pronto oír el que anunciará la venida del Redentor.
Rosh Hashaná tiene lugar los dos primeros días del mes hebreo de Tishrei. En ningún lugar de la Torá se hace alusión a que el comienzo de año sea a comienzos del séptimo mes de nuestro calendario. Esta solemne festividad se la define en el Tanaj como Yom Teruá (Día del Toque del Sofar) o Zicarón Teruá (Recordación del Toque del Sofar). También Rosh Hashaná se le identifica en la liturgia como Yom Zikarón (Día del Recuerdo) y Yom Hadín (Día del Juicio). 
El concepto de Año Nuevo, tal como lo conocemos actualmente, aparece sólo en la Mishná que indica: “El primero de Tishrei comienza el año calendario”. (Rosh Hashaná 1:1).
Najman Isaac señala (Rosh Hashaná 8ª, pasim): “Se refiere al Juicio Divino, como está escrito: Los ojos de HaShem, tu D-s, están siempre sobre ellas (Eretz Israel); desde el principio del año hasta el fin de año” (Devarim 11:12). Este comentario implica, en cierta medida, que desde el principio del año se dicta la sentencia de lo que ha de acontecer a su término.
Esta es la esencia fundamental del Año Nuevo Judío. No constituye una ocasión para los excesos y el júbilo incontrolado. Ingresamos en un período de reflexión, de examen o evaluación personal y también de remembranza. El toque del sofar constituye el símbolo fundamental de esta solemnidad durante la recitación de Musaf. El sofar se asemeja a una alarma que convoca a la reflexión del piadoso y a la conciencia adormecida del hombre desinteresado o despreocupado.


Días del retorno o Aséret Iemé Teshuvá


Diez días de retorno o penitencia median entre Rosh Hashaná y Yom Kipur. Estos días transcurren en un ambiente de creciente devoción en los que revisamos nuestras acciones materiales y espirituales y nuestra conducta del año vivido. Se le otorga al ser humano la oportunidad del perdón y la expiación. Nos purificamos y elevamos espiritualmente mediante el pensamiento noble y la acción valerosa. 
Las leyes y costumbres que rigen la observancia de la festividad comprenden el remojado del pan  empleado para la bendición hamotzi después del kidush en miel en vez de sal y también trozos de manzana en miel, lo que simboliza la esperanza judía de que el año será dulce; se utilizan hogazas de pan redonda en la mesa en vez de la jalá plana, se comen la cabeza de pescado y zanahorias, símbolos de liderazgo y fertilidad; se evitan las nueces, dado que en hebreo (egoz) nuez equivale al término hebreo de la Mishná jet (pecado) en gematría; y se arrojan los pecados al mar, lago o a un río mediante la ceremonia del tashli, la primera tarde de Rosh Hashaná o en la segunda si el primer día cae en Shabat.


Yom Kipur


La Torá nos marca el 10 de Tishrei como Día del Perdón (Yom Kipur) y de penitencia. Esto tiene su origen en el incidente del Becerro de Oro, de cuando al descender Moshé del monte Sinai, arroja las tablas de la Ley, al ver que el pueblo se había corrompido con la elaboración de dicha escultura. No obstante, este suceso tuvo lugar el 17 de Tamuz (día de ayuno y comienzo de las tres semanas de duelo hasta Tisha B’Av). Moshé Rabenu recibe el 1 de Elul el permiso divino de subir de nuevo al cielo y allí volvió a suplicar indulgencia al Todopoderoso a pesar del pecado cometido. Después de 40 días (que separan el primero de Elul de Yom Kipur) D-s le anuncia a Moshé que su petición ha sido aceptada y perdonados los pecados de Israel. De ahí que en las comunidades sefaradíes se madrugue para el recitado de las shelijot durante esos cuarenta días, el mismo tiempo que duró el diluvio universal en los tiempos de Noah.
En las cinco oraciones de Yom Kipur repetimos 26 veces los 13 Atributos de D-s (13 Midot) y constituyen la columna vertebral de las Shelijot. El valor numérico del nombre de D-s es 26, atributo que expresa la virtud divina de piedad y benevolencia. Igualmente, son 26 las generaciones que separan a Adam, el primer hombre, de Moshé, la generación que recibió la Torá.
La Teshuvá comprende tres etapas: arrepentimiento, confesión ante D-s y determinación de no volver a la transgresión o a incurrir en los mismos actos negativos del pasado.
Un mundo sin Torá es un mundo sin objetivo ni razón de ser…

El Calendario hebreo

Tisha BeAv

Día de recuerdo y duelo por la destrucción del Templo de Jerusalem

El pueblo de Israel (עם ושראל)  recuerda y guarda luto el 9 de av de 5781, que coincide, en esta ocasión, con el 18 de julio de 2021, la destrucción del primero y segundo templos de Jerusalem, acontecida en el año 586 antes de la era común por los babilonios y el año 70 de la era común por los romanos. Recordamos una de las fechas más triste de nuestro calendario con plegarias especiales y con la lectura del Libro de los Lamentos o Eijá. La festividad comienza en esta ocasión al atardecer del Shabat, 17 de julio, con la última cómida previa al ayuno, que se prolongará hasta después de la puesta del sol del domingo, 18 de julio.

Aspectos del Año 5782

Han transcurrido 5782 desde la creación del mundo.
Kesidrán-en orden-Jeshván, 29 días, Kislev, 30. Este año 5782 consta de 13 meses. Año sexto de 365 del ciclo lunar (pequeño). Año 14 del 207 ciclo del ciclo solar (grande). Año de la shmitá o barbecho. Es decir, año sabático para el campo.
1952 años transcurridos desde la destrucción de nuestro Sagrado Templo de Jerusalem.
74 años transcurridos desde la fundación del Estado de Israel de la era moderna o del restablecimiento de la soberanía judía sobre Eretz Israel.
56 años transcurridos desde la liberación de Jerusalem.


Rosh Hashaná 1


*1 Thisré
*7 septiembre 2021
Ayuno de Guedaliá
*3 Thisré
*9 septiembre 2021

Yom Kipur

*10 Thisré
*16 septiembre 2021
Sucot
*15 Thisré
*21 septiembre 2021
Januká 1
*25 Kislev
*29 de noviembre de 2021
Ayuno de Tevet
*10 Tevet
*14 diciembre 2021
Tu bShevat
*15 Sevat
*17 enero 2022
Taanit Ester
*13 Adar Bet
*16 de marzo de 2022
Purim
*14 Adar Bet
*17 marzo 2022
Pesaj
*14 Nisán
*16 abril 2022
Yom Haatzmaut
*4 Iyar
*5 mayo 2022
Día de Jerusalem o Yom Yerushalayim
*28 Iyar
*29 mayo 2022
Shavuot o fiesta de las Semanas o de la entrega de la Torá
*6 Siván
*5 junio 2022
Ayuno de Tamuz
*18 Tamuz
*17 de julio 2022
Tisha beAv
9 de Av
*7 agosto 2022
Tu beAb
*15 agosto 2022
Fuente: Kluaj.

 

 

El mes en el calendario hebreo se basa en el ciclo que cumple la Luna al circunscribir por completo a la Tierra, captando el ojo humano desde nuestro planeta  cuatro diferentes estados principales de este satélite, a saber: Luna Nueva, Cuarto Creciente, Luna Llena o Plenilunio, y Cuarto Menguante. Tal ciclo dura aproximadamente 29,5 días. Resulta asombroso comprobar que ya los antiguos sabios hebreos supieron calcular la duración exacta de tal ciclo, estimando de acuerdo con sus conocimientos astronómicos que el periplo del satélite alrededor de la Tierra tenía una duración de 29 días, 12 horas, y otras 793/1080 de hora (o sea, otros 44 minutos y 3.33 segundos), siendo su error de cálculo de medio segundo. Debido a que la cantidad de días en un mes debía ser exacta, el calendario hebreo estipuló meses de 29 y de 30 días, intercaladamente.
Al último de un mes hebreo, la Luna está completamente a oscuras, y no es visible desde la Tierra. Al despuntar el cuarto creciente, se alcanza a ver apenas a la Luna como una finísima guadaña, que desaparece en el horizonte minutos después del ocaso: es el comienzo del mes hebreo. Con el correr de los días, crece paulatinamente la parte iluminada de la Luna que se aprecia desde la Tierra, hasta llegar al plenilunio que marca exactamente la mitad del mes. A partir de ahí, vuelve la Luna a menguar con el discurrir de los días, hasta desaparecer por completo, culminando también del mismo modo el mes del calendario hebreo.

 

Babilonia, el origen

 

Los nombres de los meses hebreos, tal como los conocemos en nuestros días, tienen sus orígenes en la antigua Babilonia, de donde fueron adoptados por los judíos allí desterrados por el rey Nabucodonosor II, exilio que duró 70 años (586 al 516 antes de la Era Común). Más antiguamente, los meses eran denominados tan sólo por su orden numérico, comenzando en la primavera (boreal) por el mes primero, Nisán, y culminando con el duodécimo, Adar. 
En el Jumash se menciona a Nisán como el primer mes del año, al haber sido aquél en que el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de los faraones de Egipto: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Shemot 12:2). Otros nombres de meses mencionados en ciertos libros de la Biblia, especialmente en el Libro de los Reyes, como el "mes de Ziv" (1Reyes 6:37), o "el mes de Bul, que es el mes octavo" (1Reyes 6:38), y también "el mes de Eitanim, que es el mes séptimo" (1Reyes 8:2), fueron seguramente tomados de nombres de meses fenicios, ya que son mencionados en el contexto de las relaciones comerciales entre el Rey Salomón y el Rey Hiram de Fenicia. 
Los nombres babilónicos, que han llegado hasta nuestros días, aparecen por primera vez en el Libro de Ester y en los de Esdras y Nehemías, y fueron adoptados asimismo por otros idiomas, como el turco moderno (Nisan = abril; Temmuz = julio; Eylül = septiembre; Şubat = febrero).
La duración de los meses hebreos oscila entre los 29 y los 30 días, de la siguiente forma:
Tishrei (30 días) (תשרי) - cae aproximadamente en septiembre u octubre
Jeshván (29 ó 30 días) (חשוון, llamado también Marjeshván - מרחשוון) - octubre o noviembre
Kislev (30 ó 29 días) (כסלו) - noviembre o diciembre
Tevet (29 días) (טבת) - diciembre o enero
Shevat (30 días) (שבט) - enero o febrero
Adar (29 días) (אדר) - febrero o marzo
Nisán (30 días) (ניסן) - marzo o abril
Iyar (29 días) (אייר) - abril o mayo
Siván (30 días) (סיוון) - mayo o junio
Tamuz (29 días) (תמוז) - junio o julio
Av (30 días) (אב) - julio o agosto
Elul (29 días) (אלול) - agosto o septiembre
El año hebreo, según la cuenta bíblica, comenzaba con el mes de Nisán, llamado en la Biblia "el mes primero" (Éxodo 12:2), y concluía en el mes de Adar; mientras que más adelante primó la concepción del comienzo del año en el mes de Tishrei, con la festividad de Rosh Hashaná (ראש השנה, literalmente "cabeza de año"), culminando el año en el mes de Elul, tal como rige el calendario hebreo hasta nuestros días.

 

Cuatro comienzos de año

 

Desde el punto de vista religioso, el calendario hebreo cuenta con 4 diferentes "cabezas de año", siendo cada una de ellas el comienzo de la cuenta anual para diferentes finalidades:
1 de Nisán, es el principio de año de acuerdo a la cuenta bíblica, al conmemorar la salida de Egipto; y era el principio del año para los reyes: de tal modo, aún si un rey de Israel asumiera el trono el 29 del mes de Adar, ya al ser el día siguiente el primero de Nisán, se consideraba su segundo año de reinado.
1 de Elul, el principio del año para realizar la cuenta del diezmo de ganado a apartar según las prescripciones religiosas.
1 de Tishrei, el principio del año según el calendario hebreo moderno, conmemorando el aniversario de la Creación del mundo, y era la fecha en que comenzaba la cuenta de los años, los años sabáticos (cada séptimo año, en que las tierras quedaban incultas y en barbecho), y los jubileos (cada 50 años, en que prescribían las deudas y los esclavos quedaban libres).
15 de Shevat, el año nuevo de los árboles, siendo ésta la fecha de su despertar luego del letargo invernal.

 

El año bisiesto, embolismal"

 

El año hebreo bisiesto es un año de 13 meses, denominado en hebreo "shaná me'ubéret" (שנה מעוברת, "año preñado" o embolismal), metaforizando al mes agregado cual si fuera el feto de una mujer embarazada; y de aquí que los métodos de institución de tal año, se llamen "ibur" (del hebreo עיבור, "preñamiento"); y en castellano, embolismo. El embolismo del calendario hebreo, consiste en la duplicación del mes de Adar, de manera que se intercala un nuevo mes de 30 días, llamado Adar "A" (אדר א, "Adar álef"), antes del mes de Adar original, que pasa a ser Adar "Bis" (אדר ב, "Adar bet"). La principal razón por la que fue elegido justamente el mes de Adar para su duplicación es por ser el mes inmediato anterior a Nisán, el mes de la primavera, el de la salida de Egipto y en el que cae la Pascua judía, "Pésaj" (פסח), según indica la Biblia: "Guardarás el mes de Aviv (= primavera), y harás pascua a H’ tu D-s; porque en el mes de Aviv te sacó Hashem, tu D-s de Egipto" (Devarim 16:1). Otro motivo radica en que Adar era antiguamente el último mes del año, e históricamente se prefería hacer el agregado a fin de año. Ello se asemeja a lo ocurrido con el 29 de febrero, agregado justamente allí porque antiguamente era febrero el último mes del año romano.
El método original de embolismo, desarrollado alrededor del siglo VI antes de la Era Común, establecía que habría de agregarse un mes más, en tres años de cada ciclo de ocho. Ya en el siglo V de la Era Común, se perfeccionó el sistema, estipulándose de ahí en adelante que el agregado habría de hacerse en siete años por cada ciclo de diecinueve. Se estima que dichas técnicas tienen sus raíces en los conocimientos de astronomía de los babilonios, muy adelantados para su época, y del astrónomo griego Metón (siglo V antes de E.C.), y son aceptadas hasta el día de hoy.

 

Fuentes consultadas:


Poznanski, Samuel (1911). «Calendar (Jewish)». Encylopædia of Religion and Ethics.
Woods, F.H. (1911). «Calendar (Hebrew)». Encylopædia of Religion and Ethics.
Feldman, W.H. (1978). Rabbinical Mathematics and Astronomy (3 edición). Sepher-Hermon Press.
Spier, Arthur (1986). The Comprehensive Hebrew Calendar. Feldheim.
Resnikoff, L.A. (1943). «Jewish calendar calculations». Scripta Mathematica (9):  pp. 191-195, 274-277.
Reingold, Edward M.; Dershowitz, Nachum (2011). Calendrical Calculations: The Millenium Edition (2 (July 1, 2001) edición). Cambridge University Press. 

 

Un año hebreo incluye un ciclo completo de las cuatro estaciones del año, y, a su vez, debe contar con un número exacto de meses lunares. De esta manera, el año hebreo puede tener tanto 12 meses (año simple), como 13 (año bisiesto, o en hebreo שנה מעוברת, "año preñado").
Hoy en día es sabido que las estaciones del año se deben a la traslación de la Tierra en torno al Sol, ciclo denominado en astronomía "año trópico" (365 días, 5 horas, 48 minutos y 44 segundos). Al ser el año trópico sensiblemente más largo que el año lunar de 12 meses (354 días, 8 horas y 49 minutos), se iría trasladando Pesaj indefectiblemente hacia el invierno, contrariamente al precepto bíblico, si el año hebreo durase 12 meses de manera constante. Para evitarlo, se agrega un decimotercer mes a fin de año, cada vez que la diferencia acumulativa entre el año solar y el lunar, de unos 11 días por año, alcanza a formar un mes entero. 

Las festividades judías

 

El calendario hebreo comprende siete fiestas, de las que cinco son de carácter bíblico y dos post-bíblicas. 
El término festividades corresponde a los días sagrados del calendario judío, generalmente, designadas fiestas, del hebreo jagim o días feriados, igualmente del hebreo yamim tovim. La expresión yom tov se aplica de forma específica las festividades bíblicas proclamadas en los Cinco Libros de Moisés o Pentateuco: Pascua (Pesaj), Shavuot (Fiestas de las Semanas o Pentecostés), Sucot (Cabañas o Tabernáculos) y Shemini Atzeret. Éstas son conocidas en conjunto como Shalosh Regalim (Las tres fiestas de peregrinación) y ellas sirven tanto para conmemorar acontecimientos históricos como para celebrar ocasiones festivas relacionadas con el ciclo agrícola. Rosh Hashana (Año Nuevo) y Yom Kipur (Día del Perdón) constituyen la cumbre del período penitente (Yamim Noraim).
Las leyes sabáticas que prohíben el trabajo creativo (avot melaja) son de aplicación a las fiestas bíblicas excepto en lo que concierne a la preparación de la comida y el horneo para la fiesta; transferir fuego (no encendiéndolo directamente) y cargar entre dominios (eruv) están todos permitidos, excepto en el ayuno de Yom Kipur, día en el que también rigen todas las restricciones sabáticas. La abstención del trabajo es opcional en las fiestas post-bíblicas como Janucá, Purim, Tu Bishvat y Lag Baomer. Yom Haatzmaut (Día de la Independencia de Israel) y Yom Yerushalaim (Día de Jerusalem son dos fiestas modernas que lentamente están forjando costumbres propias.
 

Shalosh Regalim

 

Las tres fiestas principales del calendario hebreo proclamadas en el Jumash o Cinco Libros de Moisés son, como se ha indicado al principio, Pascua (Pesaj), Shavuot (Pentescostés) y Sucot (que incluye Shemini Atzeret y Simjat Torá). Su denominación hebrea para estas fiestas es Shalosh Regalim, Tres Épocas (Shemot 23:14 donde el término regalim tiene el doble significado de época y pies, de ahí el concepto de pie o de fiesta de peregrinaje. O sea, épocas señaladas (moadim) en la que los israelita varones deben aparecer ante D-s, el Señor, en el lugar de de Su decisión.
En otras partes de la Torá (Shemot 17, 34;23; Devarim 16;16), el mandamiento de celebrar estas festividades comienza con la frase shalosh peanim hashaná (tres veces en el año…). En la época del Templo el precepto se observaba yendo a pie (aliá lereguel) a Jerusalem, donde los peregrinos (olé reguel) cumplían con los sacrificios prescritos en el Santuario. De acuerdo con los rabinos, la costumbre de realizar peregrinaje en Shalosh Regalim y en las festividades solemnes atrajo a un vasto número de judíos desde las tierras de la diáspora como también desde Eretz Israel y la habilidad de Jerusalem de contenerlos a todos fue considerado realmente milagroso.
Desde 1948 hasta 1967, los peregrinos judíos podían llegar hasta el Monte Sión  (Har Tzion), pero después de la Guerra de los Seis Días las celebraciones de aliá lereguel en el Estado de Israel retornaron al área del Monte del Templo (Har Habait), en el Muro Occidental, una vez alcanzada la liberación de la Ciudad Santa en su totalidad.
 

Purim

 

La festividad de Purim acontece el 14 de Adar, en esta ocasión el 14 de Adar Bet, por ser 5776, año bisiesto o embolismal. Su nombre deriva del término “pur”, que significa sorteo. En esta fiesta recordamos la suerte que echó Hamán para determinar el mes y el día para la consumación de sus demoníacos designios de exterminio de los judíos de Persia. Éste fue el nombre adoptado por los judíos de aquel tiempo, tal como lo leemos o recordamos durante la lectura de la Meguilá de Ester.
El 13 de Adar, la víspera de Purim, es observado como día de ayuno, el taanit Ester. Este día fue escogido por Hamán para la aniquilación de todos los judíos del reino de Ajashverosh, pero la reina Ester pidió a todos sus correligionarios que guardaran un día de ayuno con ella, y de esta manera revertir el terrible decreto. Como quiera que este año cae en Shabat, se adelanta el jueves, o el 11 de Adar (21 de febrero de 2013).
La observancia del ayuno tiene sus excepciones para quienes no puedan observarlo por motivos de salud y siempre bajo supervisión médica y rabínica.
Según se recoge en la halaja del día (halaja yomit), las mujeres embarazadas o que se hallan amamantando están exentas de este ayuno, pues incluso los cuatro ayunos que cita el profeta Zacarías (8,19) se hallan exentas de realizarlo, a excepción del día 9 de Ab, por lo tanto, más aún se hallan exentas de ayunar este día. Y así lo suscribe Ram"a en sus comentarios al Shuljan Aruj (cap. 649 inc.1). Maran no cita esta halajá ya que es posible inferirla claramente a partir de la excepción hecha en los demás ayunos, sin embargo, Ram" a hubo de citarla ya que en las comunidades ashkenazitas las mujeres embarazadas deben ayunar a menos que medie un impedimento, por ello debió escribir Ram"a que el ayuno de Ester están exentas de realizarlo. 

Agrega que “a estos efectos, se considera exenta la mujer embarazada a partir de los tres meses de gestación. Sin embargo, si sufre de vómitos o dolores de cabeza puede eximirse aún antes, siempre que hayan pasado por lo menos cuarenta días de embarazo”.

En relación a la mujer que amamanta, no es necesario que lo esté haciendo de hecho, pues se considera en esta condición toda parturienta que se halle dentro de los dos años que ha dado a luz si siente una debilidad que le impide ayunar, pero si se siente sana debe realizar el ayuno como todas las mujeres que ayunan este día.
Como en los tiempos de Mordejai y Ester, protagonistas absolutos de esta remembranza, también nosotros expresamos nuestra felicidad y nuestra alegría por el milagro de Purim, por medio del envío de raciones consistentes en dos clases de comidas o víveres, para nuestros amigos, como así también es costumbre dar en la noche de Purim limosna o tzedaka a los pobres antes de la lectura del Libro de Ester.
Dadas las características del regocijo, según comentario  extraído de la Edición de la Kehila Sefaradi Yesot Hadat, que se vive en Purim,  se mantiene la costumbre de celebrar la fiesta con un banquete (seudá) especial alusiva a la conmemoración.

בס"ד

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