ISRAEL GRÁFICO
ISRAEL GRÁFICO 

Sukot, tiempo de alegría y cumbre de la reconciliación

Sukot constituye una de las tres fiestas de peregrinaje estipuladas en la Torá o Shalosh Regalim del calendario hebreo, que nos recuerda el tránsito durante 40 años por el desierto de camino hacia Eretz Israel y cuando el pueblo de Israel moraba en cabañas. También se le conoce como Jag Heasif o Fiesta de la Coshecha. Coincide con el tiempo en que las mies de los campos ha sido recogida y la gente se regocija ante el Señor en acción de gracias por las bendiciones que Él nos ha prodigado al final del año. Este año 5783, la fiesta acontece desde la puesta del sol de este domingo, 9 de octubre de 2022 (15 Tishrei) hasta el 18 de octubre todo el día, (23 Tishrei), en la diáspora o Galut. En Israel la fiesta dura siete días.
Tal como señala Vidal Elgazy, Sukot representa la cumbre de la reconciliación. Esta fiesta acontece justo después de Yom Kipur. “A duras penas-escribe Elgazy-conseguimos construir la suká o cabaña, adquirir los 4 minim y efectuar los demás preparativos para una pascua de ocho días”, desde que termina Yom Kipur.

Sukot es tiempo de alegría, porque estamos obligados a estar alegres por mandato de la Torá. “Y te alegrarás en tus solemnidades y estarás ciertamente alegre”. (Devarim 16). “Y os alegraréis delante de D-s” Vuestro Eterno”. (Vayikrá 23). Asimismo, en los rezos de Kidush recordamos (“Nos alegraremos y regocijaremos por ti” (Shir HaShirim, 1). “Y alegría para los rectos de corazón”. (Tehilim 97).

 

El precepto de vivir en la Suka

 

En Sukot se da la alegría del agricultor o del propietario de fincas o campos al ser época de la cosecha. Se ven los frutos del trabajo y de la inversión de todo un año.
Por otro lado, en Sukot abandonamos nuestros hogares y sus comodidades para pasar a una tienda sencilla, en donde nuestra permanencia  se transforma en una cadena de mitzvot. Actos tan usuales como comer, beber, dormir, se transforman en mitzvot en la sucá. Sin duda se trata del mejor regocijo para el buen judío. La recolección y la riqueza también nos alegran, pero  son de importancia secundaria, las dejamos en la casa, según añade Vidal Elgazy, en consonancia con lo estipulado en la Halajá sobre esta festividad
La alegría de Sukot cierra el ciclo que comienza con la tristeza del 9 de Av. El luto  y la destrucción siembran en nuestro corazón cierto desespero de este mundo. Del duelo surge la consolación, con el profundo conocimiento de una realidad espiritual. Ésta genera Teshuvá y este acercamiento nos conduce a la alegría de Sukot. Elgazy señala tres eslabones que están ligados entre sí: luto-consolación-teshuvá-alegía.
El  carácter agrícola de esta festividad recibió una expresión simbólica en los oficios mediante el empleo de las cuatro especies vegetales o arbaá minim que consisten en el etrog o la cidra, el lulav o rama de palma, tres hadasim, ramas de mirto y avarot o ramas de sauce. Esta costumbre se sustenta en el precepto bíblico: “Y tomaréis para vosotros en el día primero el fruto del árbol hermoso (el etrog), ramos de palma (lulav) y ramilletes de árboles frondosos (hadasim) y sauces de los arroyos (aravot) y los regocijaréis delante del señor vuestro D-s durante siete días”.

 

Las cuatro especies

 

Estas cuatro plantas, tres de las cuales, el lulav, los tres mirtos y los dos sauces son atadas mediante hojas de palma, conforman con toda seguridad una extraña combinación que nos comunica algo. El Midrash subraya esto de la siguiente manera: “Tal como el etrog tiene un sabor bueno y una fragancia agradable, así también entre los israelitas existen hombres estudiosos de Torá y que practican buenas acciones; un ramo de palma, tal como su fruto el dátil, tiene buen sabor, pero carece de aroma, así hay hombres que han estudiado Torá, pero que no aplican lo aprendido con perfección; tal como el mirto posee un agradable olor, resulta insulso, así hay hombres de buenas acciones, pero que no poseen instrucción; y tal como el sauce ni tiene olor ni es comestible, así son aquellos hombres que ni tienen instrucción ni practican buenas acciones. Así las cosas, estas cuatro especies simbolizan los cuatro tipo de personas que conforman una nación. De forma separada, tienen distintos temperamentos, pero todos son necesarios para componer la sociedad humana. Al unir las plantas, las virtudes de la confraternidad, unidad y cooperación en la comunidad son ampliamente demostradas y mancomunadas.
La bendición especial al pronunciarse sobre las cuatro especies es: “…Al netilat lulav”, debido a que esta planta es la más grande de las cuatro. En el primer día se recita seguida de Shehejeianu. Cuando se pronuncia Hodú y Ana HaShem en Halel, agitamos la los arbaá minim en todas las direcciones proclamando, de esta manera,  que el mundo pertenece a D-s y que Su dominio impera en todo el Universo. Esto guarda semejanza con la ceremonia en la que se tremolaban las especies en el Templo. En el Talmud se alude a que en los tiempos antiguos los hombres de Jerusalem ponían tanto celo en el cumplimiento de esta mitzvá que acostumbraban llevar consigo el lulav a donde quiera se dirigieran durante el tiempo que durara la celebración.
En Shabat no se toma el lulav, dado que nuestros Sabios temían que el pueblo  lo transportara por las calles, de camino a la Sinagoga, siendo que en este día no está permitido el transporte de objetos en el dominio público. En las épocas del Templo, el lulav se empleaba todos los días, sólo en el mismo Templo. Fuera del mismo se usaba el primer día, dado que así fue estipulado directamente por mandato bíblico (“Lo tomaréis para vosotros en el día primero”.); el lulav era tomado el primer día dentro y fuera del templo aún si acontecía en Shabat. Pero tras la destrucción del Templo, se dispuso que todos los judíos e todo el mundo tomaran el lulav todos los días de la festividad en conmemoración de la práctica del Templo, salvo en Shabat, por la razón antes expuesta.

Lectura de la Torá para el Primer Día de Sukot
lunes, 10 de octubre de 2022
15 de Tishrei de 5774
Séfer Rishón:
Vayikrá 22:26-23:44
Séfer Shení:
Bamidbar 29:12-16
Haftará: Zacarías: 14:1-21

Lectura de la Torá para el Segundo Día de Sukot
Martes, 11 de septiembre de 2022
16 de Thisrei de 5774
Séfer Rishón:
Vayikrá 22:26-23-44
Séfer Shení 22.26-23-44
Haftará: I Reyes 8:2-21
Lectura de la Torá para Shabat Jol Hamoed Sukot
Séfer Rishón: Shemot 33:12-34-26
Séfer Shení: Bamidbar 29:17-31
Haftará: Ezequiel 38:18-39:16
Después de haber transcurrido las fiestas de Rosh Hashaná y Yom Kipur, el Señor dijo a Moshé: “El decimoquinto día de este séptimo mes de Thisrei, cuando habréis recogido el fruto de la tierra, celebaréis la fiesta de los Tabernáculos durante siete días, en honor del Señor. Esta es una ley perpetua de generación en generación. Habitaréis en cabañas durante siete días, todos los hijos de Israel habitarán en cabañas para que sepan vuestros descendientes que Yo hice morar en cabañas a los hijos de Israel cuando los hice salir de Egipto”.
La fiesta de Sukot se caracteriza por dos ritos que recuerdan la vida en el desierto y la vida de la tierra, y la suká, construida para emular las cabañas que nuestros antepasados construyeron en el desierto y donde tomamos todas nuestras comidas y el rito de mecer el lulav consistente en un haz formado por rama de palma, el etrog, el mirto y el sauce. Durante el rezo matutino agitamos ese haz que nos recuerda que Sukot es también la fiesta de la recolección de los frutos de la tierra: Jag Heasif.
Durante cada uno de los días de Sukot recitamos plegarias especiales para que el nuevo año sea próspero y llegue la salvación a los hombres (hoshaná,¡Sálvanos, por favor!). El séptimo día de la fiesta corresponde a Hoshana Rabá, donde agitamos durante shajarit (rezo matutino), ramas de sauce, el árbol que crece al borde de los ríos y que simboliza el agua que fluye en abundancia, pidiendo una vez más a D-s que nos lave de las faltas que hemos cometido y que nos dé el sostén en el año que comienza. Cuando el Templo existía, se celebraba allí la fiesta del agua (simjá bet hashoeva); en la actualidad, en Israel tienen lugar festejos populares y campestres durante la semana de Sukot.
Como dijimos en el comentario anterior, la fiesta de Sukot dura siete días en Israel (los dos primeros son de fiesta solemne). Es seguida por otros dos días festivos: Shemini Atzéret, el octavo día en el que agradecemos a D-s por la cosecha y Simjá Torá, la Alegría de la Torá. En este día se sacan solemnemente los rollos de la Torá (Sifré Torá), se lee el último y primer pasaje y se baila en la Sinagoga misma, portando los rollos de la Ley.
Los niños tienen también pequeñas banderas en sus manos y participan en las canciones y en las danzas; es el cumpleaños de la Torá, que pertenece a todos, grandes y pequeños.

Lectura de la Torá para Shemini Atzeret
Lunes, 17  de uctubre de 2022 
Yom hamishi, 22 de Tishri de 5783
Séfer Rishón: Devarim 14;22-16:17 
Séfer Shení. Bamidbar 29:95-30:1
Haftará: I Reyes 8:54-66
Lectura de la Torá para Simjat Torá
Martes, 18 de octubre de 2022
Yom sheni, 23 de Tishri de 5783
Séfer Rishón: Devarim 33.34
Séfer Shení: Bamidbar 29.35-30:1
Haftará: Josué 1:1-18

Yom Kipur, el día más sagrado del calendario judío

Al aterdecer del próximo día 4 y durante todo el día 5 de octubre tiene lugar la celebración de Yom Kipur, en Israel y la galut (diáspora) con la que culminan los yamim noraim, que se iniciaron con Rosh Hashana. Es la fiesta más trascendental del calendario judío.
El 10 de Tishri el pueblo judío celebra el día más sagrado del año: Iom Kipur (Día del Perdón), llamado tambien Shabat Shabatón.  Esta jornada está dedicada a la plegaria, en la que cada judío se arrepiente de sus faltas cometidas contra D-s y los hombres, esperando su perdón.
Su origen se remonta a los tiempos bíblicos, cuando existía el templo en Jerusalem. Era un día de carácter festivo y solemne, para el que el sumo sacerdote se preparaba con anticipación.
Su origen figura en la Torá (Levítico (Vaikrá) 23:26-27-28): “Ciertamente el día décimo de este séptimo mes (tishri) será el día de las expiaciones, convocación santa os será y afligiréis vuestras almas y presentareis ofrenda a D-s. Y no habréis de hacer ninguna clase de obra en este mismo día especial, porque es día de expiaciones para hacer expiaciones por vosotros delante del Señor, vuestro D-s”.
Como toda festividad judía, comienza al atardecer de la víspera. Hasta la puesta del sol del día siguiente se debe guardar ayuno completo. No se come ni se bebe y esta prohibido bañarse, utilizar perfumes, tener contacto sexual y por supuesto realizar cualquier trabajo. Es un día de plegarias, arrepentimiento y penitencia. 
Según la tradición se logra el perdón a través de la plegaria verdadera y autentica, el arrepentimiento y la tzedaká (caridad).
Muchas de las leyes y preceptos están minuciosamente explicadas en el tratado Ioma del Talmud. 

Kol Nedrei

De la penitencia y el arrepentimiento tratan las plegarias que se rezan y que se encuentran en el Majzor, libro de oraciones especial para Iamin Noraim, Rosh Hashaná y Iom Kipur. Antes de comenzar la liturgia en la sinagoga, se come la última comida de la víspera de Iom Kipur, llamada seuda mafseket, que marcara el inicio del ayuno hasta el día siguiente. En el hogar se encienden las velas festivas y también una vela de recordación de los difuntos, llamada ner neshamá.
El padre bendice a los hijos y se parte rumbo al templo. 
La primera plegaria con la que se inician las solemnidades y rituales de Iom Kipur es Kol Nidré. Se abre el arca, se sacan todos los rollos de la Torá, que serán portados por notables de la congregación, y se reza de pie esta oración con una antigua melodía cuyo origen se remonta a los primeros siglos de la Edad Media.Kol Nidré se recita tres veces. Esta escrita en arameo y su significado es que el judío solicita a D-s que todos los votos y promesas que ha hecho durante el año y que no ha podido cumplir le sean perdonados.
Estas plegarias, así como la lectura del Libro de Jonás, tienen como eje el reconocimiento de los errores cometidos, los pecados y las transgresiones, y el pedido a Dios de que las perdone. También las distintas lecturas de la Torá y de los profetas tienen este mismo sentido.

Neilá 

En Iom Kipur se agrega una plegaria que no existe en ninguna otra festividad: Neilá, que significa “cierre” y alude al cierre simbólico de los portones del cielo. 
Si alguien no ha logrado un autentico arrepentimiento, tiene este momento, la Neilá, para hacerlo. 
En la dimensión divina, alcanzara con el pedido sincero del perdón a D-s, pero en la dimensión humana no es suficiente. Hay que pedir perdón a las personas que hemos ofendido o despreciado. Sin este paso, no seremos absueltos de estos pecados. Nuestro semejante debe escucharlo de nosotros, sincera y verdaderamente. Hay que lograr el perdón de aquel al que hemos ofendido, porque solo entonces estos pecados serán perdonados por D-s. 

Izkor (Recuerdo)

En Iom Kipur hay un servicio especial de recordación (Izkor) por los familiares fallecidos, por los mártires de la historia judía que dieron su vida por el pueblo judío y por su fe, y por los seis millones de judíos exterminados en la Shoá a manos de los nazis.
Este día solemne culmina en la sinagoga con el toque del shofar (un solo y largo sonido llamado tekiá guedolá). 
De acuerdo al calendario hebreo, Iom Kipur puede caer en Shabat; cuando esto sucede, hay cambios en la liturgia.
Gmar vejatima tova.
Al finalizar Yom Kipur, tiene lugar bircat ha levana, siempre que la luna sea visible. También se inicia la construcción de la sucá para la fiesta de Sucot.

 

Fuente: Jaime Gorestein, Jumash, archivos y documentación propia del editor de Israel Gráfico.

El Pueblo Judío celebra el nuevo año 5783

El pueblo judío, en Israel y la diáspora, se prepara para la celebración del Año Nuevo 5783 de la Creación del Mundo, que en esta ocasión acontece con la salida de la primera estrella en la noche del próximo domingo, 25 de septiembre, coincidiendo con la salida de la luna nueva o novilunio. Rosh Hashaná, que en hebreo equivale a cabeza de año, tendrá lugar el lunes y martes, 26 y 27 del presente mes de septiembre, y en Canarias lo festejan en torno a unas 60 familias repartidas entre las Islas, mayormente, en Las Palmas de Gran Canaria, donde la comunidad es mucho más amplia, y cuenta con sinagoga, y en Tenerife, donde se prevé una celebración comunitaria, con presencia de rabino de Jabad. 

Rosh Hashaná tiene lugar los dos primeros días del mes hebreo de Tishrei. En ningún sitio de la Torá (Jumash o Pentateuco) se hace alusión a que el inicio de año sea a comienzos del séptimo mes de nuestro calendario. Esta solemne festividad se la define en el Tanaj como Yom Teruá (Día del Toque del Shofar) o Zicarón Teruá (Recordación del Toque del Shofar). También Rosh Hashaná se le identifica en la liturgia como Yom Zikarón (Día del Recuerdo) y Yom Hadín (Día del Juicio). 
El concepto de Año Nuevo, tal como lo conocemos actualmente, aparece sólo en la Mishná (Repetición de la Torá) que indica: “El primero de Tishrei comienza el año del calendario”. (Tratado de Rosh Hashaná 1:1). Sin embargo, el comienzo de los meses es en el mes de Aviv o de la primavera, que se le conoce como Nisán, en el que tuvo lugar el fin de la esclavitud y la salida de Egipto del pueblo de Israel.
El Año Nuevo Judío señala el advenimiento de las festividades solemnes e introduce los días de penitencia anuales, los diez días que transcurren hasta Yom Kipur o Día del Perdón. Gran parte de estos dos días festivos transcurre en medio de la plegaria y la introspección, en los que tiene lugar el toque del cuerno de carnero o shofar, que comprende varias asociaciones simbólicas, a excepción de si el primer día de Rosh Hashaná cae en Sábado, en que no se toca.
Rosh Hashaná no posee la alegría de otros días santos, como las tres fiestas de peregrinaje (Shalosh Regalim): Pesaj (Pascua), Shavuot (Semanas) y Sucot (Cabañas), y por tanto, en los rezos se omite el recitado del Halel.

 

Leyes y costumbres

 

Las leyes y costumbres que rigen la observancia de la festividad comprenden el remojado del pan  empleado para la bendición (hamotzi) después del kidush (bendición sobre el vino) en miel en vez de sal y también trozos de manzana en miel, lo que simboliza la esperanza judía de que el año será dulce; se utilizan hogazas de pan redondas en la mesa en vez de la jalá plana (pan trenzado), se comen la cabeza de pescado y zanahorias, símbolos de liderazgo y fertilidad; se evitan las nueces, dado que en hebreo (egoz) nuez equivale al término hebreo de la Mishná jet (pecado) en gematría; y se arrojan los pecados al mar, lago o a un río mediante la ceremonia del tashli, la primera tarde de Rosh Hashaná o en la segunda si el primer día cae en Shabat (día de descanso).
Rige la costumbre de poner en la mesa durante las dos cenas de Rosh Hashaná manzanas con miel, dátiles, granadas, acelgas, poros o puerro, alubias y calabaza.
En esta fiesta hay que comer, beber y alegrarse, por lo que se prohíbe ayunar. Se acostumbra presentar la mesa con frutas y verduras y hay quienes comen pescado como un signo del deseo de multiplicarse como los peces, especialmente, si la festividad cae en Sábado, aunque hay quienes se abstienen de hacerlo.

Las tragedias del 9 de Av

En este breve reportaje citamos las tragedias ocurridas en el 9 de Av, el quinto mes del calendario judío.
Durante el tiempo de Moshé, los judíos en el desierto aceptaron el informe calumnioso de los 10 espías, y se emitió un decreto prohibiéndoles la entrada a la Tierra de Israel (año 1312 AEC).
Los babilonios, liderados por Nabucodonosor, destruyeron el Primer Templo. Cien mil judíos fueron masacrados y millones fueron exiliados (año 586 AEC).
Los romanos, liderados por Tito, destruyeron el Segundo Templo. Unos dos millones de judíos murieron, y aproximadamente un millón fueron exiliados (año 70 EC).
La revuelta de Bar Kojba fue abatida por el emperador romano Adriano. La ciudad de Betar –la última ciudad judía que quedaba en pie– fue conquistada y liquidada. Más de 100,000 judíos fueron masacrados (año 135 EC).
El área del Templo, y sus lugares aledaños, fueron devastados por el general romano Turnus Rufus. Jerusalem fue reconstruida como una ciudad pagana –renombrada Aelia Capitolina- y se prohibió el acceso a los judíos. 
Otras graves desgracias ocurrieron el nueve de Av a través de la historia judía, incluyendo:
La inquisición terminó con la expulsión de los judíos de España en Tishá BeAv de 1492.
La Primera Guerra Mundial estalló en la tarde de Tishá BeAv, en 1914, cuando Alemania declaró la guerra a Rusia. El resentimiento alemán por la guerra preparó el terreno para el Holocausto.
En la víspera de Tishá BeAv de 1942 empezó la deportación en masa de los judíos del gueto de Varsovia hacia Treblinka.

Del 17 tamuz al 9 de Av, entre la angustia

El 9 de Av o Tisha VeAv constituye uno de los días más tristes y aciagos del calendario judío, pues en esta fecha aconteció la destrucción de los sagrados templos de Jerusalem, el primero en el año 586 antes de la era común por los babilonios y el segundo en el año 70 por los romanos, en los mandatos de Nabucodonosor y Vespasiano, respectivamente. Como quiera que este año 5782 Tisha VeAb acontece en Shabat, se aplaza para el día siguiente 6 de agosto de 2022 (10 de Av).

 

En esta ocasión hay que considerar algunos aspectos halágicos sobre las leyes y costumbres del día en lo relativo a la tercera comida con la que se inicia el ayuno público de 26 horas de duración aproximadamente, por regla general, y sobre la havdalá a la salida de Shabat. Entre las restricciones de esta fecha se está obligado ayunar en Tisha VeAb, salvo casos por causas especiales, no calzar zapatos de cuero, no tener relaciones sexuales y no tener disfrute de los perfumes.
Recordamos una de las fechas más triste de nuestro calendario con plegarias especiales y con la lectura del Libro de los Lamentos o Eijá. En las sinagogas se suele retirar el parojet o cortina que cubre el hejal y se sigue las costubres de los días de duelo, sentándose en lugares inferiores o en el suelo. 
En la liturgia del día se omite colocar talet durante el rezo de la mañana, e incluso se acostumbra poner tefilin por la tarde. 
Los días que transcurren desde el 17 de Tamuz hasta el 9 de Av son denominados en la Halajá “ben hametzarim” –entre la angustia-, pues marcan el trágico período en el que Jerusalén fue asaltada y el sagrado Templo que allí existía destruido, debido a ello practicamos distintas costumbres de duelo por aquella destrucción que tanto nos afectó. Sin embargo, cabe preguntar por qué tanto luto por aquella destrucción, por qué continuar sufriendo aquel período histórico, según se recoge en el texto de la Halajá del Día o Halacha Yomit (Jerusalem).
En realidad, se expusieron distintos motivos sobre ello. En principio, cada individuo de Israel debe lamentarse y sollozar por aquella destrucción que dejó al pueblo de Israel sumido en la oscuridad espiritual, al perder aquel sagrado lugar que nos comunicaba directamente con el Eterno. “Cada generación en la que no se reconstruye el Templo, es como si volviese a destruirse”, esta afirmación representa una lamentable realidad, la de que aquellas causas que originaron la destrucción todavía nos afectan y no logramos superarnos.
En esta exposición se indica que "y debido a nuestros pecados no sólo se destruyó el Templo, sino que murieron numerosos hombres justos y piadosos, cada uno de los cuales era un padre espiritual para nuestro pueblo. Y si preguntamos por qué ocurrió esto, hallamos la respuesta en la corrupción moral que se propagó entre nosotros. Y afirman nuestros sabios que cuando el pueblo se corrompe moralmente, la peste y la mortandad lo afectan eliminando tanto a los buenos como a los malos, el terrible decreto que se emite en los cielos debido a la corrupción moral no discrimina y afecta a buenos como a malos.
Agrega que "así se expresa el santo y gran erudito Rabí Yonatan Ewshiwtz z”l en sus comentarios sobre estos días: “Hijos míos, hermanos, ¡despertad de vuestro sopor! No pierdan vuestro tiempo en banalidades mundanas, en discusiones vanas sobre guerras, política, etc. pues especialmente durante estos días debemos recordar aquella fecha en que el enemigo nos invadió y penetró las murallas de Jerusalén y destruyó nuestro esplendor espiritual, ay! Por nuestros pecados. Como no caerán las lágrimas por vuestros ojos al recordar estos días, en que los gentiles pululaban por el sagrado santuario. Con sus afiladas armas llegaron para asesinar desde los más jóvenes retoños hasta los ancianos en sus moradas. Despertad hermanos míos! Y apreciad vuestro tiempo, no lo perdáis pues es lo más preciado que el hombre tiene.
Y como es sabido-se precisa en la Halajá del Día-, nuestro mal instinto trabaja en forma gradual. En principio induce al hombre a pecar en cuestiones intrascendentes, hasta llevarlo finalmente a cometer idolatría. Comienza incitando al hombre a perder su tiempo en vanas discusiones sobre política, en cuestiones mundanas y placeres vacuos, y termina llevándolo a cometer los peores pecados.
Por eso justamente en estos días debemos incrementar nuestra santidad y supervisar desde nuestros pensamientos hasta nuestras palabras y nuestros actos para superarnos y elevarnos espiritualmente. Refinar nuestras inclinaciones y alejarnos de la envidia y el odio indiscriminado, que fueron la causa fundamental de la destrucción.
Desde la caída del Segundo Templo, el 9 de Av se asoció con muchas experiencias nefastas, de persecuciones y tragedias en la Diáspora. Las desgracias que ocurrieron en esta fecha comprenden la toma de la última fortaleza de Bar Cojbá, Beitar, en el año 135 de la era común, por los romanos; el establecimiento de un santuario pagano en el lugar del Templo, en el año 136; la expulsión de los judíos de Inglaterra medieval, en 1290 y de España, en 1492; y matanzas de judíos durante las Cruzadas y durante la Shoá.
Y en mérito a ello el Eterno verá nuestro mérito, se apiadará de nosotros y enviará la tan ansiada redención final, Amen.

 

Fuentes: Halacha Yomit, Israel Gráfico.
Adaptación: Rafael Ben-Abraham Barreto.

Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá al pueblo de Israel

Shavuot es una de las tres fiestas en la que los judíos, en consonancia con el precepto bíblico, peregrinaban a la Ciudad Santa de Jerusalem cuando existía el Santo Templo (Bet Hamikdash) se hallaba en pie. Las dos restantes son Pésaj y Sucot. Es decir, las tres fiestas de peregrinación o Shalosh Regalim, que junto con Rosh Hashaná y Yom Kipur constituyen las cinco festividades bíblicas mayores del calendario judío.
El mes de Siván ocupa un lugar destacado en la vida del pueblo judío porque en el mismo recibió a través de Moshé Rabenu la Torá en monte Sinai
El 6 de Siván de 2448 (1312 antes de la era común) es el día sagrado de la Entrega de la Torá en el monte Sinai. Este acontecimiento acontece los días 6 y 7 de Siván. En Israel se celebra sólo el día 6 y en la diáspora los dos días.
Este año 5782 del calendario judío la fiesta coincide con los días 5 y 6 de junio de 2022. La entrada en la festividad comienza en Motzaei Shabat, 4 de junio.
Shavuot comienza al día siguiente de la conclusión de la cuenta del Ómer o Sefirat haÓmer; es decir, la cuenta de los 49 días del Ómer que se inicia el segundo día de Pésaj. Es el nexo que une Pésaj, fiesta de la libertad física o del nacimiento nacional a la salida de la exclavitud en Egipto que se prolongó 210 años, y Shavuot, fiesta de la elevación o obtención de la liberación espiritual con la recepción de la Torá o Matán Torá מתן תורה en el monte Sinaí.
Una y solo una vez en la historia de la Humanidad se reveló D-s a un pueblo y anunció su voluntad. El pueblo de Israel recién nacido recibió el mensaje de la Divinidad antes de emprender su trayecto hacia Eretz Israel. Una población de 603.550 hombres (Bamidbar: 2:32), además de mujeres y niños fueron testigos, en las inmediaciones del monte Sinai del mayor acontecimiento de la historia, el encuentro ante el Todopoderoso y sus criaturas.
El pueblo de Israel recibió los 613 preceptos o mitzvot.
De los gentiles, D-s exige 7 ó las leyes de Noah. Con ello suman 620. El valor numérico del versículo que expresa el reinado eterno del Supremo: D-s reina, reinó y reinará para siempre es también 620. Este es asimismo el número de los 10 mandamientos. Los nombres de los padres de las 12 tribus suman igualmente 620. Sobre este particular, Vidal Elgozy escribe que “la Torá no es sólo un libro de leyes. Tampoco de historia, no de ciencia, de profecías, pero es todo a la vez, tal que ninguna sabiduría le es ajena”.


Eterna e inalterable

 

Uno de los principios de la fe judía es la inmutabilidad de la Ley. Igual que D-s no cambia, su voluntad es invariable.
La Torá escrita está sintetizada y sus palabras están medidas. Es intocable, inalterable, tal es así que basta que falte una sola letra o signo en el Sefer Torá, para que no sea válido. La oral, en cambio, es extensa y se desarrolla continuamente. Es una sabiduría viva, dinámica, en la que cada uno puede renovar en el marco de ciertos fundamentos. Los grandes eruditos, según explica Vidal Elgozy, pueden y deben dar respuesta a los problemas que surgen en cada época. Los avances en los diferentes dominios de la ciencia y tecnología lo exigen. Los Hajamim son capaces de estudiar, comparar y concluir dictámenes en todos los terrenos de la vida. La Halajá se pone siempre al día y trata de temas contemporáneos como empleo de microondas, trasplantes de órganos, fertilización artificial, etc. La Torá es inmutable, pero se actualiza.
Reformas y modificaciones en la Halajá suponen la demolición de los cimientos del Judaísmo. La venta de conversiones ficticias por quienes se disfrazan de Rabinos es un fraude público.
Vidal Elgozy precisa que “nuestro deber es renovarnos a nosotros, no la Torá. La rutina es uno de los mayores enemigos del pueblo judío religioso. Hemos de cumplir las mitzvot con el mismo afán y entusiasmo, como si hoy fueran dadas”.
Los preceptos son para nuestro buen. El Creador sabe lo que nos conviene y nos dio la Torá y las mitzvot para beneficiarnos en este mundo y en el venidero. 

 

Fuentes: "Shavuot, día de días". Jabad Lubavitch Documentación propia. Adaptación y textos de Rafael Ben-Abraham Barreto.
Foto: Gran Sinagoga de Tel Aviv, Israel/R.B-A B.

Lag Baomer

El 18 de Iyar de 5782 (este año, 19 de mayo de 2022) acontece Lag BaOmer. Al día 33 del Ómer se le conoce como Lag Baomer. (En hebreo la letra Lamed (ל) equivale a 30 y la letra Guímel (ג) al número tres). Este trigésimo tercer día es un paréntesis en el periodo denominado Sefirat HaOmer (ספירת העומר). Este día tiene especial significación porque se detuvo la plaga que acabó con la vida de 24.000 alumnos de Rabí Akivá y porque también tuvo lugar el fallecimiento de Rabí Simón Bar Yojai (Z"L).
Bajo el mandato del emperador romano Adriano (siglo II de la era común) murieron, por causa de una epidemia, 24.000 alumnos de Rabí Akiva. Según el Talmud, los alumnos de Rabí Akiva, participaron en la revuelta de Bar Kojvá, última tentativa de los judíos de reconquistar Israel frente a los Romanos (año 132 de la era común). Sus alumnos murieron heroicamente, legando a los pueblos del mundo un ejemplo de valentía en defensa de Eretz Israel. Según nuestros sabios, la epidemia, que había hecho presa de ellos, cesó en Lag BaOmer, y desde entonces dicha fecha se convirtió en un día de gran fiesta. Esta fecha tambien se vincula al recuerdo de Rabí Simón Bar Yojai (siglo II de la era común). Antes de morir (en Lag BaOmer), rogó a sus discípulos que su muerte fuese recordada con festejos. 
Una de las principales enseñanzas que nos legó Rabí Shimón Bar Iojai es que los judíos somos individualmente responsables por nuestro prójimo y como ejemplo relató el siguiente caso: “Cierta vez uno de los pasajeros de un barco tomó un pico y comenzó hacer un orificio debajo de su asiento. Los restantes pasajeros comenzaron enseguida a retarlo, a lo que él le respondió: ‘¡Qué les importa a ustedes lo que yo hago debajo de mi asiento!, ¡yo he pagado por él! ¡Tonto! – Respondieron los pasajeros - ¡Tú has pagado por el viaje, pero no tienes derecho a perforar el barco, ni siquiera debajo de tu asiento, porque de lo contrario nos hundiremos todos!’. De la misma manera ocurre con el Pueblo Judío, ya que el comportamiento de cada uno influye sobre los demás”.
Rabí Simón Bar Iojai fue un erudito extraordinario y autor del Zohar, la obra fundamental de la Cabala, y destacó por ser el responsable de la revelación y evolución de la sabiduría del misticismo judío.
Como indicamos con anterioridad, el día de Lag Baomer se celebra con regocijo y dicha en honor al tanaíta Rabí Shimon Bar Yojai, un acontecimiento avalado por las autoridades rabínicas, no se dice tajanún en los rezos. 
El día de Lag Baomer conmemora la desaparición física de Rabí Shimon Bar Yojai, de bendita memoria. Sin embargo, el afamado erudito autor de la obra Shoel Umeshib se pregunta por "qué si conmemoramos la muerte del gran tanaíta lo hacemos alegrándonos". Pero en las responsas rabínicas Shem Arie escribe que el motivo por el cual nos alegramos este día es, según escribe el Talmud (Shabbat 33b), que el imperio había decretado la pena de muerte sobre Rabí Shimon Bar Yojai y milagrosamente pudo escapar de la espada malvada de los romanos, por ello debemos alegrarnos el día en que falleció como cualquier otro ser humano y no asesinado por los malvados, reconocemos el milagro divino que lo protegió, según se indica en la Halajá Diaria (Halacha Yomit).
Sobre la afirmación de que Rabí Shimon Bar Yojai falleció el día de Lag Baomer, "escribe el Hid”a que en realidad no falleció el día de Lag Baomer, es un error afirmar esto. Y demuestra su afirmación citando los escritos de Rabí Shemuel Vital z”l quien se explaya explicando los motivos ocultos de los días del Ómer y especialmente de Lag Baomer y en ningún momento cita que este día falleció Rabí Shimon Bar Yojai". Por ello, escribe que la alegría que embarga este día es básicamente debida a que Rabí Akivá comenzó a enseñar a sus nuevos cinco alumnos quienes volvieron a difundir la Torá en el mundo, lo cual continúa aún en la actualidad alimentando nuestras vidas, se explica en el texto de Halcha Yomit.
Agrega que, al respecto, Peri Hadash escribe que la alegría del Lag Baomer es debida a los alumnos de Rabí Akivá que permanecieron con vida y continuaron difundiendo los conocimientos de la Torá en el mundo.
Algunos suelen visitar la tumba del tanaíta Rabí Shimon Bar Yojai el día de Lag Baomer y dedicarse allí a la lectura de los Tehilim –Salmos- y orar. Y ya dijeron nuestros sabios (Baba Batra 78b) sobre el versículo: “Venid a las cuentas…”  venid a las cuentas del mundo, el perjuicio que ocasiona un precepto ante su recompensa, y el beneficio de un pecado ante la pérdida que crea. O sea, que cada persona debe recapacitar y analizar sus acciones y si estas son aceptadas por el Eterno. Por ello el día de Lag Baomer es apropiado visitar la tumba de los grandes justos para que ello nos ayude a determinar la propiedad de nuestro proceder, se aclara.

 

Fundamentos del misticismo judío

 

En la obra Sede Hemed  escribe que el día de Lag Baomer fueron revelados secretos ocultos de la Torá por medio de Rabí Shimon Bar Yojai y por ello nos alegramos este día, y cita que lo mismo afirmaron los eruditos de la ciudad de Tiberia respecto a este día.
Escribe Rabbenu Hayim Vital z”l (s. XVI) que vio a su maestro, el sagrado Ari z”l visitar la tumba de Rabí Shimon bar Yojai y su hijo Rabí Eleazar el día de Lag Baomer y permaneció allí con su familia por tres días, esto ocurrió en su primera visita desde Egipto (pues el Ari z”l quedó huérfano de padre y fue con su madre a vivir con su tío en Egipto), sin embargo, no se –escribe Rabbenu Hayim- si el Ari z”l ya había alcanzado la inmensa sabiduría que posteriormente alcanzó. El gran rabino Yehonatán Sagues z”l  que antes de ir a estudiar con el Ari z”l, este llevó a su hijo pequeño de tres años junto a toda la familia y allí le cortó el cabello como era costumbre hacerlo y dedicaron aquel día a comer y alegrarse. Continúa escribiendo Rabbenu  Hayim Vital z”l que escribió todo esto para señalar que existen fundamentos para esta costumbre. 
El gran erudito Rabí Yona Nabon z”l (maestro del gran Hid”a, quien a decir de su alumno no dejó otro comentarista tan ilustrado como él y era considerado uno de los más grandes sabios y cabalistas de Jerusalén y falleció tempranamente a la edad de 47 años, el año 1760) escribió que en la ciudad de Jerusalén se acostumbra a incrementar alegría el día en que se corta por primera vez el cabello al niño, como demostración de cariño al precepto de no rasurar los lados –parietales- de la cabeza, por lo que le dejan al niño las “peot”, como dice el vers. No rasuraréis los lados de vuestras cabezas.
En la víspera y festividad de Lag Baomer tiene lugar una peregrinación a Meron, en Israel. Se acostumbra encender hogueras en recuerdo del Rabí Simón Bar Iojai.


Fuentes: Es-Israel.org, Halacha Yomit y Comunidad Judía de Tenerife.

El precepto de la cuenta del Ómer

Desde el segundo día de Pésaj, que este año 5782 del caldendario judío tiene lugar a partir de Motzaei Shabat, 16 de abril, completamos el rezo de arvit, con el cumplimiento del precepto de la cuenta del Ómer, Sefirat HaOmer, según está escrito en la Torá: "Y contaréis para vosotros desde el día siguiente del Shabat, del día en que habéis ofrecido el Ómer, siete semanas completas (Vaikra 23,15)". 
En este sentido, afirman nuestros sabios (Menahot 65b) que el día siguiente al Shabat a que hace referencia el versículo es el día siguiente al primer día de Pésaj, pues también el día festivo recibe el apelativo de Shabat. Debido a esto es que comenzamos a contarlo a partir de la noche del dieciséis de Nisan, o sea la segunda noche de Pésaj, lo cual constituye un precepto de la Torá que se extiende siete semanas, o sea cuarenta y nueve días, hasta la festividad de Shavuot.
De acuerdo a lo señalado por Halacha Yomit, siendo que está escrito: "Contaréis para vosotros siete semanas desde el comienzo de la siega de la hoz en las mieses, comenzaréis a contar siete semanas(Devarim 16,9), el precepto del Ómer comienza con la siega del cereal en épocas en que se hallaba construido el Sagrado Templo para ofrecer la ofrenda correspondiente; sin embargo en la actualidad, en las que lamentablemente no disponemos de nuestro Templo el precepto de la cuenta del Omer permanece sólo como una institución rabínica en recuerdo del sagrado Templo. Por lo tanto, en el texto de “leshem Yhud…” que prologa la cuenta del Omer es apropiado omitir el párrafo que dice “y contaréis para ustedes como está escrito en la Torá” pues en la actualidad dicha cuenta no es un precepto de la Torá (y aun cuando de acuerdo a la opinión de Ramba”m y otros comentaristas no existe relación alguna entre la cuenta del Ómer y la cosecha del grano por lo que la cuenta se consideraría un precepto activo de la Torá incluso en la actualidad, de todas formas a los efectos halájicos no se dictamina según esta opinión sino como lo legisla Marán en el Shuljan Aruj, donde afirma que la cuenta del Ómer en la actualidad es un precepto rabínico, pues así lo sostienen Rab Hay Gaón, Tosafot, Rabbenu Asher, Rashb”a, Ra”n, y otros).

 

Secuencia numérica


El precepto de la cuenta del Ómer se refiere a cada uno de los días del Ómer –que median entre Pesaj y Shavuot- por lo que pronunciamos la bendición correspondiente cada día previo a la cuenta. Sin embargo, según la opinión de la obra Halajot Guedolot la persona que omite uno de los días la cuenta del Ómer no puede continuar bendiciendo los días siguientes ya que la cuenta debe realizarse en forma consecutiva y si omite un día pierde la secuencia numérica y por lo tanto no se considera una cuenta consecutiva. A los efectos halájicos asumimos que aún si dejó de contar uno de los días puede continuar con la cuenta, sin embargo, debido a la regla halájica que establece“safek berajot lehakel” -ante la duda en una bendición evitamos pronunciar el nombre divino en vano- tomamos en cuenta la opinión de la obra Halajot Guedolot y por lo tanto quien haya olvidado un día la cuenta del ´Omer podrá continuar la misma sin embargo deberá omitir la correspondiente bendición.
El tiempo para la cuenta del Ómer es la noche. Si hubiese olvidado en la noche contar el Ómer podrá contarlo durante el día omitiendo la bendición, y a partir del día siguiente podrá continuar contando con la bendición correspondiente.
Las mujeres que deseen contar el Ómer podrán hacerlo sin pronunciar la bendición. En las siguientes entregas desarrollaremos más detalles al respecto.

 

Fuente: Halacha Yomit la (Halajá diaria), documentación propia.

 

Libertad y compromiso en tiempos convulsos

Por Rafael Ben-Abraham Barreto*

 

Los judíos de todo el mundo iniciaremos una vez más la celebración de Pésaj, rememorando la salida de la esclavitud en Egipto (Mitzrayim, en hebreo) a la libertad, liderados por Moisés, con la entrada en este próximo Shabat, el viernes, 15 de abril tras la puesta del sol. Una festividad que se prolongará durante siete días en Israel y ocho días en la diáspora (Galut), desde el 16 al 23 de abril inclusive. Nos preparamos para revivir como en aquella época la salida Egipto, tras más de 400 años de vida y sufrimiento en aquella tierra desde que Yaakov Avinu descendiera hacia el país de los faraones junto con 70 almas, sus hijos y descendientes, y fue en Goshen dónde creció y se hicieron fuertes y prolíficos benei Israel. Es, sin dudas, una de las festividades más queridas y trascendentales del calendario hebreo, una celebración en la que nos hemos reunido en torno a la mesa del Séder —generación tras generación, por más de 3.300 años— para celebrar y rememorar; para trascender el tiempo y vivir una experiencia realmente transformadora y sublime.
La festividad de Pésaj representa una oportunidad para liberarnos de todos aquellos yugos que nos mantienen cautivos y marchar rumbo a la libertad.
Cada época viene acompañada de vicisitudes y acontecimientos aciagos, como las que nos ha tocado vivir en este tiempo con la pandemia de Covid-19, que aún sigue amenazando nuestra existencia y modo de vida desde su aparición en diciembre de 2019 en Wuhan, China, y, por su fuera poco, el flagelo de la guerra en el este de Europa, tras la invasión y devastación de Ucrania por el Ejército de Rusia, donde se vuelven a repetir las imágenes del horror y la destrucción, que ya se crían un tanto superadas desde la II Guerra Mundial o desde la Guerra de los Balcanes. Todo en esto en Europa, pero no podemos sustraernos a sucesos igualmente terribles en otros escenarios bélicos del planeta. En esta época enfrentamos los desafíos del antisemitismo y del terrorismo fuera y dentro de nuestras fronteras, en Eretz Israel. Hechos luctuosos, fruto del terror despiadado e irracional, volvieron a conmocionar la vida cotidiana en el país y ahora, más recientemente, con la vandalización de la tumba de Yosef (de bendita memoria), en Judea y Samaria.
Volviendo al relato que nos ocupa, sostienen nuestros sabios que "cada uno de nosotros, en su propia generación y tiempo, debe verse como saliendo él mismo de Mitzrayim", un término que etimológicamente significa angostura o estrechez. Esta enseñanza adquiere su especial fuerza y vigencia en estos tiempos que nos han tocado vivir, donde la hospitalidad, la solidaridad, la justicia y la paz constituyen herramientas esenciales para hacer la vida más llevadera, digna e incluso placentera.
En estos momentos de crisis e incertidumbre somos muchos los que padecemos esas estrecheces, sufrimos nuestro particular Mitzrayim. 
¿Qué nos enseña el relato de la Hagadá de Pésaj? 
Para salir de Egipto y la esclavitud fue necesario renunciar aún al pan tal como lo conocíamos; que para salir entre los barrotes que nos aprisionan, a menudo la única estrategia viable es adelgazar aún más para deslizarnos entre ellos; que para coronar la cumbre de una montaña es preciso descender previamente para descubrir una nueva vía de ascenso. Renunciar a la levadura de la soberbia y del egoísmo, de la autocomplacencia, en suma, de la idolatría de nuestros días.
Superar estos retos resulta oneroso, pero la recompensa es tremenda y muchas veces proporcional al sacrificio. 
Pésaj comienza con la puesta del sol este viernes (con la entrada en Shabat), 15 abril de 2022 y concluye a la salida del sábado, 23 de abril, una hora después de la puesta del sol. En Israel, finaliza el viernes, 21.
A partir de la segunda noche de Pésaj iniciamos la cuenta del Ómer, Sefirat HaOmer, que dura 49 días, justo el tiempo para la celebración de Shavuot o de la recepción de la Torá en el Monte Sinaí.
Pesaj kosher ve Sameaj.


*Periodista, escritor y editor.

Leyes de Kashrut para Pésaj

En esta entrega cortesía de Halacha Yomit nos ocupamos en analizar someramente las Leyes sobre el Hametz, en todo lo relacionado con la preparación para Pésaj. De esto se desprende que "está escrito en la Tora (Shemot 13): -Durante siete días comerás matzá y no se verás leudos y no verás leudantes en todas tus moradas". Y en el Talmud (Pesajim 21ª) estudian nuestros sabios que el hametz –producto leudo- no sólo está prohibido comerlo sino también usufructuarlo, o sea que no se puede comprar o vender hametz. Y quien come hametz se hace pasible de la pena de “caret” o sea exterminio espiritual.
De acuerdo a lo indicado previamente, resulta que "es más grave la prohibición del hametz en Pésaj que otras prohibiciones alimenticias, pues en el caso de otras prohibiciones, tomemos por ejemplo, la sangre, si cae sangre en una olla que contiene sesenta veces más de un alimento permitido, la sangre se anula y no produce ninguna prohibición, sin embargo en el caso del jametz no es así, pues aun cuando caiga una sola migaja de hametz en una olla queda todo prohibido ya que el hametz no se anula aún en mil partes. Por eso es que hay que ser tan escrupuloso en todo lo referente al hametz y adquirir productos que posean una supervisión rabínica seria y no apoyarse en el testimonio de personas ignorantes de la halajá, como ocurrió ya anteriormente pues de esa forma se pueden cometer trasgresiones de suma gravedad en Pésaj".
Marán Ovadia Yosef (z”l) sugiere no adquirir en Pésaj alimentos que no posean un sello de supervisión rabínica ya que la globalización de la industria alimenticia hace que en la actualidad tanto en lo referente a Pesaj como al Kasher de todo el año incluso lo productos más inocentes, como algún licor, el arak, caramelos, etc., puedan tener serios problemas de Kashrut. Y como decimos, todo esto es especialmente válido para Pésaj en que con facilidad se pueden mezclar aditivos hametz en la producción de alimentos sin que sean reconocidos.
Está prohibido utilizar en Pésaj vajilla o utensilios de cocina que se utilizan durante todo el año, pues los mismos absorben las partículas del hametz que procesan durante el año, y si son utilizado en Pésaj ese mismo sabor a hametz se expele hacia los alimentos de Pésaj que se cocinan para la festividad. Por eso es que la vajilla de Pésaj debe ser totalmente nueva o preparada para la festividad y así evitar la trasgresión de comer hametz en Pésaj.
Y así como la persona debe ser escrupuloso con las leyes de Pésaj en su casa, debe serlo fuera de esta. Y si está invitado en casa de amigos o concurre a algún hotel, debe cerciorarse de que el mismo posee una supervisión apropiada o que la casa en la que está invitado pertenece a personas que guardan las leyes del kasher en Pésaj adecuadamente.

 

Fuentes: Halacha Yomit, Comunidad Judía de Tenerife.

Pésaj, el salto hacia la libertad y el nacimiento de una nación

Pésaj, que literalmente significa, saltear, es por excelencia la fiesta de la libertad del pueblo de Israel en la que, entre otras cosas, se recuerda y conmemora la salida de Egipto, y se la define como  Jag Haaviv (fiesta de la primavera) y Jag Hamazot (fiesta de los panes ácimos o sin levadura), su terminología más específica, la festividad de los panes ácimos. Es la primera de las tres festividades de peregrinación del calendario hebreo, es decir Shalosh Regalim: Jag HaPesaj, Jag Shavuot y Jag Sukot. Por el consumo del pan ázimo se le distinguen del resto de las celebraciones de peregrinaje y es recordada por niños y adultos en el séder de Pesaj que en la diáspora tiene lugar durante las dos primeras noches, y en Israel en la primera solamente.


Este año 5782 (2022) la festividad de Pésaj tiene lugar entre el 16 y el 23 de abril. Es decir, desde la noche del viernes 15 hasta el domingo, 23 de abril.
El séder de Pésaj tiene lugar las dos primeras noches de Pésaj en la diáspora, el viernes, 15, que coincide con la entrada en Shabat, y en Motzaei Shabat, y sólo la primera noche en Israel. 
Durante el Séder u orden de Pésaj ingerimos las matzot al menos tres veces, al comienzo de la comida tras la bendición del pan o hamotzi, al efectuar el corej-el emparedado de maror-las hierbas amargas, y después de la comida, el Afikomán. Las matzot ocupan un lugar destacado en la keará o bandeja en la que colocamos los alimentos que representan los elementos concretos de la festividad. Son los invitados centrales del Séder.
Se especifican dos razones por la que comemos matzá en Pésaj. Rabí Abraham Ibn Esra indica que el pan ácimo era la comida que los egipcios servían a sus siervos para saciar su hambre con el alimento barato que les hacía sentir llenos y que incluso él, cuando estuvo prisionero en la India, fue alimentado con este tipo de pan. Por esa razón, la norma de comer matzá fue dictada quince días antes del Éxodo. Ese es el pan de la pobreza. El que consumen de una u otra manera los menesterosos en todos los tiempos. La segunda razón se atribuye a lo que dice el versículo, “pues al ser echados de Egipto no pudieron tomar víveres ni provisiones para el camino-habían salido con prisa y apuro y no podían esperar a que el pan leude. Así enseña Rabán Gamliel cuando indica que recodar la ofrenda de Pésaj, el pan ácimo y las hierbas amargas, y explica el porqué de la obligación de comer matzá: porque la masa de nuestros padres no alcanzó a fermentar, como está escrito (Shemot 12:29)”.
De la masa que habían sacado de Egipto cocieron tortas ácimas, porque no había fermentado todavía. Las dos causas son una. Están ligadas íntimamente.


Halajot


Maimónides (Rambam) expone las 24 leyes que rigen en Pesaj, de las que 16 son las relativas al cordero pascual que sólo puede sacrificarse en tiempos del Templo, y los 8 restantes se aplican incluso en la actualidad. De acuerdo al orden establecido en el Talmud y conforme a la tradición judía son las siguientes: no comerás ni te beneficiarás de Hamez desde el mediodía de la víspera de Pésaj (Devarim, 16:3); te deshará de todo Hamez para el mediodía de la víspera de Pésaj (Devarim, 12:15); no debes comer ni beneficiarte de ningún modo de Hametz durante los siete días de Pesaj, bajo pena de Karet o extinción espiritual (Devarim, 13:13); no debes comer alimentos que contengan Hamez durante los siete días de Pésaj (Devarim 12:20); no ha de verse Hametz en tu posesión en Pésaj (Devarim 13:7); no hallará hametz en tus casas (Devarim, 12:19); narrarás la historia del Éxodo de Egipto la noche de Pesaj (Devarim, 13:8); comerás Matzah o pan ácimo la noche de Pésaj (Devarim, 12:18).
Las cinco clases de grano de los que se puede hacer Hametz o levadura son: trigo, cebada, trigo sarraceno, avena y centeno. Cuando cualquiera de estos cereales se mezcla o entra en contacto con agua y se deja reposar, se inicia la fermentación. La mezcla se coagula, se hincha y palidece, y su superficie se agrieta. Hágase o no pan de esta mezcla, es Hametz (la palabra se’or también se encuentra en algunos versículos citados. Éste es una especie de hametz que se emplea para la fermentación, pero el término se usa alternativamente con Hametz.
Hay que tener en cuenta que el proceso de fermentación requiere algún tiempo; lo favorece una temperatura moderada y un tiempo de reposo para que aumente y es interrumpido por el calor intenso del horno. Por esto, según se explica, si la mezcla harina (que nunca haya estado en contacto con el agua), con agua fría y se amasa constantemente, se extiende la masa y se cuece por completo antes de que la fermentación haya podido comenzar, lo sabios han dispuesto que el tiempo permitido no ha de pasar de 18 minutos, el pan ácimo resultante es libro de toda sospecha de Hametz. Esto es Matzah.
Las legumbres como el arroz, las habichuelas y las lentejas no pueden volverse hametz. Sin embargo, pueden molerse para producir una harina que en contacto con el agua forma una mezcla similar a la masa. Como quiera que algunos granos de trigo o cebada se encuentran mezclados en los sacos de legumbres, acostumbraron los ashkenazim prohibir ingerir legumbres en Pésaj. Algunas comunidades sefarditas también se rigen por esta costumbre, en lo que concierne al arroz y los garbanzos, pero la costumbre general sefardita es de permitirlos, siempre que los examinen con cuidado antes de Pesaj para evitar la presencia de las cinco clases de grano.
Existen dos categorías de Hametz. La primera no es comible para la persona, pero sí para los animales, y se la considera levadura. La segunda es incomible incluso antes de Pesaj tanto para las personas como para los animales (como distintas clases de cosméticos). Ésta ya no se denomina Hametz y puede emplearse en Pesaj en caso de enfermedad (más que un dolor de cabeza), e incluso tragarlo (medicinas), siempre que no tenga un sabor agradable como pastillas recubiertas de capa dulce.


Prohibiciones


Los mandamientos de destruir y de no comer hametz son aplicables desde el mediodía del 14 de Nisan, la hora de la mañana del sacrificio pascual, este año el viernes, 15 de abril. A partir del mediodía está prohibido comer o derivar cualquier beneficio del hametz. Para salvaguardar las prohibiciones de loa Torá, los sabios prohibieron comer Hametz a partir de dos horas estacionales antes del mediodía y derivar el beneficio de ninguna clase a partir de una hora antes. Estas horas se calculan dividiendo el día en 12 partes iguales desde el amanecer hasta el momento en que aparecen las estrellas. De ello resulta que las horas del reloj en verano, muy cortas en invierno, y que las últimas horas del reloj para comer, quemar y aniquilar el Hametz en Erev Pesaj varían cada año.
La noche de Pesaj suele caer poco después del equinoccio de primavera. Las horas indicadas son un poco más de 60 minutos. Desde la caída de la noche el 15 de Nisan y mientras dure Pesaj, la prohibición de comer una cantidad de hametz equivalente a una aceituna (28 cc) o más es bajo la pena de extinción espiritual del alma o Karet (Shemot, 12:15), si se infringe deliberadamente. El comer incluso una miga diminuta de hametz está comprendida en la prohibición de la Torá, pero sin mención del castigo.
De acuerdo a la Ley de la Torá, en Pésaj, el Hametz, igual que cualquier otra comida prohibida, hubiese sido autorizado si se mezclase con comida apta es tan diminuta su proporción que no se pudiese apreciar su sabor (se calcula 1:60 parte, a menos de que haya evidencia contraria). No obstante, como el castigo por comer Hametz es tan grave, los sabios fijaron una regla que rige de la siguiente manera: si el hametz llegara a mezclarse con la comida pascual la misma fiesta de Pésaj, en ese caso queda prohibido el consumo de dicha comida por mínima que sea la cantidad de Hametz.

 

Desprenderse de todo lo leudado


Los sabios establecieron que el precepto de despojarse del Hametz debe cumplirse en dos maneras: a) buscando y destruyendo cualquier levadura que tengamos en nuestra posesión, y b) anulándolo mentalmente.
El anularlo solo no es suficiente, pues puede no hacerse de todo corazón, ni basta en buscarlo únicamente, pues se puede olvidar algo; en ambos casos se correría el riesgo de comer Hametz en Pesaj.

El Ayuno de Ester y Purim

La festividad de Purim acontece el 14 de Adar, en esta ocasión el 14 de Adar Sheni, por ser 5782, año bisiesto o embolismal. Su nombre deriva del término “pur”, que significa sorteo. En esta ocasión recordamos la suerte que echó Hamán para determinar el mes y el día para la consumación de sus demoníacos designios de exterminio de los judíos de Persia o de la antigua Babilonia. Éste fue el nombre adoptado por los judíos de aquel tiempo, tal como lo leemos o recordamos durante la lectura de la Meguilá de Ester.
El 13 de Adar Sheni (16 de marzo de 2022) la víspera de Purim, es observado como día de ayuno, el taanit Ester. Este día fue escogido por Hamán para la aniquilación de todos los judíos del reino de Ajashverosh, pero la reina Ester pidió a todos sus correligionarios que guardaran un día de ayuno con ella, y de esta manera revertir el terrible decreto. 
La observancia del ayuno tiene sus excepciones para quienes no puedan observarlo por motivos de salud y siempre bajo supervisión médica y rabínica.
Según se recoge en la halaja del día (Halaja yomit), las mujeres embarazadas o que se hallan amamantando están exentas de este ayuno, pues incluso los cuatro ayunos que cita el profeta Zacarías (8,19) se hallan exentas de realizarlo, a excepción del día 9 de Ab, por lo tanto, más aún se hallan exentas de ayunar este día. Y así lo suscribe Ram"a en sus comentarios al Shuljan Aruj (cap. 649 inc.1). Maran no cita esta halajá ya que es posible inferirla claramente a partir de la excepción hecha en los demás ayunos, sin embargo, Ram" a la citó ya que en las comunidades ashkenazitas las mujeres embarazadas deben ayunar a menos que medie un impedimento, por ello debió escribir Ram"a que el ayuno de Ester está exento de realizarlo.
Agrega que “a estos efectos, se considera exenta la mujer embarazada a partir de los tres meses de gestación. Sin embargo, si sufre de vómitos o dolores de cabeza puede eximirse aún antes, siempre que hayan pasado por lo menos cuarenta días de embarazo”.


Regalos para los necesitados

 

Encontramos escrito en la Meguilat Esther: "Envío de porciones entre un hombre y su compañero y regalos a los pobres (Meguila 9,22)". El Talmud (Meguilá 7ª) aprende de estos versículos que el mínimo de porciones a enviar es de dos a una persona, en tanto que las dádivas a los pobres deben ser dos, a dos necesitados.

Como motivo de este precepto rabínico, se cita el incrementar el cariño y la amistad entre las personas. También, pues de esta manera se puede socorrer a aquellos que carecen de lo necesario para la comida de Purim y de esta manera pueden recibirlo sin que ello hiera su autoestima.
Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario que aquel que recibe el presente de Purim sepa de quien lo está recibiendo, pues de lo contrario no se incrementaría el cariño mutuo entre las personas y por lo tanto no se cumple con el objetivo del precepto. Esto difiere del precepto de la caridad en el que lo ideal es que tanto el receptor como el dador desconozcan el destino del dinero, para tanto el recato del precepto como la estima del necesitado.
Con respecto a la cantidad de alimentos a enviar, el mínimo indispensable, como citamos más arriba, es de dos pudiendo tratarse de un trozo de torta y una botella de vino, etc. En la actualidad, se suelen enviar distintos tipos de alimentos dulces y golosinas de manera tal que se cumple con este precepto. Como aclaramos, también las mujeres deben observar esta costumbre con sus amigas y parientas.
Ateniéndonos al motivo fundamental de este precepto, facilitar al otro lo necesario para la comida de Purim, no se cumple con el mismo si se envía dinero, ropas u otros artículos no comestibles, ya que es necesario enviar exclusivamente alimentos que puedan consumirse durante el día de Purim.
En cuanto a comentarios de Torá, escribe un rabino en un artículo publicado en la revista Measef (publicación halájica del siglo pasado) que los eruditos que se envían comentarios de Torá cumplen cabalmente con este precepto, pues tanto para el motivo que establece que es necesario alegrar al otro, está escrito sobre la Torá: Los designios del Eterno son rectos, alegran el corazón. Y según el motivo que determina el incremento del amor entre las personas, no existe mayor vinculo espiritual que el que se crea por medio de la Torá.
Sin embargo, escribe nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef, z”l, que estos argumentos son válidos exclusivamente a los efectos exegéticos y no a los efectos halájicos, ya que según la halajá es necesario enviar exclusivamente alimentos para cumplir con el precepto.
Con respecto a la persona que se halla de luto, aun cuando la halajá establece que no se puede entregar regalos a la persona que se halla de luto dentro de los treinta días sobre cualquier familiar por los que debe guardar luto o dentro del año por el padre o la madre, de todas formas, está permitido enviar las porciones de alimentos el día de Purim. Pero escribe Rabí Ovadia Yosef, z”l, que no es apropiado enviar dulces o golosinas sino alimentos como carne, pescado, etc. Lo mismo aplica para el deudo, no debe enviar dulces a los demás sino alimentos como los citados.

 

En la foto: Fiesta de Purim en la sinagoga de Las Palmas de Gran Canaria, 2018.

Tu biShevat, el año nuevo de los árboles

Las comunidades judías de Israel y la Diáspora festejaremos en este mes de enero, el Año nuevo de los Árboles o Tubishvat. Cada 15 de Shevat  tiene lugar esta celebración. De la misma manera que el hombre festeja Rosh Hashaná los dos primeros días de Tishrei, también al árbol se le festeja su año nuevo, según la opinión del rabino Abraham Palti. Afirma que “en muchas ocasiones se ha comparado al ser humano con el árbol, así en el libro de Tehilim, se compara al hombre fructífero como el árbol plantado en las orillas del agua y, en consecuencia, se considera al hombre no fructífero como el árbol plantado en tierra árida y desértica. El hombre fructífero, aquel que ilumina a los demás con su ejemplo y se preocupa por sus semejantes, es comparado en Pirké Avot con un árbol cuyas raíces son muy fuertes y no podrá ser derrumbado por un viento cualquiera; por el contrario, aquel hombre que no se preocupa por lo que ocurre a su alrededor es parangonado como el árbol cuyas raíces no conocen la profundidad de la tierra, de tal manera que cualquier viento lo abatirá”.
De la misma forma, el fortalecimiento de las raíces, según agrega el rabino Palti, la cimentación de los valores y los buenos actos solidifican y robustecen el tronco de un pueblo. Explica que “no es suficiente solo predicar, los actos son los que cuentan. Hay una leyenda que refiere: -Le preguntaron a los árboles frutales ¿por qué no hacen ruido nuestras frutas? -. Ellos contestaron: -no necesitamos hacer ruido, nuestras frutas hablan por nosotros-“.
Tu Bishvat, por definición, es una festividad menor del calendario judío que tiene lugar el 15 de Shevat y que marca el inicio de la primavera en Eretz Israel. Este año coincide con el próximo lunes 17 de enero. Su referencia en la Mishná en la que se fija la fecha de acuerdo al criterio de la Casa de Hilel, es Rosh Hashaná la Ilanot o Año Nuevo de los Árboles pese que en el texto ilán (árbol) viene en forma singular.  Tu Bishvat o Jamisha Asar Bishvat, coincide con el período del florecimiento de los árboles frutales, cuando una nueva corriente de savia los reanima pasado el invierno. La única variación significativa en la liturgia de este día es la omisión de las súplicas de tajanún como acurre en Lag Baomer, Tu Beav y otras festividades. Desde la antigüedad, esta fiesta ha sido observada por los ashquenazitas con la preparación de una seudá o comida en la que se consumen 15 clases de frutos, preferentemente, los cultivados en Eretz Israel, verbigracia, dátiles, higos y el fruto del algarrobo, entre otros. Algunos de esos frutos deben ser de la nueva estación en lo posible. También se sirven tortas y pasteles que contienen frutas y se entonan cantos especiales de Tu Bishvat que acompañan la comida.
La observancia de esta fiesta por los sefaradim incluye el recitado de oraciones de calado místico basada en el simbolismo del Árbol de la Vida en la Cábala. El significado primigenio del Año Nuevo de los Árboles reside en el cumplimiento de las leyes agrícolas en lo referido a la terumá y a las ofrendas del diezmo.

 

Foto: Los árboles están presentes en el tejido urbano y rural de Israel. /BARRETO

El ayuno del 10 de Tevet

El ayuno de Asara Betevet o el 10 de Tevet (3336 desde la creación del Mundo) rememora el sitio de Jerusalem en el año 425 antes de la Era Común decretado por Nabucodonosor, Rey de Babilonia, que terminó 30 meses después de la destrucción del Primer Templo, el 9 de Av de ese mismo año. Esta circunstancia devino en el exilio por más de 70 años del pueblo judío. Este ayuno forma parte de la categoría de los que discurren desde antes del amanecer y concluye entrada la noche, con la salida de las estrellas.

La respuesta al interrogante de por qué se ayuna en este día se encuentra en la expresión del profeta Ezequiel (24:1-2) con respecto al sitio: "Y D-s me habló en el noveno año, en el décimo mes en el décimo día, siendo: -hijo de hombre, escríbete el nombre del día, en medio de este día el rey de Babilonia sitió a Jerusalem, en pleno día-".
Según escribe el rabino Eliezer Shemtov, la palabra hebrea por sitió que emplea el versículo es Samaj que también tiene la connotación de apoyar. O sea, se puede entender el significado del versículo también como "el rey de Babilonia apoyó a Jerusalem".
Eleazar se pregunta acerca del significado que la misma palabra implique dos términos tan opuestos. "La función de este sitio-agrega-es impedir la entrada hacia y la salida de una ciudad. ¿Es esto positivo o negativo? Depende".
Explica que se impide a lo positivo para que no entre y a los negativos para que no salga, es negativo. Si impide a lo positivo para que no salga y a lo negativo para que no entre, entonces sería positivo, puntualiza.
"El sitio de Jerusalem obligó a los habitantes a estar unidos entre si. Si hubiesen aprovechado la unión impuesta para cultivas una unión genuina, no habría fuerza en el mundo que los hubiese podido dominar".
Este año 5782 el ayuno de Tevet coincide con el 14 de diciembre de 2021. Para más exactitud, consultar los horarios halágicos incluidos en el calendario judío. En Eretz Israel, el ayuno comienza a las 4:55 horas y concluye a las 16:57 horas.


Fuentes: Bet Jabad, documentación propia.

Fotos: Muro Occidental de Jerusalem, Rafael Ben-Abraham B.

 

Halajá sobre el encendido de las velas de Hanuká

Este año 5782 el encendido de las velas de Hanuka se inicia el domingo 28 de noviembre por la noche; es decir en la víspera del lunes, ya 25 de Kislev.
Los sefaradim acostumbran a encender un candelabro por familia, mientras que los ashkenasim suelen prender de forma individual.


El aceite


Al encender las luces de Hanuka es preciso prever que contengan suficiente aceite como para encender media hora a partir del momento del encendido, lo mismo aplica si enciende con velas de cera, en este caso debe preocuparse porque las mismas puedan permanecer encendidas por lo menos media hora desde su encendido tras la salida de las estrellas (existe un tipo de velas pequeñas coloreadas destinadas especialmente para la festividad, y es preciso evitar encender con estas velas ya que no duran el tiempo mínimo necesario para cumplir con el precepto). En la víspera de Shabat, que se encienden las velas más temprano es preciso agregar una mayor cantidad de aceite.
Procedimiento
Cuando enciende las luminarias de Hanuka la primera noche, debe comenzar el encendido con la vela del extremo derecho y la segunda noche comenzará encendiendo la vela agregada, posteriormente encenderá la vela con la que comenzó ayer. De acuerdo con esto resulta que el orden del encendido comienza desde la izquierda hacia la derecha, para comenzar el encendido con la vela nueva, la que se agrega para recordar el milagro de la duración del aceite.


Lo primordial

 

En el Talmud (Shabbat 23ª) se indica que con el encendido se cumple el precepto –hadlakat osá Mitzva- por lo tanto, si se apaga la vela ya no necesita volver a encenderla, pues el precepto básicamente se cumple por medio del encendido con la cantidad suficiente de aceite para que duren el tiempo de necesario, por lo tanto, si las velas se apagan por algún motivo eventual que no era previsible al momento del encendido, ya no necesita volver a encenderlas. De todas formas, en afán de dar mejor cumplimiento al precepto se debe volver a encender las velas que se apagaron (sin bendecir) si se hubiesen apagado dentro de la media hora posterior al encendido.
Sin embargo, si al momento del encendido las velas no podían permanecer encendidas durante un mínimo de media hora, por ejemplo, si enciende en un lugar en el que sopla viento, o no colocó suficiente aceite, etc. debe volver a encender las velas, aunque tampoco en este caso debe bendecir por el encendido.
Acostumbran a las mujeres abstenerse de realizar trabajos o actividades en los días de Hanuka, durante el tiempo en que las velas permanecen encendidas, o sea media hora después del encendido. Uno de los motivos de esta costumbre es que el milagro de Janucá se produjo por medio de una mujer. Y no se debe aligerar en esta costumbre.

 

Usufructo de la luz


Está prohibido tener provecho de la luz de Janucá, por ende, no es permitido contar dinero o leer de su luz. Mas luego de media hora de su encendido, es posible utilizar la luz para cualquier utilidad.


Fuente: Halaja Yomit, Israel.

El triunfo de la luz sobre la oscuridad

El pueblo de Israel celebra desde la puesta del sol del próximo 28 de noviembre, y por ocho días consecutivos, hasta el 6 de diciembre, la fiesta de Hanuká o de las luminarias, un acontecimiento que recuerda la reinauguración del Templo de Jerusalem, tras la victoria de los hasmoneos sobre los seléucidas en el siglo II antes de la Era Común. En este reportaje se explica el origen de esta conmemoración, que se mantiene por más de 2.000 años.
El término hebreo Hanuká חנוכה significa consagración o dedicación. Una fiesta que dura ocho días, que comienza el 25 de Kislev y que conmemora el éxito de la rebelión de los macabeos contra la persecución religiosa instigada por los sirios helénicos o seléucidas, bajo la autoridad de Antíoco IV Epifanes (Siglo II antes de la Era Común). El próximo domingo, día 28 de noviembre, por la noche, ya 25 de Kislev, según nuestro calendario, tiene lugar el prendido de la primera vela de Hanuká, y que se sucede sucesivamente noche tras noche hasta completar la octava candela colocada en un candelabro de ocho brazos o janukía.
Retomando el comentario histórico, la revuelta fue encabezada por Matitiahu (Matatías), de la estirpe de los hasmoneos, familia sacerdotal, primeramente, y luego continuada por sus hijos (especialmente, por Yehudá Hamacabi, Judas “el Martillo), que liberaron eventualmente Jerusalem y el Templo profanado, que posteriormente, fue consagrado al culto de D-s,- de aquí el nombre de Hanuká, fiesta de la dedicación. Tal como se especifica en el Talmud (Shabat 21b), los judíos victoriosos encontraron sólo un recipiente de aceite no contaminado, puro (kasher), requerido para mantener prendido el ner tamid o lámpara perpetua que ardía en el Templo. Sin embargo, era suficiente para un día únicamente en condiciones normales, este aceite duró milagrosamente ocho días, tiempo preciso para asegurar el aprovisionamiento fresco de aceite de oliva puro para la lámpara, de suyo que el nombre adicional de la festividad es Jag Haurim (fiesta de las luces).

 

El precepto de prender la janukía

 

El precepto más importante de Hanuká consiste en el prendido de las luces, una en la primera noche, dos en la segunda, tres en la tercera…y ocho en la víspera de la octava noche. Para ello se utiliza un candelabro especial denominado hanukía que adopta la forma de menorá con ocho recipientes para velas o mechas para de aceite junto con el noveno que se le llama shamash o bedel que se usa para prender el resto. 
Estas luminarias no se pueden emplear para otro uso que para conmemorar la fiesta en sí. Es costumbre que los niños jueguen con perinola o sevivón, una especie de trompo. Los jóvenes reciben dinero o regalos.
En la sinagoga se recita el Halel completo y la keriat Hatorá (lectura de la Torá) se efectúa diariamente.
En el rezo de la Amidá y en Bircat Hamatzon se intercala Al Hanisim (Por los Milagros), en relación a los acontecimientos y milagros asociados a Hanuká.
Tanto en la sinagoga como en el hogar se recita el himno Maoz Tzur, una vez que se han encendido las luces de Hanuká y recitadas las bendiciones apropiadas.
Las comidas tradicionales de la festividad consisten en buñuelos (sufganiot) y panqueques de papas (levivot; latkes en yidish) que se fríen en aceite.

 

La clave

 

El aceite es un líquido que tiene la cualidad no mezclarse con los demás, siempre queda arriba. Esta fue la intención de los Maccabim, devolver a Israel su estado natural, que no es susceptible de mezclar con otros pueblos, a tratarse de un género único y distinguido como lo supo decir el mayor de los profetas gentiles Bil’am: “He aquí un pueblo que habitará confiado y no será contado entre las gentes” (Bamidbar 23).
Según escribe Elgazy, “dice el Midrásh -“y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” -(Bereshit,1) es Grecia que oscureció los ojos de Israel con sus decretos. Prohibieron la circuncisión (Brit Milá), el Shabat y el Rosh Jodesh. El común denominador de estas tres mitzvot o preceptos positivos de la Torá es la santidad קדושה; el judío santifica su cuerpo cuando es circuncidado y santificamos el tiempo cuando observamos el Shabat y renovamos los meses. El aceite simboliza santidad como vemos del hecho que para coronar un rey o para nombrar al Gran Sacerdote se le ungía con aceite y de esta manera eran santificados”.
Los griegos no arrojaron el aceite sino que lo impurificaron, no se opusieron a que Israel estudiara Torá sino que pretendieron que la consideraran como sabiduría desconectada de la vida cotidiana, como teoría laica que puede ser interesante pero sin conexión con la práctica.
“La Torá-agrega Elgazy-nos enseña cómo santificar el cuerpo, cómo elevar la materia a un nivel espiritual, mientras que el helenismo profesa todo lo contrario. Ellos vieron el cuerpo y el alma como dos entidades paralelas, el cuerpo no interviene en las aspiraciones del alma, ni el alma en las pasiones del cuerpo. Este antagonismo entre las corrientes judía y griega no impidió a muchos de nuestros sabios como el Rambam y otros, de hacer mención y referencia a los textos de los sabios griegos, quienes desarrollaron ciencias y sabiduría. Los filósofos Platón y Aristóteles creyeron, como nosotros, en la existencia del alma y su inmortalidad. La estética que los griegos tanto estimularon no nos es ajena como lo muestran el esplendoroso Tabernáculo y los lujosos vestidos del Cohen”.
Añade que “por esta aparente semejanza, Grecia recibió el atributo de חושך oscuro. Sólo a través de una visión profunda, podremos catalogar si el aceite es puro o no, y sólo con un espíritu crítico, podremos ver lo repugnante de la civilización griega”.
El Rey Salomón dijo: “Pues el mandamiento es una vela y la Torá es luz” כ' נר מצוה ותורה אור  (Mishné 6).
Las velas de Hanuka que asoman en las ventanas de las casas judías alumbran la oscuridad de la noche, las tinieblas de helenismo. Por eso Hanuká se llama fiesta de las luces חג האור'ם.
Festejamos Hanuká el 25 de Kislev. Resulta llamativo que la palabra número 25 de la Torá es luz o  אור (יהי אור=25), “Hágase la luz”. Desde la creación del mundo, ya está incorporado el milagro de Hanuká. La festividad se prolonga por ocho días y acaba con el prendido de la octava vela. Hanuká nos recuerda la diferencia entre lo sagrado y lo profano, entre la luz y la oscuridad, entre Israel y los demás pueblos.


Halajá


Es preciso ser sumamente meticuloso en el cuidado de este encendido, pues son días de trascendental importancia en los que por medio del mismo se difunde el milagro con que el Eterno favoreció al pueblo de Israel y el agradecimiento que sentimos. Afirmaron nuestros sabios, que la persona que observa este precepto meticulosamente ameritará hijos sabios en Torá (Shabbat 23b), pues dice el versículo: Pues luminaria es el precepto y la Torá, luz (Mishle cap. 6), y explica Rashi al respecto, que por medio del precepto de la luminaria se genera la luz de la Torá. Y agrega el Meiri, que se logra esto observando el precepto en forma meticulosa y entusiasta.
¿Cuántas velas es preciso encender en Hanucá? En principio según la halajá, con una sola vela por noche en cada casa es suficiente aún si los integrantes de la familia fuesen numerosos. Sin embargo, es una tradición en Israel realzar el precepto encendiendo una vela adicional cada noche, hasta completar ocho velas la última noche de Janucá.

 

Fuentes: Beletín digital de la Comunidad Judía de Tenerife, Vidal Elgazy, Halajá Yomit

El precepto de vivir en la Suka 

En Sukot se da la alegría del agricultor o del propietario de fincas o campos al ser época de la cosecha. Se ven los frutos del trabajo y de la inversión de todo un año.
Por otro lado, en Sukot abandonamos nuestros hogares y sus comodidades para pasar a una tienda sencilla, en donde nuestra permanencia  se transforma en una cadena de mitzvot. Actos tan usuales como comer, beber, dormir, se transforman en mitzvot en la sucá. Sin duda se trata del mejor regocijo para el buen judío. La recolección y la riqueza también nos alegran, pero  son de importancia secundaria, las dejamos en la casa, según añade Vidal Elgazy.
La alegría de Sukot cierra el ciclo que comienza con la tristeza del 9 de Av. El luto  y la destrucción siembran en nuestro corazón cierto desespero de este mundo. Del duelo surge la consolación, con el profundo conocimiento de una realidad espiritual. Ésta genera Teshuvá y este acercamiento nos conduce a la alegría de Sukot. Elgazy señala tres eslabones que están ligados entre sí: luto-consolación-teshuvá-alegía.
El  carácter agrícola de esta festividad recibió una expresión simbólica en los oficios mediante el empleo de las cuatro especies vegetales o arbaá minim que consisten en el etrog o la cidra, el lulav o rama de palma, tres hadasim, ramas de mirto y avarot o ramas de sauce. Esta costumbre se sustenta en el precepto bíblico: “Y tomaréis para vosotros en el día primero el fruto del árbol hermoso (el etrog), ramos de palma (lulav) y ramilletes de árboles frondosos (hadasim) y sauces de los arroyos (aravot) y los regocijaréis delante del señor vuestro D-s durante siete días”.

 

Las cuatro especies

 

Estas cuatro plantas, tres de las cuales, el lulav, los tres mirtos y los dos sauces son atadas mediante hojas de palma, conforman con toda seguridad una extraña combinación que nos comunica algo. El Midrash subraya esto de la siguiente manera: “Tal como el etrog tiene un sabor bueno y una fragancia agradable, así también entre los israelitas existen hombres estudiosos de Torá y que practican buenas acciones; un ramo de palma, tal como su fruto el dátil, tiene buen sabor, pero carece de aroma, así hay hombres que han estudiado Torá, pero que no aplican lo aprendido con perfección; tal como el mirto posee un agradable olor, resulta insulso, así hay hombres de buenas acciones, pero que no poseen instrucción; y tal como el sauce ni tiene olor ni es comestible, así son aquellos hombres que ni tienen instrucción ni practican buenas acciones. Así las cosas, estas cuatro especies simbolizan los cuatro tipo de personas que conforman una nación. De forma separada, tienen distintos temperamentos, pero todos son necesarios para componer la sociedad humana. Al unir las plantas, las virtudes de la confraternidad, unidad y cooperación en la comunidad son ampliamente demostradas y mancomunadas.
La bendición especial al pronunciarse sobre las cuatro especies es: "Al netilat lulav”, debido a que esta planta es la más grande de las cuatro. En el primer día se recita seguida de Shehejeianu. Cuando se pronuncia Hodú y Ana HaShem en Halel, agitamos la los arbaá minim en todas las direcciones proclamando, de esta manera,  que el mundo pertenece a D-s y que Su dominio impera en todo el Universo. Esto guarda semejanza con la ceremonia en la que se tremolaban las especies en el Templo. En el Talmud se alude a que en los tiempos antiguos los hombres de Jerusalem ponían tanto celo en el cumplimiento de esta mitzvá que acostumbraban llevar consigo el lulav a donde quiera se dirigieran durante el tiempo que durara la celebración.
En Shabat no se toma el lulav, dado que nuestros Sabios temían que el pueblo  lo transportara por las calles, de camino a la Sinagoga, siendo que en este día no está permitido el transporte de objetos en el dominio público. En las épocas del Templo, el lulav se empleaba todos los días, sólo en el mismo Templo. Fuera del mismo se usaba el primer día, dado que así fue estipulado directamente por mandato bíblico (“Lo tomaréis para vosotros en el día primero”.); el lulav era tomado el primer día dentro y fuera del templo aún si acontecía en Shabat. Pero tras la destrucción del Templo, se dispuso que todos los judíos e todo el mundo tomaran el lulav todos los días de la festividad en conmemoración de la práctica del Templo, salvo en Shabat, por la razón antes expuesta.

El 10 de Tishri el pueblo judío (en Israel y la diáspora o galut) celebra el día más sagrado del año: Yom Kipur  יום כיפור  (Día del Perdón), llamado tambien Shabat Shabatón. Este año acontece desde la puesta del sol del miércoles, 15 de septiembre, y se prolongará hasta una hora después de la puesta del sol del jueves, 16 de septiembre.
Yom Kipur es el día más solemne del calendario judío, y con él culminan los 10 días de penitencia o Yom Noraim que se iniciaron en año nuevo o Rosh Hashana. Esta jornada está dedicada a la plegaria, en la que cada judío se arrepiente de sus faltas cometidas contra D-s y los hombres, esperando su perdón.
Su origen se remonta a los tiempos bíblicos, cuando existía el templo en Jerusalem. Era un día de carácter festivo y solemne, para el que el sumo sacerdote se preparaba con anticipación.
Su origen figura en la Torá Vaikrá 26-27-28): “Ciertamente el día décimo de este séptimo mes (tishre) será el día de las expiaciones, convocación santa os será y afligiréis vuestras almas y presentareis ofrenda a D-s. Y no habréis de hacer ninguna clase de obra en este mismo día especial, porque es día de expiaciones para hacer expiaciones por vosotros delante del Señor, vuestro D-s”.
Como toda festividad judía, comienza al atardecer de la víspera. Hasta la puesta del sol del día siguiente se debe guardar ayuno completo. No se come ni se bebe y esta prohibido bañarse, utilizar perfumes, tener contacto sexual y por supuesto realizar cualquier trabajo. Es un día de plegarias, arrepentimiento y penitencia. 
Según la tradición se logra el perdón a través יוםde la plegaria verdadera y autentica, el arrepentimiento y la tzedaká (caridad).
Muchas de las leyes y preceptos están minuciosamente explicadas en el tratado Ioma del Talmud. 
De la penitencia y el arrepentimiento tratan las plegarias que se rezan y que se encuentran en el Majzor, libro de oraciones especial para Iamin Noraim, Rosh Hashaná y Iom Kipur. Antes de comenzar la liturgia en la sinagoga, se come la última comida de la víspera de Iom Kipur, llamada seudat mafseket, que marcara el inicio del ayuno hasta el día siguiente. En el hogar se encienden las velas festivas y también una vela de recordación de los difuntos, llamada ner neshamá.
El padre bendice a los hijos y se parte rumbo al templo. 

 

Kol Nidré

 

La primera plegaria con la que se inician las solemnidades y rituales de Iom Kipur es Kol Nidré. Se abre el arca, se sacan todos los rollos de la Torá, que serán portados por notables de la congregación, y se reza de pie esta oración con una antigua melodía cuyo origen se remonta a los primeros siglos de la Edad Media. Kol Nidré se recita tres veces. Esta escrita en arameo y su significado es que el judío solicita a D-s que todos los votos y promesas que ha hecho durante el año y que no ha podido cumplir le sean perdonados.
Estas plegarias, así como la lectura del Libro de Jonás, tienen como eje el reconocimiento de los errores cometidos, los pecados y las transgresiones, y el pedido a Dios de que las perdone. También las distintas lecturas de la Torá y de los profetas tienen este mismo sentido.

 

Neilá 


En Iom Kipur se agrega una plegaria que no existe en ninguna otra festividad: Neilá, que significa “cierre” y alude al cierre simbólico de los portones del cielo. 
Si alguien no ha logrado un autentico arrepentimiento, tiene este momento, la Neilá, para hacerlo. 
En la dimensión divina, alcanzara con el pedido sincero del perdón a D-s, pero en la dimensión humana no es suficiente. Hay que pedir perdón a las personas que hemos ofendido o despreciado. Sin este paso, no seremos absueltos de estos pecados. Nuestro semejante debe escucharlo de nosotros, sincera y verdaderamente. Hay que lograr el perdón de aquel al que hemos ofendido, porque solo entonces estos pecados serán perdonados por D-s. 
En Iom Kipur hay un servicio especial de recordación (Izkor) por los familiares fallecidos, por los mártires de la historia judía que dieron su vida por el pueblo judío y por su fe, y por los seis millones de judíos exterminados en la Shoá a manos de los nazis.
Este día solemne culmina en la sinagoga con el toque del shofar (un solo y largo sonido llamado tekiá guedolá). 
De acuerdo al calendario hebreo, Iom Kipur puede caer en Shabat; cuando esto sucede, hay cambios en la liturgia.
Al finalizar Yom Kipur, tiene lugar bircat ha levana, siempre que la luna sea visible. También se inicia la construcción de la sucá para la fiesta de Sucot.

Esencia y Fundamento de Rosh Hashaná

El mes de Elul cierra el año hebreo y seguidamente lo asociamos con la Teshuvá (arrepentimiento o retorno). En esta recta final nos esforzamos por inclinar la balanza con la vista puesta en Rosh Hashaná, literalmente, cabeza de año, día en el que todos nuestros actos son examinados. Una balanza que se representa por el signo Libra del Zodiaco de Thisrei. Contamos 12 meses, como lo son las 12 tribus de Israel. Así, pues, la tribu de Dan, raíz hebrea del verbo juzgar, corresponde al mes de Tishrei.
Tres libros se abren en Rosh Hashaná, según detallan nuestros sabios. Los piadosos son inscritos en el Libro de la Vida, los malvados en libros de muerte y los medianos quedan pendientes en la lista de espera hasta Yom Kipur.
Según señala Elgazy, “para no aterrizar de repente en Rosh Hashaná, sin previo examen de conciencia, tenemos el mes de Elul, durante el cual nos preparamos para el encuentro con el Creador. En este día debemos renovar el contrato de la vida. Los preparativos para algo de tan primordial importancia han de ser minuciosos, pues una pequeña contrariedad puede acarrear graves consecuencias”.
Con la creación del hombre, el mundo alcanzó su cenit el viernes 1 de Tishrei. Este mismo día Adam pecó, fue juzgado e hizo Teshuvá y fue perdonado.
Rosh Hashaná es el día en el que el Creador fija quién vivirá y quién no; quiénes gozarán de tranquilidad y bienestar y quiénes sufrirán; qué países disfrutarán de holgura y quienes estarán escasos o deprimidos o sufrirán hambre o guerras. Todos los acontecimientos que han de ocurrir durante el año se determinan en Rosh Hashaná, lo cual le confiere a este día el carácter de solemnidad, temor y respeto.
En Rosh Hashaná, por otro lado, proclamamos el reinado de D-s en todo el mundo. Se toca el shofar y se lee la parashat del Sacrificio de Isaac (La Akedá) y así se recuerdan los méritos de Abraham Avinu (nuestro patriarca Abraham) y su total sumisión a la voluntad del Rey del Universo.

 

La voz del Shofar


Así pues, el Pueblo Judío es sensible a la voz del Shofar, sólo él sabe reconciliarse con su Creador al tocarlo. 
El Shofar de Rosh Hashaná nos recuerda el sonido que tal instrumento emitió en el monte Sinai y nos refuerza el anhelo de merecer pronto oír el que anunciará la venida del Redentor.
Rosh Hashaná tiene lugar los dos primeros días del mes hebreo de Tishrei. En ningún lugar de la Torá se hace alusión a que el comienzo de año sea a comienzos del séptimo mes de nuestro calendario. Esta solemne festividad se la define en el Tanaj como Yom Teruá (Día del Toque del Sofar) o Zicarón Teruá (Recordación del Toque del Sofar). También Rosh Hashaná se le identifica en la liturgia como Yom Zikarón (Día del Recuerdo) y Yom Hadín (Día del Juicio). 
El concepto de Año Nuevo, tal como lo conocemos actualmente, aparece sólo en la Mishná que indica: “El primero de Tishrei comienza el año calendario”. (Rosh Hashaná 1:1).
Najman Isaac señala (Rosh Hashaná 8ª, pasim): “Se refiere al Juicio Divino, como está escrito: Los ojos de HaShem, tu D-s, están siempre sobre ellas (Eretz Israel); desde el principio del año hasta el fin de año” (Devarim 11:12). Este comentario implica, en cierta medida, que desde el principio del año se dicta la sentencia de lo que ha de acontecer a su término.
Esta es la esencia fundamental del Año Nuevo Judío. No constituye una ocasión para los excesos y el júbilo incontrolado. Ingresamos en un período de reflexión, de examen o evaluación personal y también de remembranza. El toque del sofar constituye el símbolo fundamental de esta solemnidad durante la recitación de Musaf. El sofar se asemeja a una alarma que convoca a la reflexión del piadoso y a la conciencia adormecida del hombre desinteresado o despreocupado.


Días del retorno o Aséret Iemé Teshuvá


Diez días de retorno o penitencia median entre Rosh Hashaná y Yom Kipur. Estos días transcurren en un ambiente de creciente devoción en los que revisamos nuestras acciones materiales y espirituales y nuestra conducta del año vivido. Se le otorga al ser humano la oportunidad del perdón y la expiación. Nos purificamos y elevamos espiritualmente mediante el pensamiento noble y la acción valerosa. 
Las leyes y costumbres que rigen la observancia de la festividad comprenden el remojado del pan  empleado para la bendición hamotzi después del kidush en miel en vez de sal y también trozos de manzana en miel, lo que simboliza la esperanza judía de que el año será dulce; se utilizan hogazas de pan redonda en la mesa en vez de la jalá plana, se comen la cabeza de pescado y zanahorias, símbolos de liderazgo y fertilidad; se evitan las nueces, dado que en hebreo (egoz) nuez equivale al término hebreo de la Mishná jet (pecado) en gematría; y se arrojan los pecados al mar, lago o a un río mediante la ceremonia del tashli, la primera tarde de Rosh Hashaná o en la segunda si el primer día cae en Shabat.


Yom Kipur


La Torá nos marca el 10 de Tishrei como Día del Perdón (Yom Kipur) y de penitencia. Esto tiene su origen en el incidente del Becerro de Oro, de cuando al descender Moshé del monte Sinai, arroja las tablas de la Ley, al ver que el pueblo se había corrompido con la elaboración de dicha escultura. No obstante, este suceso tuvo lugar el 17 de Tamuz (día de ayuno y comienzo de las tres semanas de duelo hasta Tisha B’Av). Moshé Rabenu recibe el 1 de Elul el permiso divino de subir de nuevo al cielo y allí volvió a suplicar indulgencia al Todopoderoso a pesar del pecado cometido. Después de 40 días (que separan el primero de Elul de Yom Kipur) D-s le anuncia a Moshé que su petición ha sido aceptada y perdonados los pecados de Israel. De ahí que en las comunidades sefaradíes se madrugue para el recitado de las shelijot durante esos cuarenta días, el mismo tiempo que duró el diluvio universal en los tiempos de Noah.
En las cinco oraciones de Yom Kipur repetimos 26 veces los 13 Atributos de D-s (13 Midot) y constituyen la columna vertebral de las Shelijot. El valor numérico del nombre de D-s es 26, atributo que expresa la virtud divina de piedad y benevolencia. Igualmente, son 26 las generaciones que separan a Adam, el primer hombre, de Moshé, la generación que recibió la Torá.
La Teshuvá comprende tres etapas: arrepentimiento, confesión ante D-s y determinación de no volver a la transgresión o a incurrir en los mismos actos negativos del pasado.
Un mundo sin Torá es un mundo sin objetivo ni razón de ser…

El Calendario hebreo

Tisha BeAv

Día de recuerdo y duelo por la destrucción del Templo de Jerusalem

El pueblo de Israel (עם ושראל)  recuerda y guarda luto el 9 de av de 5781, que coincide, en esta ocasión, con el 18 de julio de 2021, la destrucción del primero y segundo templos de Jerusalem, acontecida en el año 586 antes de la era común por los babilonios y el año 70 de la era común por los romanos. Recordamos una de las fechas más triste de nuestro calendario con plegarias especiales y con la lectura del Libro de los Lamentos o Eijá. La festividad comienza en esta ocasión al atardecer del Shabat, 17 de julio, con la última cómida previa al ayuno, que se prolongará hasta después de la puesta del sol del domingo, 18 de julio.

Aspectos del Año 5782

Han transcurrido 5782 desde la creación del mundo.
Kesidrán-en orden-Jeshván, 29 días, Kislev, 30. Este año 5782 consta de 13 meses. Año sexto de 365 del ciclo lunar (pequeño). Año 14 del 207 ciclo del ciclo solar (grande). Año de la shmitá o barbecho. Es decir, año sabático para el campo.
1952 años transcurridos desde la destrucción de nuestro Sagrado Templo de Jerusalem.
74 años transcurridos desde la fundación del Estado de Israel de la era moderna o del restablecimiento de la soberanía judía sobre Eretz Israel.
56 años transcurridos desde la liberación de Jerusalem.


Rosh Hashaná 1


*1 Thisré
*7 septiembre 2021
Ayuno de Guedaliá
*3 Thisré
*9 septiembre 2021

Yom Kipur

*10 Thisré
*16 septiembre 2021
Sucot
*15 Thisré
*21 septiembre 2021
Januká 1
*25 Kislev
*29 de noviembre de 2021
Ayuno de Tevet
*10 Tevet
*14 diciembre 2021
Tu bShevat
*15 Sevat
*17 enero 2022
Taanit Ester
*13 Adar Bet
*16 de marzo de 2022
Purim
*14 Adar Bet
*17 marzo 2022
Pesaj
*14 Nisán
*16 abril 2022
Yom Haatzmaut
*4 Iyar
*5 mayo 2022
Día de Jerusalem o Yom Yerushalayim
*28 Iyar
*29 mayo 2022
Shavuot o fiesta de las Semanas o de la entrega de la Torá
*6 Siván
*5 junio 2022
Ayuno de Tamuz
*18 Tamuz
*17 de julio 2022
Tisha beAv
9 de Av
*7 agosto 2022
Tu beAb
*15 agosto 2022
Fuente: Kluaj.

 

 

El mes en el calendario hebreo se basa en el ciclo que cumple la Luna al circunscribir por completo a la Tierra, captando el ojo humano desde nuestro planeta  cuatro diferentes estados principales de este satélite, a saber: Luna Nueva, Cuarto Creciente, Luna Llena o Plenilunio, y Cuarto Menguante. Tal ciclo dura aproximadamente 29,5 días. Resulta asombroso comprobar que ya los antiguos sabios hebreos supieron calcular la duración exacta de tal ciclo, estimando de acuerdo con sus conocimientos astronómicos que el periplo del satélite alrededor de la Tierra tenía una duración de 29 días, 12 horas, y otras 793/1080 de hora (o sea, otros 44 minutos y 3.33 segundos), siendo su error de cálculo de medio segundo. Debido a que la cantidad de días en un mes debía ser exacta, el calendario hebreo estipuló meses de 29 y de 30 días, intercaladamente.
Al último de un mes hebreo, la Luna está completamente a oscuras, y no es visible desde la Tierra. Al despuntar el cuarto creciente, se alcanza a ver apenas a la Luna como una finísima guadaña, que desaparece en el horizonte minutos después del ocaso: es el comienzo del mes hebreo. Con el correr de los días, crece paulatinamente la parte iluminada de la Luna que se aprecia desde la Tierra, hasta llegar al plenilunio que marca exactamente la mitad del mes. A partir de ahí, vuelve la Luna a menguar con el discurrir de los días, hasta desaparecer por completo, culminando también del mismo modo el mes del calendario hebreo.

 

Babilonia, el origen

 

Los nombres de los meses hebreos, tal como los conocemos en nuestros días, tienen sus orígenes en la antigua Babilonia, de donde fueron adoptados por los judíos allí desterrados por el rey Nabucodonosor II, exilio que duró 70 años (586 al 516 antes de la Era Común). Más antiguamente, los meses eran denominados tan sólo por su orden numérico, comenzando en la primavera (boreal) por el mes primero, Nisán, y culminando con el duodécimo, Adar. 
En el Jumash se menciona a Nisán como el primer mes del año, al haber sido aquél en que el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de los faraones de Egipto: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Shemot 12:2). Otros nombres de meses mencionados en ciertos libros de la Biblia, especialmente en el Libro de los Reyes, como el "mes de Ziv" (1Reyes 6:37), o "el mes de Bul, que es el mes octavo" (1Reyes 6:38), y también "el mes de Eitanim, que es el mes séptimo" (1Reyes 8:2), fueron seguramente tomados de nombres de meses fenicios, ya que son mencionados en el contexto de las relaciones comerciales entre el Rey Salomón y el Rey Hiram de Fenicia. 
Los nombres babilónicos, que han llegado hasta nuestros días, aparecen por primera vez en el Libro de Ester y en los de Esdras y Nehemías, y fueron adoptados asimismo por otros idiomas, como el turco moderno (Nisan = abril; Temmuz = julio; Eylül = septiembre; Şubat = febrero).
La duración de los meses hebreos oscila entre los 29 y los 30 días, de la siguiente forma:
Tishrei (30 días) (תשרי) - cae aproximadamente en septiembre u octubre
Jeshván (29 ó 30 días) (חשוון, llamado también Marjeshván - מרחשוון) - octubre o noviembre
Kislev (30 ó 29 días) (כסלו) - noviembre o diciembre
Tevet (29 días) (טבת) - diciembre o enero
Shevat (30 días) (שבט) - enero o febrero
Adar (29 días) (אדר) - febrero o marzo
Nisán (30 días) (ניסן) - marzo o abril
Iyar (29 días) (אייר) - abril o mayo
Siván (30 días) (סיוון) - mayo o junio
Tamuz (29 días) (תמוז) - junio o julio
Av (30 días) (אב) - julio o agosto
Elul (29 días) (אלול) - agosto o septiembre
El año hebreo, según la cuenta bíblica, comenzaba con el mes de Nisán, llamado en la Biblia "el mes primero" (Éxodo 12:2), y concluía en el mes de Adar; mientras que más adelante primó la concepción del comienzo del año en el mes de Tishrei, con la festividad de Rosh Hashaná (ראש השנה, literalmente "cabeza de año"), culminando el año en el mes de Elul, tal como rige el calendario hebreo hasta nuestros días.

 

Cuatro comienzos de año

 

Desde el punto de vista religioso, el calendario hebreo cuenta con 4 diferentes "cabezas de año", siendo cada una de ellas el comienzo de la cuenta anual para diferentes finalidades:
1 de Nisán, es el principio de año de acuerdo a la cuenta bíblica, al conmemorar la salida de Egipto; y era el principio del año para los reyes: de tal modo, aún si un rey de Israel asumiera el trono el 29 del mes de Adar, ya al ser el día siguiente el primero de Nisán, se consideraba su segundo año de reinado.
1 de Elul, el principio del año para realizar la cuenta del diezmo de ganado a apartar según las prescripciones religiosas.
1 de Tishrei, el principio del año según el calendario hebreo moderno, conmemorando el aniversario de la Creación del mundo, y era la fecha en que comenzaba la cuenta de los años, los años sabáticos (cada séptimo año, en que las tierras quedaban incultas y en barbecho), y los jubileos (cada 50 años, en que prescribían las deudas y los esclavos quedaban libres).
15 de Shevat, el año nuevo de los árboles, siendo ésta la fecha de su despertar luego del letargo invernal.

 

El año bisiesto, embolismal"

 

El año hebreo bisiesto es un año de 13 meses, denominado en hebreo "shaná me'ubéret" (שנה מעוברת, "año preñado" o embolismal), metaforizando al mes agregado cual si fuera el feto de una mujer embarazada; y de aquí que los métodos de institución de tal año, se llamen "ibur" (del hebreo עיבור, "preñamiento"); y en castellano, embolismo. El embolismo del calendario hebreo, consiste en la duplicación del mes de Adar, de manera que se intercala un nuevo mes de 30 días, llamado Adar "A" (אדר א, "Adar álef"), antes del mes de Adar original, que pasa a ser Adar "Bis" (אדר ב, "Adar bet"). La principal razón por la que fue elegido justamente el mes de Adar para su duplicación es por ser el mes inmediato anterior a Nisán, el mes de la primavera, el de la salida de Egipto y en el que cae la Pascua judía, "Pésaj" (פסח), según indica la Biblia: "Guardarás el mes de Aviv (= primavera), y harás pascua a H’ tu D-s; porque en el mes de Aviv te sacó Hashem, tu D-s de Egipto" (Devarim 16:1). Otro motivo radica en que Adar era antiguamente el último mes del año, e históricamente se prefería hacer el agregado a fin de año. Ello se asemeja a lo ocurrido con el 29 de febrero, agregado justamente allí porque antiguamente era febrero el último mes del año romano.
El método original de embolismo, desarrollado alrededor del siglo VI antes de la Era Común, establecía que habría de agregarse un mes más, en tres años de cada ciclo de ocho. Ya en el siglo V de la Era Común, se perfeccionó el sistema, estipulándose de ahí en adelante que el agregado habría de hacerse en siete años por cada ciclo de diecinueve. Se estima que dichas técnicas tienen sus raíces en los conocimientos de astronomía de los babilonios, muy adelantados para su época, y del astrónomo griego Metón (siglo V antes de E.C.), y son aceptadas hasta el día de hoy.

 

Fuentes consultadas:


Poznanski, Samuel (1911). «Calendar (Jewish)». Encylopædia of Religion and Ethics.
Woods, F.H. (1911). «Calendar (Hebrew)». Encylopædia of Religion and Ethics.
Feldman, W.H. (1978). Rabbinical Mathematics and Astronomy (3 edición). Sepher-Hermon Press.
Spier, Arthur (1986). The Comprehensive Hebrew Calendar. Feldheim.
Resnikoff, L.A. (1943). «Jewish calendar calculations». Scripta Mathematica (9):  pp. 191-195, 274-277.
Reingold, Edward M.; Dershowitz, Nachum (2011). Calendrical Calculations: The Millenium Edition (2 (July 1, 2001) edición). Cambridge University Press. 

 

Un año hebreo incluye un ciclo completo de las cuatro estaciones del año, y, a su vez, debe contar con un número exacto de meses lunares. De esta manera, el año hebreo puede tener tanto 12 meses (año simple), como 13 (año bisiesto, o en hebreo שנה מעוברת, "año preñado").
Hoy en día es sabido que las estaciones del año se deben a la traslación de la Tierra en torno al Sol, ciclo denominado en astronomía "año trópico" (365 días, 5 horas, 48 minutos y 44 segundos). Al ser el año trópico sensiblemente más largo que el año lunar de 12 meses (354 días, 8 horas y 49 minutos), se iría trasladando Pesaj indefectiblemente hacia el invierno, contrariamente al precepto bíblico, si el año hebreo durase 12 meses de manera constante. Para evitarlo, se agrega un decimotercer mes a fin de año, cada vez que la diferencia acumulativa entre el año solar y el lunar, de unos 11 días por año, alcanza a formar un mes entero. 

Las festividades judías

 

El calendario hebreo comprende siete fiestas, de las que cinco son de carácter bíblico y dos post-bíblicas. 
El término festividades corresponde a los días sagrados del calendario judío, generalmente, designadas fiestas, del hebreo jagim o días feriados, igualmente del hebreo yamim tovim. La expresión yom tov se aplica de forma específica las festividades bíblicas proclamadas en los Cinco Libros de Moisés o Pentateuco: Pascua (Pesaj), Shavuot (Fiestas de las Semanas o Pentecostés), Sucot (Cabañas o Tabernáculos) y Shemini Atzeret. Éstas son conocidas en conjunto como Shalosh Regalim (Las tres fiestas de peregrinación) y ellas sirven tanto para conmemorar acontecimientos históricos como para celebrar ocasiones festivas relacionadas con el ciclo agrícola. Rosh Hashana (Año Nuevo) y Yom Kipur (Día del Perdón) constituyen la cumbre del período penitente (Yamim Noraim).
Las leyes sabáticas que prohíben el trabajo creativo (avot melaja) son de aplicación a las fiestas bíblicas excepto en lo que concierne a la preparación de la comida y el horneo para la fiesta; transferir fuego (no encendiéndolo directamente) y cargar entre dominios (eruv) están todos permitidos, excepto en el ayuno de Yom Kipur, día en el que también rigen todas las restricciones sabáticas. La abstención del trabajo es opcional en las fiestas post-bíblicas como Janucá, Purim, Tu Bishvat y Lag Baomer. Yom Haatzmaut (Día de la Independencia de Israel) y Yom Yerushalaim (Día de Jerusalem son dos fiestas modernas que lentamente están forjando costumbres propias.
 

Shalosh Regalim

 

Las tres fiestas principales del calendario hebreo proclamadas en el Jumash o Cinco Libros de Moisés son, como se ha indicado al principio, Pascua (Pesaj), Shavuot (Pentescostés) y Sucot (que incluye Shemini Atzeret y Simjat Torá). Su denominación hebrea para estas fiestas es Shalosh Regalim, Tres Épocas (Shemot 23:14 donde el término regalim tiene el doble significado de época y pies, de ahí el concepto de pie o de fiesta de peregrinaje. O sea, épocas señaladas (moadim) en la que los israelita varones deben aparecer ante D-s, el Señor, en el lugar de de Su decisión.
En otras partes de la Torá (Shemot 17, 34;23; Devarim 16;16), el mandamiento de celebrar estas festividades comienza con la frase shalosh peanim hashaná (tres veces en el año…). En la época del Templo el precepto se observaba yendo a pie (aliá lereguel) a Jerusalem, donde los peregrinos (olé reguel) cumplían con los sacrificios prescritos en el Santuario. De acuerdo con los rabinos, la costumbre de realizar peregrinaje en Shalosh Regalim y en las festividades solemnes atrajo a un vasto número de judíos desde las tierras de la diáspora como también desde Eretz Israel y la habilidad de Jerusalem de contenerlos a todos fue considerado realmente milagroso.
Desde 1948 hasta 1967, los peregrinos judíos podían llegar hasta el Monte Sión  (Har Tzion), pero después de la Guerra de los Seis Días las celebraciones de aliá lereguel en el Estado de Israel retornaron al área del Monte del Templo (Har Habait), en el Muro Occidental, una vez alcanzada la liberación de la Ciudad Santa en su totalidad.
 

Purim

 

La festividad de Purim acontece el 14 de Adar, en esta ocasión el 14 de Adar Bet, por ser 5776, año bisiesto o embolismal. Su nombre deriva del término “pur”, que significa sorteo. En esta fiesta recordamos la suerte que echó Hamán para determinar el mes y el día para la consumación de sus demoníacos designios de exterminio de los judíos de Persia. Éste fue el nombre adoptado por los judíos de aquel tiempo, tal como lo leemos o recordamos durante la lectura de la Meguilá de Ester.
El 13 de Adar, la víspera de Purim, es observado como día de ayuno, el taanit Ester. Este día fue escogido por Hamán para la aniquilación de todos los judíos del reino de Ajashverosh, pero la reina Ester pidió a todos sus correligionarios que guardaran un día de ayuno con ella, y de esta manera revertir el terrible decreto. Como quiera que este año cae en Shabat, se adelanta el jueves, o el 11 de Adar (21 de febrero de 2013).
La observancia del ayuno tiene sus excepciones para quienes no puedan observarlo por motivos de salud y siempre bajo supervisión médica y rabínica.
Según se recoge en la halaja del día (halaja yomit), las mujeres embarazadas o que se hallan amamantando están exentas de este ayuno, pues incluso los cuatro ayunos que cita el profeta Zacarías (8,19) se hallan exentas de realizarlo, a excepción del día 9 de Ab, por lo tanto, más aún se hallan exentas de ayunar este día. Y así lo suscribe Ram"a en sus comentarios al Shuljan Aruj (cap. 649 inc.1). Maran no cita esta halajá ya que es posible inferirla claramente a partir de la excepción hecha en los demás ayunos, sin embargo, Ram" a hubo de citarla ya que en las comunidades ashkenazitas las mujeres embarazadas deben ayunar a menos que medie un impedimento, por ello debió escribir Ram"a que el ayuno de Ester están exentas de realizarlo. 

Agrega que “a estos efectos, se considera exenta la mujer embarazada a partir de los tres meses de gestación. Sin embargo, si sufre de vómitos o dolores de cabeza puede eximirse aún antes, siempre que hayan pasado por lo menos cuarenta días de embarazo”.

En relación a la mujer que amamanta, no es necesario que lo esté haciendo de hecho, pues se considera en esta condición toda parturienta que se halle dentro de los dos años que ha dado a luz si siente una debilidad que le impide ayunar, pero si se siente sana debe realizar el ayuno como todas las mujeres que ayunan este día.
Como en los tiempos de Mordejai y Ester, protagonistas absolutos de esta remembranza, también nosotros expresamos nuestra felicidad y nuestra alegría por el milagro de Purim, por medio del envío de raciones consistentes en dos clases de comidas o víveres, para nuestros amigos, como así también es costumbre dar en la noche de Purim limosna o tzedaka a los pobres antes de la lectura del Libro de Ester.
Dadas las características del regocijo, según comentario  extraído de la Edición de la Kehila Sefaradi Yesot Hadat, que se vive en Purim,  se mantiene la costumbre de celebrar la fiesta con un banquete (seudá) especial alusiva a la conmemoración.

בס"ד

Libro de visitas

Todavía no hay comentarios.
Introduce el código.
* Campos obligatorios
Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página
2021 תשפ"ב Israel Gráfico. Todos los derechos reservados. Editor: Rafael Ben-Abraham Barreto.

E-mail