Mundo Judío

En esta sección podrá encontrar toda la información relacionada con la tradición y ley judía. Calendario de fiestas y acontecimientos relevantes.

 

 

En el mes de Adar se incrementa la alegría

Como quiera que este año 5784 es embolismal o de 13 meses, de acuerdo al celendario judío, Adar consta de dos meses, es decir, Adar Alef y Adar Bet. 

El próximo jueves por la noche comienza  el nuevo mes de Adar 5784 y a partir de esta fecha se incrementa la alegría hasta la celebración de Pésaj, que marca la salida de Egipto de Israel después de más de dos siglos de esclavidad de los 400 vividos en el país de los faraones. Como quiera que este año 5784 es embolismal o de 13 meses, de acuerdo al celendario judío, Adar consta de dos meses, es decir, Adar Alef y Adar Bet. Es decir, tenemos por delante dos meses en el que aumenta nuestra alegría ante la celebración de Pésaj, conmemoración de la salida de Egipto, y la coformación de Israel como una nación libre. 
Dijo Rabí Yehuda, hijo de Rab Shemuel ben Shilat en nombre de Rab, según se recoje en el Talmud, tratado de Taanit 29, así como desde el comienzo del mes de Ab se disminuye la alegría, a partir del comienzo del mes de Adar se incrementa la alegría. Agregó Rab Papá, por lo tanto, aquel judío que se halle en litigio con un gentil, debe tratar de evitar el juicio durante el mes de Ab, e instar a que el mismo se desarrolle en Adar, pues entonces el destino de Israel es sumamente beneficioso.
Esta afirmación, tiene su origen en el versículo de la Meguilat Esther que dice: Y este mes convirtió su angustia en alegría, lo que nos enseña que la providencia de este mes es sumamente positiva para el pueblo de Israel.
Preguntan los comentaristas, según reporta la organización Halacha Yomit, ¿cómo es posible afirmar que éste mes se halla signado por la suerte para Israel, si el Talmud afirma (Shabat 156b) que el pueblo de Israel se halla por encima de la influencia estelar, o sea que no están influídos por las constelaciones sino se hallan directamente bajo la supervisión del Eterno, Bendito Sea?
Responde a lo anterior el Ritb”a (Rabi Yom Tob ben Abraham Ashbili s. XIV), que aún cuando en general el pueblo de Israel no está sometido a la influencia de las constelaciones, estos dos meses sí poseen influencia en el destino de Israel, pues así fue decretado por el Eterno. Agrega el citado rabino, que podemos especular que aún cuando no existe destino alguno para el pueblo de Israel, sí existen decretos directamente emanados del Eterno durante estos dos meses que los afectan tanto para bien como negativamente.
El Maharsh”a responde a la pregunta antes formulada, diciendo que el dicho de nuestros sabios que afirma que el pueblo de Israel está por encima del destino se refiere a que si hubiese sido decretado que no afectaría al pueblo de Israel ningún mal, de hecho no lo afectará; y asimismo si le fue decretado un beneficio, este efectivamente lo alcanzará, independientemente de las constelaciones. Pero si existe algún decreto contrario al pueblo de Israel, generalmente acontecerá en esta época, como podemos comprobar que las distintas desgracias acaecidas al pueblo sucedieron durante el mes de Ab, especialmente el día nueve de este mes. Y lo mismo ocurre a la inversa, los buenos designios generalmente ocurren durante el mes de Adar, ya que el mes es propicio para todo buen propósito.

Un buen destino


Sin embargo, el gran erudito Hatam Sofer z”l escribe que esta afirmación, de posponer los juicios para mes de Adar pues en el mismo el pueblo de Israel posee un buen destino, no es correcta según la halajá, ya que el pueblo de Israel se halla por encima de los designios astrales; y explica que por este motivo el Ramba”m obvió en su obra esta halajá, ya que no deben tenerse en cuenta estas afirmaciones pues el pueblo de Israel se halla por encima de los astros. Marán Ovadia Yosef, z”l, disiente de esta opinión, ya que de los escritos de nuestros sabios podemos inferir que aún cuando el pueblo se halla por encima de los astros, en el mes de Adar rige una influencia positiva para los judíos. Y el que Ramba”m no lo haya legislado responde a que no se trata de una halajá para incluirla en su tratado halájico.

Fuente: Halacha Yomit, Israel, Documentación propia.

El año nuevo de los árboles

Rafael Ben-Abraham Barreto*

El 15 de Shevat, conocido como Tu Bishvat, que en este 5784 se celebra el 25 de enero, se le domina el Rosh Hashana de los árboles (Rosh Hashana 2b). Y es común interpretar que así como el 1 de Tishri se juzga a los seres humanos y se determina si el próximo será  un año de vida o de muerte, de riqueza o pobreza, de la misma forma se juzgan a los árboles y se determina su futuro, según se explica en el texto de la Halacha Yomit.  Sin embargo, Rabí Ovadia Yosef, z”l, señala, que se trata de un error generalizado pues esto no es así, y el día 15 de Shevat no son juzgados los árboles. 

Según se explica en el texto de la Halacha Yomit, "lo mismo escribe Rabí Haym Nae (z”l) (rabino de la comunidad Bujara en Jerusalem hace aproximadamente 50 años). Pues la Mishna en el mismo tratado de Rosh Hashana 15b afirma que en Shavuot son juzgados los vegetales y no el 15 de Shevat. Y el motivo por el cual se instituyó el 15 de Shevat como Rosh Hashana de los árboles es que para esa fecha ya transcurrió la mayor parte de la época de lluvias, como lo afirma el mismo Talmud (Rosh Hashana 12ª), y escribe sobre el particular Rashi que el día 15 de Shevat ya ha pasado el tiempo de lluvias, la savia irriga a los árboles y comienza la aparición de los frutos".
El 15 de Shevat posee distintas implicaciones halájicas en relación a la Terumá, Maaser, -diezmo agrícola-, entre otros apectos.  A los efectos de ilustrar esta idea se señalan uno de estos ejemplos".

El 15 de Shevat posee distintas implicaciones halájicas en relación a la Terumá, Maaser, -diezmo agrícola-, entre otros apectos.  A los efectos de ilustrar esta idea se señalan uno de estos ejemplos".
Está escrito en la Torá: "Cuando lleguen a la tierra de Israel y planten todo árbol frutal, tres años será apartado, no se comerá su fruto". Explican nuestros sabios que es preciso contar tres años desde la plantación de la semilla para poder consumir el fruto del árbol. Todos los frutos que produce el árbol dentro de los tres años no pueden usufructuarse de ninguna forma.

* Periodista y escritor. Editor de Israel Gráfico.

Fuentes consultadas: Halacha Yomit, documentación propia.

El ayuno del 10 de Tevet

El 10 de Tevet de 3336 desde la Creación (425 años antes de la Era Común) los ejércitos del emperador de Babilonia, Nebujaznezzar, comenzaron el sitio de Jerusalem, preludio de la destrucción del I Templo, que ocurriría 30 meses después.

El 10 de Tevet de 3336 desde la Creación (425 antes de la Era Común) los ejércitos del emperador de Babilonia, Nebujaznezzar, comenzaron el sitio de Jerusalem. Al cabo de 30 meses, el 9 de Tamuz de 3338, se abrió una brecha en las murallas de la ciudad y el 9 de Av de ese año, el Santo Templo fue destruido y se inicia el exilio por 70 años del pueblo judío en Babilonia.
Recientemente, se estableció que el 10 de Tevet עשרה בטבת sirviera para el recuerdo y honra de la memoria de las víctimas de la Shoah. Asimismo es un día de recuerdo general de los fallecidos.
Este año 5784 (2023) el ayuno de 10 de Tevet coincide con el día viernes, 22 de diciembre. Se trata de uno de los distintos ayunos públicos que duran en torno a 12 horas (excepto los de 9 de Av y Yom Kipur, que duran en torno a 25 horas, según el lugar y época del año. Los horarios se pueden consultar en los calendarios de cada comunidad.
En las Islas Canarias, por ejemplo, el ayuno se inicia en torno a las 6:39 y termina sobre las 18:26 horas.

Hanuká, la fiesta de las luces

El pueblo de Israel celebra a partir de la noche de 7 de diciembre (25 de Kislev) y por ocho días consecutivos, la fiesta de Hanuká o de las luminarias, un  acontecimiento que recuerda la reinauguración del Templo de Jerusalem, tras la victoria de los hasmoneos sobre los seléucidas en el siglo II antes de la Era Común. En este reportaje se explica el origen de esta conmemoración, que se mantiene por más de 2.000 años. En las principales ciudades de España y el mundo occidental tienen lugar ceremonias de inauguración de la fiesta de Hanuká, concretamente, en Madrid y Barcelona; en Israel y otros países.
El término hebreo Hanuká significa consagración o dedicación. Una fiesta que dura ocho días, que comienza el 25 de Kislev y que conmemora el éxito de la rebelión de los macabeos contra la persecución religiosa instigada por los sirios helénicos o seléucidas, bajo la autoridad de Antíoco IV Epifanes (Siglo II antes de la Era Común). 
Como en cada época, el pueblo judío afronta el reto de su supervivencia en un mundo que se torna hostil y violento, con el resurgimiento con fuerza del antisemitismo, en este año 2023, en el que Israel sufrió la crueldad de los ataques terroristas de Hamas el 7 de octubre, en plena festividad de Simjat Torá, y que se saldó con 1.400 fallecidos y 240 secuestrados. Un episodio que representa la lucha entre la luz y las tinieblas, entre el bien y el mal. 

El relato

Volviendo al relato que nos ocupa, la revuelta fue encabezada por Matitiahu (Matatías), de la estirpe de los hasmoneos, familia sacerdotal, primeramente, y luego continuada por sus hijos (especialmente, por Yehudá Hamacabi, Judas "el Martillo"), que liberaron eventualmente Jerusalem y el Templo profanado, que posteriormente, fue consagrado al culto de D-s,- de aquí el nombre de Hanuká, fiesta de la dedicación. Tal como se especifica en el Talmud (Shabat 21b), los judíos victoriosos encontraron sólo un recipiente de aceite no contaminado, puro (kasher), requerido para mantener prendido el ner tamid o lámpara perpetua que ardía en el Templo. Sin embargo, era suficiente para un día únicamente en condiciones normales, este aceite duró milagrosamente ocho días, tiempo preciso para asegurar el aprovisionamiento fresco de aceite de oliva puro para la lámpara, de suyo que el nombre adicional de la festividad es Jag Haurim (fiesta de las luces).
Durante el periodo del Bet Hamikdash –sagrado Templo de Jerusalén- el imperio romano emitió numerosos decretos contra el pueblo judío, tratando de impedir que continuaran con su particular estilo de vida, la observancia de los preceptos y el estudio de la Torá, y llegaron incluso a ingresar al santuario del Templo, el cual profanaron, constituyéndose en una época singularmente difícil para el pueblo de Israel.
Entonces, el Eterno se apiadó de Su pueblo y los rescató de manos de sus opresores por medio de una familia de cohanim, los Jashmoneos, quienes lograron expulsar al enemigo de la tierra de Israel y designaron un rey de su propia familia.


El milagro


Cuando los Hashmoneos liberaron el Templo, ingresaron al mismo para recomenzar los servicios. Uno de estos servicios consistía en el encendido de la menorá –el candelabro-, sin embargo, no hallaron sino un solo recipiente pequeño conteniendo aceite puro que no alcanzaba sino para el encendido de un día, pero se produjo un milagro y dicha cantidad de aceite alcanzó para encender el candelabro durante ocho días, tiempo que necesitaban para procesar nuevamente aceite puro. El día en que encontraron el recipiente conteniendo aceite puro fue el 25 de Kislev. Debido a este hecho, los sabios de dicha generación instituyeron estos ocho días, a partir del 25 de Kislev, como días festivos, y en los que se deben encender candelabros conmemorando aquel gran milagro. Esta festividad se denomina Hanuká.

El precepto de las luces

El precepto más importante de Hanuká consiste en el prendido de las luces, una en la primera noche, dos en la segunda, tres en la tercera….y ocho en la víspera de la octava noche. Para ello se utiliza un candelabro especial denominado hanukía que adopta la forma de menorá con ocho recipientes para velas o mechas para de aceite junto con el noveno que se le llama shamash o bedel que se usa para prender el resto. 
Estas luminarias no se pueden emplear para otro uso que para conmemorar la fiesta en sí. Es costumbre que los niños jueguen con perinola o sevivón, una especie de trompo. Los jóvenes reciben dinero o regalos.
En la sinagoga se recita el Halel completo y la keriat Hatorá (lectura de la Torá) se efectúa diariamente.
En el rezo de la Amida y en Bircat Hamatzon (Bendición por el sustento) se intercala Al Hanisim (Por los Milagros), en relación a los acontecimientos y milagros asociados a Hanuká.
Tanto en la sinagoga como en el hogar se recita el himno Maoz Tzur, una vez que se han encendido las luces de Hanuká y recitadas las bendiciones apropiadas.
Las comidas tradicionales de la festividad consisten en buñuelos (sufganiot) y panqueques de papas (levivot; latkes en yidish) que se fríen en aceite.

Fuentes: Halacha yomit, documentación propia.

 

Rosh Hashaná, el año nuevo judío

Rosh Hashaná tiene lugar los dos primeros días del mes hebreo de Tishrei

El pueblo judío, en Israel y la diáspora, celebra Rosh Hashaná o el nuevo año, los días 16 y 17 de septiembre ambos inclusive. Rosh Hashana se traduce como cabeza de año y viene a representar, según la tradición judía, la creación de la Humanidad. En Canarias lo festejan en torno a unas 60 familias repartidas entre las Islas, mayormente, en Las Palmas de Gran Canaria, donde la comunidad es mucho más amplia, y cuenta con sinagoga, y en Tenerife, por segundo año consecutivo la celebración contará con el respando de la Fundación Jabad, que ya trabaja en la consolidación de la comunina celebración comunitaria, con asistencia permanente de un rabino.
Rosh Hashaná tiene lugar los dos primeros días del mes hebreo de Tishrei. En ningún sitio de la Torá (Jumash o Pentateuco) se hace alusión a que el inicio de año sea a comienzos del séptimo mes de nuestro calendario. Esta solemne festividad se la define en el Tanaj como Yom Teruá (Día del Toque del Shofar) o Zicarón Teruá (Recordación del Toque del Shofar). También Rosh Hashaná se le identifica en la liturgia como Yom Zikarón (Día del Recuerdo) y Yom Hadín (Día del Juicio). 
El concepto de Año Nuevo, tal como lo conocemos actualmente, aparece sólo en la Mishná (Repetición de la Torá) que indica: “El primero de Tishrei comienza el año del calendario”. (Tratado de Rosh Hashaná 1:1). Sin embargo, el comienzo de los meses es en el mes de Aviv o de la primavera, que se le conoce como Nisán, en el que tuvo lugar el fin de la esclavitud y la salida de Egipto del pueblo de Israel.
El Año Nuevo Judío señala el advenimiento de las festividades solemnes e introduce los días de penitencia anuales, los diez días que transcurren hasta Yom Kipur o Día del Perdón. Gran parte de estos dos días festivos transcurre en medio de la plegaria y la introspección, en los que tiene lugar el toque del cuerno de carnero o shofar, que comprende varias asociaciones simbólicas, a excepción de si el primer día de Rosh Hashaná cae en Sábado, en que no se toca.
Rosh Hashaná no posee la alegría de otros días santos, como las tres fiestas de peregrinaje (Shalosh Regalim): Pesaj (Pascua), Shavuot (Semanas) y Sucot (Cabañas), y por tanto, en los rezos se omite el recitado del Halel.

Leyes y costumbres

Las leyes y costumbres que rigen la observancia de la festividad comprenden el remojado del pan  empleado para la bendición (hamotzi) después del kidush (bendición sobre el vino) en miel en vez de sal y también trozos de manzana en miel, lo que simboliza la esperanza judía de que el año será dulce; se utilizan hogazas de pan redondas en la mesa en vez de la jalá plana (pan trenzado), se comen la cabeza de pescado y zanahorias, símbolos de liderazgo y fertilidad; se evitan las nueces, dado que en hebreo (egoz) nuez equivale al término hebreo de la Mishná jet (pecado) en gematría; y se arrojan los pecados al mar, lago o a un río mediante la ceremonia del tashli, la primera tarde de Rosh Hashaná o en la segunda si el primer día cae en Shabat (día de descanso).
Rige la costumbre de poner en la mesa durante las dos cenas de Rosh Hashaná manzanas con miel, dátiles, granadas, acelgas, poros o puerro, alubias y calabaza.
En esta fiesta hay que comer, beber y alegrarse, por lo que se prohíbe ayunar. Se acostumbra presentar la mesa con frutas y verduras y hay quienes comen pescado como un signo del deseo de multiplicarse como los peces, especialmente, si la festividad cae en Sábado, aunque hay quienes se abstienen de hacerlo.
Fuente: IsraelGráfico, Halacha Yomit, Boletín de la Comunidad Judía de Tenerife.

Libro de rezos de las selijot, según costumbre ashkenazi.

Elul, el mes de la teshuvá

Elul es el sexto mes del calendario judío, antesala de las grandes solemnidades de Rosh Hashaná y Yom Kipur; es decir de los llamados días terribles. Una oportunidad para rectificar la conducta y de preparación para los días del juicio, mediante la plegaria, la recitación de las shelijot y la práctica de la buenas acciones y de ayuda a los necesitados o tzedaká. Este año 5783, el mes de Elul comienza en la noche del miércoles. Rosh Jodesh consta de dos días.
Maran Rabí Ovadia Yosef, z”l, escribe que el Eterno realizó un acto de gran misericordia con el pueblo de Israel al transmitirles que el primer día de Tishri, Rosh Hashana, es el día en el que se juzga el accionar del hombre (en realidad todos los seres humanos son juzgados este día, sin embargo desconocen esta realidad y por lo tanto no pueden prepararse para ello), como está escrito: -Tocad este mes el Shofar, en lo oculto del día festivo, pues ordenanza del Eterno es el, justicia del D-os de Yaakov-. Pues en la legislación común, la persona que es atrapada cometiendo un ilícito es llevada inmediatamente ante el juez para ser juzgada y en general no podrá hacer frente a las acusaciones que pesan sobre él. Distinto sería si dispondría de tiempo para comparecer a juicio, se prepararía por medio de un abogado que le facilitaría los argumentos para defenderse en el juicio y así sus posibilidades serían más ciertas.
"Lo mismo ocurre con nosotros, desde el comienzo del mes de Elul nos preparamos por medio de los Selijot para el día del juicio, Rosh Hashana, en el cual pronunciamos en nuestras plegarias la frase:-hoy fue creado el mundo, hoy se presentan ante El todas las criaturas del universo-". 
Preparando nuestra defensa
"A partir de Elul  preparamos  todo tipo de argumentos para nuestra defensa, estos argumentos son las buenas acciones que tratamos de realizar y el estudio de Tora que intentamos incrementar (Shabat 32ª)". 
La Tosefta afirma: "La caridad y las buenas acciones son grandes defensores del pueblo de Israel ante el Señor celestial". 
Y así se estudia en el Talmud: "Aquel que realiza una buena acción adquiere un defensor celestial (Abot 2), y si se trata de un defensor poderoso, por ejemplo, el que se crea de un erudito estudioso de la Torá, podrá enfrentar todo tipo de acusaciones y las hará acallar". 
"Y así decimos en las Selijot: -Sella la boca del Satán y que no nos acuse, y se yerga el ángel que nos defienda y enumere nuestra rectitud-".
Lo anterior conforma una inmensa salida, según se indica en la Halajá Yomit, que nos permitirá salir airosos del juicio celestial, como afirma el Talmud (Rosh Hashana) sobre el versículos: Pues quién como tú, un pueblo grande, que posee un D-s tan cercano a él, como nuestro D-s, ante todos nuestros llamados".
El Arizal z”l, escribe en su comentarios sobre los versículos –Shaar Hapesukim- sobre el versículo que habla del escape de quien comete un crimen en forma involuntaria a una de las ciudades de refugio donde estará protegido, el mismo dice “inna leiadó vesamtí leja..”, cuyas siglas forman la palabra Elul, diciéndonos que el mes de Elul está predestinado para la Teshuva y la rectificación de los errores. Y así comentan los sabios sobre el versículo: “Umal Hashem et Lebabeja Veet Lebab Zar´eja” –Y D-s circuncidará tu corazón y el de tu progenie-, que del mismo surge el acróstico Elul, pues es el mes en el que la persona decide purificarse y de los cielos le brindan la ayuda necesaria para hacerlo, especialmente en lo referido a la Teshuva, retorno a la buena senda y rectificación de los errores cometidos, como afirma nuestros sabios: Abrid una puerta –estrecha- como la hendidura de una aguja y Yo les abriré espacios como las puertas de un salón. Es tal la ayuda de los cielos que recibimos en este mes propiciando la Teshuva.

Fuentes: Halacha Yomit, documentación propia.

Las cinco tragedias de Tisha BeAv que marcaron la historia del pueblo judío

En Tishá B’Av ocurrieron cinco tragedias, que marcaron la historia del pueblo judío.
Durante el tiempo de Moshé, los judíos en el desierto aceptaron el informe calumnioso de los 10 espías, y se emitió un decreto prohibiéndoles la entrada a la Tierra de Israel (año 1312 AEC).


Los babilonios, liderados por Nabucodonosor, destruyeron el Primer Templo.  Cien mil judíos fueron masacrados y millones fueron exiliados (año 586 AEC).
Los romanos, liderados por Tito, destruyeron el Segundo Templo. Unos dos millones de judíos murieron, y aproximadamente un millón fueron exiliados (año 70 EC).
La revuelta de Bar Kojba fue abatida por el emperador romano Adriano. La ciudad de Betar –la última ciudad judía que quedaba en pie– fue conquistada y liquidada. Más de 100,000 judíos fueron masacrados (año 135 EC).
El área del Templo, y sus lugares aledaños, fueron devastados por el general romano Turnus Rufus. Jerusalem fue reconstruida como una ciudad pagana –renombrada Aelia Capitolina- y se prohibió el acceso a los judíos.

Otras desgracias

Otras graves desgracias ocurrieron en Tisha BeAv a través de la historia judía, incluyendo, entre otras: 
La inquisición terminó con la expulsión de los judíos de España en Tisha BeAv de 1492.
La Primera Guerra Mundial estalló en la tarde de Tisha BeAv, en 1914, cuando Alemania declaró la guerra a Rusia. El resentimiento alemán por la guerra preparó el terreno para el Holocausto.
En la víspera de Tisha BeAv de 1942 empezó la deportación en masa de los judíos del gueto de Varsovia hacia Treblinka.



Tisha BeAv

Las fechas más aciagas del calendario judío

El pueblo de Israel  recuerda y guarda luto el 9 de av de 5783, que coincide, en esta ocasión, con el 26 de julio de 2023, la destrucción del primero y segundo templos de Jerusalem, acontecida en el año 586 antes de la era común por los babilonios y el año 70 de la era común por los romanos. Recordamos una de las fechas más triste de nuestro calendario con plegarias especiales y con la lectura del Libro de los Lamentos o Eijá. La festividad comienza en esta ocasión al atardecer del miércoles, 26 de julio, con la última cómida previa al ayuno.

Estos días que transcurren entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av son denominados en la Halajá “ben hametzarim” –entre la angustia-, pues marcan el trágico período en el que Jerusalem fue asaltada y el sagrado Templo que allí existía destruido, debido a ello practicamos distintas costumbres de duelo por aquella destrucción que tanto nos afectó. Sin embargo, cabe preguntar por qué tanto luto por aquella destrucción, por qué continuar sufriendo aquel período histórico, según se recoge en el texto de la Halajá del Día o Halacha Yomit (Jerusalem).

En cada generación

En realidad se expusieron distintos motivos sobre ello. En principio, cada individuo de Israel debe lamentarse y sollozar por aquella destrucción que dejó al pueblo de Israel sumido en la oscuridad espiritual, al perder aquel sagrado lugar que nos comunicaba directamente con el Eterno. “Cada generación en la que no se reconstruye el Templo, es como si volviese a destruirse”, esta afirmación representa una lamentable realidad, la de que aquellas causas que originaron la destrucción todavía nos afectan y no logramos superarnos.

En esta exposición se indica que "y debido a nuestros pecados no sólo se destruyó el Templo, sino que murieron numerosos hombres justos y piadosos, cada uno de los cuales era un padre espiritual para nuestro pueblo. Y si preguntamos por qué ocurrió esto, hallamos la respuesta en la corrupción moral que se propagó entre nosotros. Y afirman nuestros sabios que cuando el pueblo se corrompe moralmente, la peste y la mortandad lo afectan eliminando tanto a los buenos como a los malos, el terrible decreto que se emite en los cielos debido a la corrupción moral no discrimina y afecta a buenos como a malos".
Agrega que "así se expresa el santo y gran erudito Rabí Yonatan Ewshiwtz z”l en sus comentarios sobre estos días: “Hijos míos, hermanos, despertad de vuestro sopor! No pierdan vuestro tiempo en banalidades mundanas, en discusiones vanas sobre guerras, política, etc. pues especialmente durante estos días debemos recordar aquella fecha en que el enemigo nos invadió y penetró la murallas de Jerusalem y destruyó nuestro esplendor espiritual, ay! Por nuestros pecados. Como no caerán las lágrimas por vuestros ojos al recordar estos días, en que los gentiles pululaban por el sagrado santuario. Con sus afiladas armas llegaron para asesinar desde los más jóvenes retoños hasta los ancianos en sus moradas. Despertad hermanos míos! Y apreciad vuestro tiempo, no lo perdáis pues es lo más preciado que el hombre tiene.
Y como es sabido-se precisa en la Halajá del Día-, nuestro mal instinto trabaja en forma gradual. En principio induce al hombre a pecar en cuestiones intrascendentes, hasta llevarlo finalmente a cometer idolatría. Comienza incitando al hombre a perder su tiempo en vanas discusiones sobre política, en cuestiones mundanas y placeres vacuos, y termina llevándolo a cometer los peores pecados.

Hechos nefastros y tragedias en la Diáspora

Desde la caída del Segundo Templo, el 9 de Av se asoció con muchas experiencias nefastas, de persecuciones y tragedias en la Diáspora. Las desgracias que ocurrieron en esta fecha comprenden la toma de la última fortaleza de Bar Cojbá, Beitar, en el año 135 de la era común, por los romanos; el establecimiento de un santuario pagano en el lugar del Templo, en el año 136; la expulsión de los judíos de Inglaterra medieval, en 1290 y de España, en 1492; y matanzas de judíos durante las Cruzadas y durante la Shoá.

Fuentes: Halacha Yomit, Israel Gráfico.
Adaptación: Rafael Ben-Abraham Barreto.

 

El período de las tres semanas desde 17 de Tamuz al 9 de Av

El 17 de Tamuz de 1313 AEC, Moshé Rabenu quiebra las dos tablas de la Ley al descender del Monte Sinai, tras el suceso del becerro de oro; se interrumpe el servicio del Santo Templo de Jerusalem, en el año 423 antes de la Era Común, y se abre una brecha en las murallas de Jerusalem en 69 de la Era Común. El general romano Apostomus quema un sefer Torá y coloca ídolos en el Templo.

El 17 de Tamuz, que este año coincide con el 5 de julio, comienza el período de tres semanas de duelo en conmemoración de la destrucción del Templo de Jerusalem y el consiguiente exilio. La cumbre de este triste episodio es el 9 de Av, día de ayuno y luto nacional por lo sucedido al pueblo judío. El día de ayuno de 17 de Tamuz se le conoce también como Shiva asar Betamuz. El 17 de Tamuz de 1313 AEC, Moshé Rabenu quiebra las dos tablas de la Ley al descender del Monte Sinai, tras el suceso del becerro de oro;  se interrumpe el servicio del Santo Templo de Jerusalem, en el año 423 antes de la Era Común, y se abre una brecha en las murallas de Jerusalem en 69 de la Era Común. El general romano Apostomus quema un sefer Torá y coloca ídolos en el Templo. 
Para entender este período aciago comprendido entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av repasamos las tragedias más significativas. El Primer Templo fue destruido el 9 de Av del año 3338. El Segundo Templo fue destruido ese mismo día en el año 3828. Cincuenta y dos años más tarde, el 9 de Av, fue tomada  la ciudad de Betar y miles de sus habitantes fueron asesinados. La expulsión de los judíos de España tuvo lugar en Tisha B’Av. El 2 de agosto de 1492 (9 de Av de 5252) evacuaron los últimos hebreos de la Península Ibérica. 

El destino de esta fecha fue establecido mucho antes, en tiempos de la estancia de Israel en el desierto. El informe negativo que aportaron los espías sobre Eretz Israel provocó pánico y turbación en el seno del pueblo. Por esta desconfianza y lamento inútil D-s convirtió esta fecha en el futuro, en día de llanto y elegía. La parashat Shlaj-Leja (Bamidabar 13:28-30) narra dicho acontecimiento.


 Momentos de angustia y esperanza nacional

El pueblo judío sin Bet Hamikdash lleva en torno a los 2000 años dispersado, errante y frecuentemente humillado. Los hebreos fueron unas veces perseguidos por ser ricos, otras por ser pobres; a veces por querer asimilarse, a veces, por aislarse. Una razón y su opuesta fueron motivo para despertar el aborrecimiento de los gentiles que nos rodean. Según considera Vidal Elgozi, “quien busque una lógica al antisemitismo, ajena a nuestras fuentes, chocará de inmediato con este absurdo”.
“Desde la destrucción del Templo-escribe-, el Altísimo, si bien se encuentra en todas partes, carece de residencia en este mundo. Lo que causa un alejamiento de D-s de la humanidad en general y del pueblo hebreo en particular. Esta distancia se manifiesta a nivel espiritual como lo muestran la degradación de la Profecía, Sabiduría, etc., y también en el nivel material. Bastará citar la reducción del tamaño y sabor de los frutos. El Eterno se encuentra con Israel en su aflicción y comparte con nosotros nuestras angustias. “Yo estoy con él en su aflicción” (Tehilim, 91)”.
Cabe preguntarse, tras la descripción anterior, cómo es posible que Tisha B’Av sea denominado festivo.

No podemos separar el duelo y la tristeza de la consolación, pues el reconforte y la esperanza están esbozados en la misma destrucción. Justo en vísperas del exilio, D-s envía al profeta Jeremías a Ananot a comprar el terreno para su primo Hanam’el. Precisamente, en este momento. D-s quiso mostrar que el destierro será efímero y el pueblo hebreo retornará a su país.
Asaf que describió en su salmo la destrucción del Templo, alabó al Altísimo con un cántico: “Salmo de Asaf. Oh D-s, gentiles. invadieron tu herencia”. (Salmos, 79).

En Tisha B’Av nace el Messías, y este mes será padre de los meses, como lo indica su nombre. Por eso y a pesar de todo, este día fue calificado  como festivo.
Así se amalgaman en corazón del yehudí sensaciones de tristeza, consolación y admiración de la realización de las profecías. 

 

El Hogar Nacional del Pueblo Judío

La Declaración de Balfour de 1917 se convirtió en la base para el apoyo internacional a la fundación del Estado moderno de Israel.

Nos complace refrescar ese acontecimiento con la reproducción del texto íntegro de la carta que dirigió el secretario del Foreing Office británico Arthur James Balfour al lord Rothschild, en la que deja constancia de que el gobierno de Su Majestad, apoyaba la idea de proveer de una patria para los judíos en la Palestina. De esta forma, la Declaración de Balfour se convirtió en la base para el apoyo internacional a la fundación del Estado moderno de Israel. La misiva se publicó más tarde en el periódico The Times. 
En la carta, se señala, entre otras cosas, que “His Majesty's Government view with favor the establishment in Palestine of a national home for the Jewish people, and will use their best endeavors to facilitate the achievement of this object, it being clearly understood that nothing shall be done which may prejudice the civil and religious rights of existing non-Jewish communities in Palestine, or the rights and political status enjoyed by Jews in any other country. El Gobierno de Su Majestad con miras favorecen el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y usará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo, quedando claramente entendido que nada se hará que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías en Palestina, o los derechos y el status político de que disfrutan los Judios en cualquier otro país. 
Es importante aclarar estos conceptos, que todavía aparecen difusos, de forma interesada o no, y que han suscitado controversias y ha llevado a errores dramáticos, sobre todo, en los ámbitos mediáticos. Así pues, la población de Palestina, bajo el mandato británico, estaba integrada de judíos y árabes. De ahí que el derecho a la autodeterminación y soberanía nacional de los palestinos, le asiste tanto a los palestinos judíos como a los palestinos árabes. Unos y otros ya han alcanzado ese derecho. Me explico: los árabes en 1946, cuando alcanzaron la independencia de Gran Bretaña en la Palestina Oriental, conocida entonces como Transjordania, y que luego se denominaría Jordania. Los judíos, en 1948, con el establecimiento del Estado de Israel, en una parte de la Palestina Occidental. El pasado mes de noviembre se cumplieron 60 años de la resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que determinaba el establecimiento del Estado de Israel en la Palestina Occidental. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 181 con la que se pretendía dar solución al conflicto entre árabes y judíos, entonces bajo mandato británico.
El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un área, que incluía Jerusalem y Belén, bajo control internacional. La incapacidad del gobierno británico para ejecutar el plan, junto con la negativa de los países árabes de la región a aceptarlo, dio lugar a la primera guerra árabe –israelí de 1948. 


Un territorio: dos naciones

Los británicos, en el ejercicio de su poder mandatario, dividieron el territorio disputado por judíos y árabes, en dos partes. La mayor, unos 90.000 kilómetros cuadrados al Este del río Jordán, equivalente al 77% del territorio total de Palestina, fue destinada a la creación de la entidad árabe de Transjordania, bajo jurisdicción del Mandato Británico. Sólo el 23% del territorio, parte situada al Oeste del Jordán, se destinó a la creación del hogar nacional judío.
Los árabes, que se oponían al establecimiento de una comunidad judía organizada en cualquier parte de Palestina, expresaron su rechazo sembrando el terror y la intimidación en la Palestina Occidental, donde vivían tanto judíos como árabes. Como respuesta a las presiones árabes, la ONU volvió a dividir en 1947 la Palestina Occidental, lo que restaba de lo que debía ser el hogar nacional judío, en dos estados, uno árabe y el otro hebreo.
No hay que perder de vista que Israel es la Palestina Judía, mientras que Jordania es la Palestina Árabe.
En el primer caso, en 1948, el 14 de mayo (5 de iyar de 5708, de acuerdo al calendario hebreo), Israel proclamó su independencia y soberanía sobre el área asignada a la Palestina Judía por el Plan de Partición de la ONU. El mismo día en que Israel proclama su Independencia, fue atacado por los ejércitos combinados de los países árabes limítrofes. En la guerra subsiguiente, Israel logra rechazar la invasión árabe y, de acuerdo con las líneas de armisticio convenidas tras acabar la contienda, Judea y Samaria (en la margen Occidental del río Jordán) fueron puestas bajo dominio de Transjordania, mientras que Egipto obtuvo el control de la franja de Gaza. Esta situación se prolonga hasta 1967, cuando un nuevo conflicto bélico le fue impuesto a Israel y, como resultado, ambas zonas pasaron a ser administradas por el estado hebreo.
En el segundo caso, Jordania, la base para un estado árabe palestino independiente fue colocada con la creación de Transjordania en 1922 y, de hecho, se implementó con el establecimiento de ésta como estado soberano en 1946. Como quiera que Jordania ya es un estado árabe palestino, ni siquiera se mencionó la posibilidad de otro estado de igual carácter en Judea y Samaria, esto hay que remarcarlo bien, denominada la margen occidental por Jordania, durante los 19 años de control jordano sobre esos territorios.
La población de Judea y Samaria (Cisjordania) tienen estrechos lazos étnicos, religiosos, culturales, lingüísticos y familiares afines con Jordania, y hubo libertad de movimientos, aunque, a veces, alterados posteriormente, por las sucesivas rebeliones palestinas contra Israel.

El complicado camino hacia la Paz

A modo de entender, el problema que ha suscitado en sesenta años de disputas no reside en la ausencia de una patria para los palestinos, sino en el futuro político del territorio de 5.900 kilómetros cuadrados de Judea y Samaria, una zona cuyo estatus legal parece derivar hacia la conformación de un estado palestino, aunque previamente, ha estado sin determinar, por las prolongadas e inacabadas negociaciones entre las partes en liza. Esta situación parece mantenerse desde que formaba parte del Mandato Británico. Ya en los acuerdos de Camp David de 1978, negociados por Estados Unidos, Egipto e Israel, se articuló una determinación.
Aquel plan de autonomía de Camp David fue un paso transitorio entre la situación inicial y la proyección de un estatus permanente para Judea y Samaria y la Franja de Gaza. Tras más de medio siglo de hostilidades, aquel período transitorio que se proponía de cinco años era de suma importancia para afianzar la confianza mutua, la tolerancia y la comprensión, así como para concertar arreglos políticos.
Los esfuerzos diplomáticos para alcanzar acuerdos de paz duraderos tuvieron sus expresiones en la Conferencia Internacional de Madrid de noviembre de 1991, los acuerdos de Oslo de 1993, el reconocimiento del Estado de Israel por parte de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), los arreglos con Jordania, el establecimiento de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con un parlamento y gobierno en Judea y Samaria y Gaza, y la consecución de una hoja de ruta hacia la creación de un estado palestino, se vieron en peligro por los sucesivos ataques terroristas islámicos en suelo israelí, principalmente. 
El asesinato del primer ministro israelí Yitzhak Rabín, del que se ha cumplido casi 25 años (noviembre de 1995),  fue un duro golpe para el campo de la paz, truncó las expectativas de continuidad de un proceso emprendido en Oslo en 1993, pese a los riesgos que ello implicaba para Israel.
Los sucesos del otoño de 2000 dieron al traste con las esperanzas de una paz duradera, y supuso la caída del gobierno presidido por Ehud Barak, el que más concesiones había hecho hasta entonces, bajo la fórmula de paz por territorios, ya emprendida por el malogrado y querido Yizhak Rabín (Z"L).
Fuentes consultadas: 

Enciclopedia Británica.
Servicio de Documentación de la Embajada de Israel en España.
The Times. Conferencia del escritor y periodista Rafael Ben-Abraham Barreto, en Mi Tierra Televisión en diciembre de 2007.

El 75 aniversario del restablecimiento de la soberanía judía en Israel

Yom Haatzmaut o Día de la Independencia

Yom Haatzmaut, literalmente, Día de la Independencia de Israel, es observado desde 1949 como uno de las festividades menores del calendario hebreo. Yom o Jag Haatmaut conmemora la restauración de la soberanía judía en Eretz Israel y la Declaración de Independencia, el 5 de Iyar de 5708 (14 de mayo de 1948), con la proclamación del Estado de Israel. Si el 5 de Iyar coincide con un viernes o Shabat, se adelanata al jueves para evitar la profanación del Shabat. Este año se festeja el 75 aniversario de la restauración de la soberanía del Pueblo Judío en la Tierra de Israel.
En esta ocasión se levantan las restricciones del Omer tras la celebración de Yom Hazikarón (Día del Recuerdo) cuando una ceremonia del prendido de antorchas y salva de cañones en el Monte Herzl en Jerusalem determina el comienzo de la festividad nacional. En este contexto se realizan los servicios festivos de Yom Haatmaut en la sinanoga y en esa noche las principales ciudades de Israel organizan demostraciones y exhibiciones de fuegos artificiales y actividades de entretenimiento público. Las celebraciones en otros pueblos y en asentamientos colectivos (kibutz y moshav) en todo Israel se realizan en menor escala, pero igualmente alegres.
A la mañana siguiente la festividad está marcada por ceremonias institucionales, como la organización a cargo del Presidente del Estado, de la recepción al Cuerpo Diplomático y visitantes distinguidos, y la lectura de un mensaje del Día de la Independencia que se retransmite a través de la Televisión y la Radio, así como en las redes sociales e Internet, se entrega el Premio Israel por las contribuciones destacadas en los ámbitos científico, artístico e intelectual, y se celebra el Festival de la Canción Israelí, en el que la audiencia selecciona a los ganadores. Uno de los acontecimientos centrales de la festividad es el Concurso Mundial de Biblia para la juventud judía, organizado por la Sociedad Bíblica Judía Mundial y por el cuerpo de instrucción paramilitar Gadná que atrae a participantes de muchos países y una audiencia presente y televisada.
Para los judíos observantes, Yom Haatzmaut es un signo en el camino hacia la Redención de Israel y, por lo tanto, requiere una celebración religiosa. En vísperas del Día de la Independencia se llevan a cabo servicios religiosos en las sinagogas de Israel con el recitado de los salmos, versículos de Leja Dodí, y el del maariv diario en el modo de plegaria (nosaj) de yom tov. Igual que al fin de Yom Kipur, se entona el Shemá, y se hace sonar el shofar en tekiá y se proclama “El año que viene en Jerusalem Reconstruida. El servicio concluye con el canto de Shor Hamaalot (Salmos 126). Con la melodía de Hatikva o Esperanza, Sefirat Ha´Omer, el recitado del doceavo de los 13 Principios de la Fe y con saludos festivos apropiados.
La observancia en el hogar adopta la forma de una comida festiva y se cantan zemirot. Se viste el talit y se colocan los tefilin en el rezo de la mañana o shajarit, que incluyen pasajes que se leen en Shabat y se recita el Halel en su totalidad, con una bendición introductoria en muchas sinagogas, luego del cual se lee la haftará (Isaías, 10:32-12:6) que profetiza los días del Mesías y que sustituye la lectura de la Torá. El servicio continúa con una plegaria por el bienestar del Estado de Israel y una hazcarat neshamot por las víctimas de la Shoah y de los defensores caídos de Israel. El rezo de shajarit finaliza con En Kelohenu, lecturas prescritas y Adón Olam.
En algunas congregaciones de recita Halel en la noche previa.
Fuentes:
Boletín de la Comunidad Judía de Tenerife, documentación propia.

Bandera de Israel en Masada.

Origen y curiosidades del calendario hebreo

En el Jumash se menciona a Nisan como el primer mes del año, al haber sido éste en el que el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de los faraones en Egipto

En el Jumash o Cinco libros de la Torá se menciona a Nisán como el primer mes del año, al haber sido aquél en que el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de los faraones de Egipto: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Shemot 12:2). Otros nombres de meses mencionados en ciertos libros de la Biblia, especialmente en el Libro de los Reyes, como el "mes de Ziv" (1Reyes 6:37), o "el mes de Bul, que es el mes octavo" (1Reyes 6:38), y también "el mes de Eitanim, que es el mes séptimo" (1Reyes 8:2), fueron seguramente tomados de nombres de meses fenicios, ya que son mencionados en el contexto de las relaciones comerciales entre el Rey Salomón y el Rey Hiram de Fenicia. 
Los nombres babilónicos, que han llegado hasta nuestros días, aparecen por primera vez en el Libro de Ester y en los de Esdras y Nehemías, y fueron adoptados asimismo por otros idiomas, como el turco moderno (Nisan = abril; Temmuz = julio; Eylül = septiembre; Şubat = febrero).
La duración de los meses hebreos oscila entre los 29 y los 30 días, de la siguiente forma:
Tishrei (30 días) (תשרי) - cae aproximadamente en septiembre u octubre
Jeshván (29 ó 30 días) (חשוון, llamado también Marjeshván - מרחשוון) - octubre o noviembre
Kislev (30 ó 29 días) (כסלו) - noviembre o diciembre
Tevet (29 días) (טבת) - diciembre o enero
Shevat (30 días) (שבט) - enero o febrero
Adar (29 días) (אדר) - febrero o marzo
Nisán (30 días) (ניסן) - marzo o abril
Iyar (29 días) (אייר) - abril o mayo
Siván (30 días) (סיוון) - mayo o junio
Tamuz (29 días) (תמוז) - junio o julio
Av (30 días) (אב) - julio o agosto
Elul (29 días) (אלול) - agosto o septiembre
El año hebreo, según la cuenta bíblica, comenzaba con el mes de Nisán, llamado en la Biblia "el mes primero" (Éxodo 12:2), y concluía en el mes de Adar; mientras que más adelante primó la concepción del comienzo del año en el mes de Tishrei, con la festividad de Rosh Hashaná (ראש השנה, literalmente "cabeza de año"), culminando el año en el mes de Elul, tal como rige el calendario hebreo hasta nuestros días.

Cuatro comienzos de año comprende el calendario judío

Desde el punto de vista religioso, el calendario hebreo cuenta con 4 diferentes "cabezas de año", siendo cada una de ellas el comienzo de la cuenta anual para diferentes finalidades, como se indica a continuación.

Desde el punto de vista religioso, el calendario hebreo cuenta con cuatro diferentes "cabezas de año", siendo cada una de ellas el comienzo de la cuenta anual para diferentes finalidades:
1 de Nisán, es el principio de año de acuerdo a la cuenta bíblica, al conmemorar la salida de Egipto; y era el principio del año para los reyes: de tal modo, aún si un rey de Israel asumiera el trono el 29 del mes de Adar, ya al ser el día siguiente el primero de Nisán, se consideraba su segundo año de reinado.
1 de Elul, el principio del año para realizar la cuenta del diezmo de ganado a apartar según las prescripciones religiosas.
1 de Tishrei, el principio del año según el calendario hebreo moderno, conmemorando el aniversario de la Creación del mundo, y era la fecha en que comenzaba la cuenta de los años, los años sabáticos (cada séptimo año, en que las tierras quedaban incultas y en barbecho), y los jubileos (cada 50 años, en que prescribían las deudas y los esclavos quedaban libres).
15 de Shevat, el año nuevo de los árboles, siendo ésta la fecha de su despertar luego del letargo invernal.

El año judío

Un año hebreo incluye un ciclo completo de las cuatro estaciones del año, y, a su vez, debe contar con un número exacto de meses lunares. De esta manera, el año hebreo puede tener tanto 12 meses (año simple), como 13 (año bisiesto, o en hebreo שנה מעוברת, "año preñado").
Hoy en día es sabido que las estaciones del año se deben a la traslación de la Tierra en torno al Sol, ciclo denominado en astronomía "año trópico" (365 días, 5 horas, 48 minutos y 44 segundos). Al ser el año trópico sensiblemente más largo que el año lunar de 12 meses (354 días, 8 horas y 49 minutos), se iría trasladando Pesaj indefectiblemente hacia el invierno, contrariamente al precepto bíblico, si el año hebreo durase 12 meses de manera constante. Para evitarlo, se agrega un decimotercer mes a fin de año, cada vez que la diferencia acumulativa entre el año solar y el lunar, de unos 11 días por año, alcanza a formar un mes entero. 

Bisiesto o embolismal

El año hebreo bisiesto es un año de 13 meses, denominado en hebreo "shaná me'ubéret" (שנה מעוברת, "año preñado" o embolismal), metaforizando al mes agregado cual si fuera el feto de una mujer embarazada; y de aquí que los métodos de institución de tal año, se llamen "ibur" (del hebreo עיבור, "preñamiento"); y en castellano, embolismo. El embolismo del calendario hebreo, consiste en la duplicación del mes de Adar, de manera que se intercala un nuevo mes de 30 días, llamado Adar "A" (אדר-א, "Adar álef"), antes del mes de Adar original, que pasa a ser Adar "Bis" (אדר ב, "Adar bet"). La principal razón por la que fue elegido justamente el mes de Adar para su duplicación es por ser el mes inmediato anterior a Nisán, el mes de la primavera, el de la salida de Egipto y en el que cae la Pascua judía, "Pésaj" (פסח), según indica la Biblia: "Guardarás el mes de Aviv (= primavera), y harás pascua a H’ tu D-s; porque en el mes de Aviv te sacó Hashem, tu D-s de Egipto" (Devarim 16:1). Otro motivo radica en que Adar era antiguamente el último mes del año, e históricamente se prefería hacer el agregado a fin de año. Ello se asemeja a lo ocurrido con el 29 de febrero, agregado justamente allí porque antiguamente era febrero el último mes del año romano.
El método original de embolismo, desarrollado alrededor del siglo VI antes de la Era Común, establecía que habría de agregarse un mes más, en tres años de cada ciclo de ocho. Ya en el siglo V de la Era Común, se perfeccionó el sistema, estipulándose de ahí en adelante que el agregado habría de hacerse en siete años por cada ciclo de diecinueve. Se estima que dichas técnicas tienen sus raíces en los conocimientos de astronomía de los babilonios, muy adelantados para su época, y del astrónomo griego Metón (siglo V antes de E.C.), y son aceptadas hasta el día de hoy. 

Fuentes consultadas:
Poznanski, Samuel (1911). «Calendar (Jewish)». Encylopædia of Religion and Ethics.
Woods, F.H. (1911). «Calendar (Hebrew)». Encylopædia of Religion and Ethics.
Feldman, W.H. (1978). Rabbinical Mathematics and Astronomy (3 edición). Sepher-Hermon Press.
Spier, Arthur (1986). The Comprehensive Hebrew Calendar. Feldheim.
Resnikoff, L.A. (1943). «Jewish calendar calculations». Scripta Mathematica (9):  pp. 191-195, 274-277.
Reingold, Edward M.; Dershowitz, Nachum (2011). Calendrical Calculations: The Millenium Edition (2 (July 1, 2001) edición). Cambridge University Press. 

La mayoría de los productos aptos para comer llevan el sello kosher.

¿Qué son las leyes de Kashrut?

El término hebreo Kashrut se refiere al conjunto de leyes dietéticas del pueblo judío, que básicamente, viene a disponer qué es o no es apto para comer, y viene a determinar un modo de vida sustentando en la pureza, no solo en la alimentación sino en todas las esferas de la existencia. Por el momento, nos centraremos en las normas generales sobre la alimentación, el tratamiento y manipulación de los alimentos.

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